Las cosas en Facebook no van todo lo bien que podrían irle a una de las compañías más potentes del mundo. A cada paso, la tecnológica fundada por Zuckerberg encuentra nuevas brechas de seguridad que ponen en entredicho su actividad, pero que, sin embargo, dejan claro el poder que ha alcanzado la red social en todos los niveles sociales, políticos o económicos; nada se le escapa a la compañía de calado mundial.

La última historia en sumarse a la lista de desgracias de Facebook ha sido la de Cambridge Analytica y su participación a favor de la campaña política de Trump. Una investigación iniciada por The Guardian, The Observer y The New York Times ha destapado uno de los mayores estudios colectivos que se recuerdan, además de un robo masivo de datos a través de Facebook.

El abc de la trama

Ha sido el propio creador del monstruo el que ha destapado toda la trama. En la línea de Chelsea Manning o Assange, Christopher Wylie ha abierto toda una Caja de Pandora en el mundo de la tecnología.

Centrado en estudios de tendencias de moda y, más tarde, en estudios de datos para campañas políticas para Reino Unido, Wylie pronto entendió que Facebook era una de las herramientas básicas para entender cómo funcionaba la psique de la población y, lo que era más importante, cómo manipularla para un fin concreto. Pero Facebook, en sí mismo no era lo único que necesitaba para operar: primero había que extraer millones de datos relevantes para poder empezar a trabajar.

Su ingenio se encendió cuando conoció la actividad de MyPersonality, una aplicación creada por Michal Kosinski y David Stillwell. Dos psicólogos que, de forma académica, analizaban a los usuarios de la red social. Con un simple test de personalidad, los creadores de la aplicación podrían determinar datos relevantes sobre los grupos sociales. Y, lo que es más importante, acceder a la información de cada uno de ellos. De los 6.000 casos estudiados por el equipo de psicólogos, el 40% dio permiso para acceder a sus datos personales por este tercero.

Por aquel momento, la suerte, o mala suerte, quiso que Wylie conociese a Alexader Nix, director de SCL Elections. Enamorado de su trabajo a nivel político y atraído por su visión del uso de datos a partir de la red social, Nix no dejó escapar la oportunidad de que el analista entrase a trabajar en la compañía. Y la realidad es que SCL nunca mintió en su objetivo de negocio: su interés era hacer cambiar de opinión a la gente a través de un intenso dominio informativo. El papel de Wylie era esencial para su futuro, especialmente si quería mirar a Estados Unidos.

Con el apoyo de los inversores

Uno de los puntos fuertes de la compañía implicada en el asunto del robo de datos de Facebook es su concepción como empresa tecnológica puntera. Otra más de una larga lista de compañías de big data y análisis a través de “la mejora de técnicas de datos y segmentación de la audiencia”.

El origen se encuentra en SCL, pero la causante de toda la polémica ha sido Cambridge Analytica. La primera de ellas fue creada en 2013, en Londres, la concepción de la compañía era la de analizar datos con fines electorales. Lo que podría ser cualquier consultora ad hoc ha terminado siendo una de las peores pesadillas para Zuckerberg. Es decir, cuando Wylie conoció a Nix, el foco de negocio migró a Estados Unidos. Era un lugar mucho más interesante en el que influir especialmente si cuentas con la ayuda de la familia de Robert Mercer.

Con un posicionamiento ciertamente conservador, Mercer invirtió casi 15 millones de dólares en la compañía para virar su foco de negocio a las campañas políticas del país norteamericano. Después de participar en 44 carreras políticas en 2014, siguió con la campaña presidencial de Ted Cruz en 2015 y continuaron con la más polémica de todas: la de Donal Trump en 2016. Dirigida por Alexander Nix, la compañía creó filiales en Estados Unidos con un simple objetivo: evitar el escollo legal que impide a una compañía extranjera participar en unas elecciones dentro del país.

Algunas fuentes apuntan, asimismo, a una posible injerencia en el proceso consultivo del Brexit en 2016. Casualmente, todos los procesos políticos en los que Facebook y Twitter han tenido que dar explicaciones por el uso de noticias falsas por parte de Rusia para influir en los resultados de las consultas. Pero si la influencia política en el Brexit y en la campaña de Estados Unidos había tenido siempre a Rusia como protagonista, ¿dónde queda ahora? Muy sencillo. Habíamos dicho que Wylie había quedado prendado de la actividad de MyPersonality, era lo que necesitaba para poder operar. Cambridge intentó que el grupo de psicólogos entrase en la compañía. Una idea sin éxito que se pudo remediar con la entrada de otro protagonista a la historia: Alexander Kogan, profesor asociado de la Universidad de San Petersburgo. Kogan se ofreció para replicar la actividad de los profesores británicos. El sueño de Wylie por fin se hacía realidad.

ThisIsMyDigitalLife

Kogan creó un test similar al de MyPersonality, pero llamado ThisIsMyDigitalLife. Llegaron a 320.000 usuarios directos aproximadamente en solo dos meses. Muy poco dirían algunos. La realidad es que el truco de aceptar esta aplicación de terceros residía en su letra pequeña: una vez aceptada por uno de esos usuarios se daba permiso para entrar en sus contactos. Lo que, a la postre, permitió a Wylie acceder a la información de casi 60 millones de perfiles de Facebook. O, lo que es lo mismo, a la capacidad de decidir de 60 millones de votantes.

Con los datos obtenidos, el algoritmo creado por el británico solo tenía que estudiar cada like, cada comentario o cada actividad hecha por los miembros de la red social para crear campañas de publicidad individuales. Toda enfocada a que a partir de datos triviales, en el momento de la verdad, el voto fuese para el candidato republicano.

¿Cómo consiguió Kogan acceder a Facebook? La realidad es que la red social le dio permisos en calidad de analista académico; Zuckerberg nunca imaginaría que, pese a lo legítimo del acceso, el resultado generase una de las peores crisis políticas del momento. De momento, Kogan y Wylie (pese a ser el que ha confesado la trama) han sido eliminados de todas las plataformas que pertenecen a la red social.

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