Especial para P-32: Por Federico Monese (*)

Seguramente te acuerdas de cuando eras gurí y salías al patio de casa para jugar con el trompo, las figuritas o tal vez al siempre divertido y problemático juego de las escondidas. Y digo problemático porque siempre discutíamos sobre quién había llegado primero a tocar la pared para librarse de tener que contar de nuevo. Bellos tiempos donde nuestros padres se preocupaban por traer el pan a la mesa y velar para que no nos cayéramos de algún árbol.

Hoy nos encontramos como padres con un desafío sumamente diferente. La historia ha cambiado, los avances tecnológicos han cambiado, y nuestros hijos han cambiado a la par de todo esto. En realidad tenemos una gran oportunidad de acercarnos a ellos de una manera diferente, pero solo aquellos padres que dejen el egoísmo de lado y sus prejuicios sobre los avances de la tecnología, serán los que logren una mejor comunicación y relación con sus hijos.

Es cierto que a muchas personas no les gustan los cambios. No solo que sus hijos cambien, sino que en el concepto general de lo que “cambio” significa, prefieren evadirlo y no abrirse a esta opción. Claro, los cambios implican precisamente cambios, salir de nuestra zona de confort o comodidad, dejar de lados viejos paradigmas, desvestirnos de prejuicios y rigidez de pensamiento y abrirnos a lo nuevo, lo desconocido, y si se quiere hasta lo no comprobable aún.

Pero el miedo al cambio, o el no querer asumir un cambio por ser perezosos selectivos, es más nocivo que ir por el camino del cambio.

Nuestros hijos necesitan que nos relacionemos con ellos, y por favor lee bien la frase anterior, nuestros hijos necesitan que nos relacionemos con ellos. Esto implica que el primer paso lo debo dar yo como adulto y no esperar que un individuo niño o adolescente, que evolutivamente hablando carece de recursos relacionales y comunicacionales, sea el que lo haga. En definitiva ¿quién es el adulto?

Necesitamos dar el primer paso para establecer un vínculo diferente, un espacio de comunicación que hasta ahora no hemos desarrollado. Un contexto que nos permita relacionarnos desde un nuevo lugar, con desafíos y compromisos, que nos abra posibilidades múltiples para lograr una relación extraordinaria con nuestros hijos.

Te comparto algunas ideas prácticas para que, aprovechando este día del padre, reflexionemos juntos y tomemos nuevas fuerzas volviendo a asumir el maravilloso desafío de ser padres en medio de una generación que está en constante cambio.

Primero, asumamos compromiso: Un compromiso es una declaración que sostengo con acciones, es decir, que lo que digo y hago tienen una evidente coherencia. ¿Cómo hacemos para darnos cuenta si somos personas comprometidas?, verificando eso, si lo que hablamos con nuestros hijos es respaldado con nuestras acciones. Asegurarnos de no estar pidiéndoles cosas que nosotros mismos nunca hayamos cumplido.

Por otro lado comprometernos es ir más allá de las emociones y las acciones, es acompañar a nuestros hijos más allá de las circunstancias, haciéndolo con amor.

Segundo, actualicémonos: Es muy común renegar de los gustos e intereses de nuestros hijos, o decir cosas como “esa música no la escuches más”, “con esta gente no te juntes más”, cuando en realidad no nos tomamos el tiempo de indagar, preguntar, y sobre todo escuchar. Escuchar significa primero preguntar, y luego, desvestido de todo prejuicio, escuchar con base al amor y respeto, poniéndonos posteriormente en el lugar del otro y que, aunque no coincidamos, poder comprenderlo y llegar a un saludable acuerdo.

Lo segundo que debemos poner en práctica para estar cerca de nuestros hijos, es actualizarnos. Precisamos preguntarle sobre la música que escucha, las redes que utiliza, los videojuegos a los que juega; e ir poco a poco sumergiéndonos en su mundo sin invadir su espacio.

Tercero, carguemos el combustible correcto en la relación: Sin importar los cambios socioculturales y tecnológicos que vive esta generación, para ser padres extraordinarios y cercanos a nuestros hijos, necesitamos aprender a cargar el combustible correcto en la relación con ellos. Ese combustible tiene 3 aditivos esenciales. Uno es el compromiso, el segundo es el tiempo, y el tercero el amor.

Termino animándote a que en este día del padre, vuelvas a tomar el compromiso de actualizarte, comprometerte y relacionarte con tu hijo desde el tiempo de calidad y el amor. Hay mucho por lo que podes agradecer, y en ese sentido déjame que te agradezca por tu gran esfuerzo, por tu valor, por esas incontables horas de desvelo esperando que tu hijo regrese sano y salvo. Por el compromiso de ir a trabajar cada día para tratar de darle algo que comer y un futuro mejor que el que tal vez vos tuviste.

 

(*) Coach  www.coachfedericomonese.com. Es papá de Emma Marvel junto a su esposa Natalia.

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