Crespo.- La información que difunde habitualmente la Municipalidad sobre el estado de sus cuentas y la evolución financiera, se basa en lo acumulado mes a mes en recursos obtenidos por tasas e impuestos coparticipados por Nación y Provincia, restados de los gastos que se realizan. El resultado da el saldo mensual y al 31 de diciembre el saldo anual final.

Década en azul

En enero del año pasado, publicó Paralelo 32 la evolución de esos datos en la última década y media. Entre 2004 y 2014, predominaron los años con superávit, que fueron siete, sobre los deficitarios, cuatro. Las cuentas acumuladas de un año a otro se iban equilibrando o quedaban saldos muy bajos a favor o en contra de las arcas municipales. La situación cambió en 2015, con un déficit final entregado por la gestión del intendente Robles a la del arquitecto Schneider, que llegó a más de 18 millones de pesos.

Cuentas en tensión

Desde ese momento, sumando el déficit primario a los desfases de pagos a proveedores (deuda flotante) se generó una gran tensión en las cuentas municipales. Como el déficit del año previo tiene mucha incidencia y se acumulan pagos pendientes de corto vencimiento, la real situación del municipio es otra que la simple cuenta de almacenero: tanto entra, tanto sale, la diferencia es rojo o azul. Ya no alcanza con restar ingresos de gastos en un año; hay que revisar los déficits acumulados y las cuentas con afectación a destinos específicos (por ejemplo, fondos para viviendas, aportes por empleados, etc.), que no pueden sumarse a rentas generales.

La aritmética del déficit

Para conocer el resultado final de un ejercicio anual se toma en cuenta, primero, la resta entre recursos y gastos que se produjeron durante el año analizado. El resultado de esa operación es el resultado primario. El año 2015, terminó con 10,4 millones en contra; 2016, con 13 millones a favor; 2017, 9,1 millones positivos.

A ese número (resultado primario) hay que restarle los saldos afectados del año, que son las cuentas pendientes de pago acumuladas, que incluyen la deuda flotante con proveedores, aportes del personal a sindicato y obra social, entre otras. Quedan a pagar en los primeros meses del nuevo año que se inicia. Esa operación algebraica da el resultado final acumulado del año. En 2015 y 2016 los números terminaron en rojo, con 12,7 millones y 2,9 millones, respectivamente. En 2017, se llegó al primer resultado financiero positivo, de 1,1 millones.

Hasta aquí las cuentas saldadas o pendientes del año analizado. Además, la Comuna arrastra de cada año previo un resultado final acumulado, que cuando es positivo, no arrastra problemas financieros, porque son pesos a favor en el Tesoro. Pero cuando es negativo implica cuentas pendientes que sumaron su presión sobre los pagos del año. En los tres años analizados, el resultado final acumulado dio negativo: 12,8 millones en 2015; 15,7 millones en 2016; 14,6 millones en 2017.

Desfases acumulados

Los superávits primarios sumados en 2016 y 2017 no alcanzaron a cubrir el desfase que venía del 2015, con un rojo total de -12.841.591,45 pesos ese año. Al 31 de diciembre de 2017, las cuentas seguían en rojo en -14.640.563,89 pesos, que equivale aproximadamente a los sueldos en un mes, incluidas las cargas sociales a cargo de la Municipalidad. Otra forma de verlo es que representa un 25% de la inversión anual en obra pública. Para equilibrar en un año, se debería ajustar las cuentas con un cuarto menos de obras públicas. “Esos 14,6  millones de pesos de déficit total acumulado son el ajuste que deberíamos hacer si queremos reducir a cero el déficit acumulado, cortando en obras públicas o inversiones en general, que es el gasto menos inelástico que tiene la Municipalidad”, comentó a Paralelo 32, el secretario de Economía y Hacienda, Hernán Jacob. Pero, agregó que “si hacemos eso, descapitalizamos la ciudad, y empeoramos el humor social. La gente va a decir ‘para qué pagamos impuestos si no hacen nada’. Es automático”. Señaló que “de lo que se trata es que esos 15 millones vayan incidiendo cada vez menos en el presupuesto municipal”.

Evolución del déficit

Al tomar en cuenta los datos finales y mirando sólo los números absolutos, la Municipalidad de Crespo sigue teniendo un agujero financiero en los últimos tres años que no ha podido revertir. Pero para saber si es mucho y cómo evoluciona, a través de una respuesta aproximada y lo más objetiva posible, se analiza el resultado final acumulado contra los ingresos del ejercicio. Tiene sentido porque se trata de ver cuánto incide el déficit que genera lo que se gastó más lo que aún está comprometido a pagar versus los ingresos de la Municipalidad, que son los fondos con que se paga. Ese índice va evolucionando hacia la baja: en 2015, cerró en 8,78% la relación de gastos totales (devengados y comprometidos) versus recursos; en 2016 bajó al 7,58%, y en 2017, terminó en 5,05%. Aunque el año pasado el déficit aumentó en 2 millones de pesos el resultado total negativo, la incidencia de ese rojo es menor en términos porcentuales porque los recursos se duplicaron en dos años, pasando de 146,1 millones al finalizar 2015 a 289,6 millones de pesos en 2017.

El cierre 2017

Al cierre de 2017, los pagos faltantes a proveedores varios sumaban 10.413.645,81 pesos. En tanto, las cuentas extrapresupuestarias que son fondos retenidos de otros orígenes, sumaban 4.819.504,69 pesos. Ahí, se encontraban fondos de terceros: retenciones de DGR, aportes del personal a IOSPER y a Ley 4035, retenciones por Ganancias, cuota sindical, aportes jubilatorios pendientes, entre otros ítems. En total, suman 15.233.150,50 pesos adeudados al cierre del último ejercicio. A favor, en diversas cuentas en los bancos BERSA y Nación, había al 31 de diciembre 8.598.031,68 pesos. Restando ambos valores, el déficit en el Tesoro sumaba 6.635.118,82 pesos.

“Mantener responsabilidad fiscal”

Jacob señaló que las cuentas están controladas. “Hoy, dentro de parámetros normales, tenemos una situación buena. Si nos comparamos con otros, estamos mucho mejor”, señaló. A futuro, está la deuda en dólares (con un dólar que no parece quedarse quieto por mucho tiempo) más la perspectiva de un ajuste de fondos desde Nación y Provincia, en tiempos de ‘vacas flacas’ y ante la perspectiva de monitoreo del Fondo Monetario Internacional. Frente a ese contexto, Jacob rescató que aún faltan seis puntos más de devolución de coparticipación de impuestos nacionales, surgidos de un convenio firmado por Nación con las Provincias al comienzo de 2016. El acuerdo va aumentando 3% por año hasta completar 15% más en 2020. Esos fondos adicionales mejoran las finanzas. “Nosotros, y la Provincia también, habíamos estimado que, siempre y cuando se mantenga una política de responsabilidad fiscal sin expandir el gasto corriente, la devolución de esos fondos alcanzaba y sobraba para pagar la amortización del crédito. Por supuesto, hay que ser muy disciplinados y no aumentar la planta de personal”, dijo el secretario.

Rebaja en tasa de luz

Frente al planteo opositor sobre el recorte de tasas en las facturas de luz, Jacob subrayó que “nos parece que es un debate que no debe darse a nivel de municipio; no es una situación que podamos resolver desde el Municipio; como paliativo nos parece que es peor el remedio que la enfermedad”. Jacob señaló que “cuando nos hablan de sacar recursos, decimos que hay que ser muy cautos porque perder recursos implica una situación de debilidad fiscal, es la famosa ‘manta corta’.” 

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