La Justicia ordenó la inmediata libertad del cura Juan Diego Escobar Gaviria; a quien el jueves 3 de noviembre, el juez de Garantías de Nogoyá, Gustavo Acosta, había dispuesto la prisión preventiva por 20 días en la Unidad Penal de Victoria.

Pasado este mediodía, el juez Dumón revocó la medida, y dispuso la inmediata libertad del sacerdote.
El camarista consideró que no había peligro de entorpecimiento en la causa que investiga la Justicia de Nogoyá a partir de la denuncia por un abuso a un nene de 11 años, monaguillo en la Parroquia San Lucas Evangelista, de Lucas González.

Escobar Gaviria, integrante de la Cruzada del Espíritu Santo, llegó a Lucas González en 2005, designado párroco. Pero tras conocerse la denuncia judicial en su contra por abuso, el jueves 27 de octubre el arzobispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari, ordenó apartarlo de la atención pastoral de la parroquia y le recomendó abandonar Lucas González.

Escobar Gaviria estuvo presente en la audiencia que se realizó este mediodía en Gualeguaychú, y tras la decisión del juez Dumón recuperó de forma inmediata la libertad. Aunque la Justicia impuso al arzobispo Puiggari la obligación de informar, dos veces a la semana, la situación y el paradero del cura.
De todos modos, aún con el beneficio de la libertad, Gaviria no podrá volver a Lucas González ni ejercer como sacerdote: mientras continúe la investigación judicial tiene prohibido oficiar misas en público.

Vale recordar que la denuncia por abuso fue presentada por dos religiosas del Colegio Castro Barros San José, de Lucas González, que llevaron a la Justicia el caso de un alumno, de 11 años, que manifestó haber sido abusado por el cura. La presentación la tomó el defensor oficial Oscar Rossi, y después se derivó a los fiscales Federico Uriburu y Rodrigo Molina.

Enterado del asunto, Puiggari ordenó el jueves 27 que Escobar Gaviria dejara su puesto de párroco de San Lucas Evangelista, de Lucas González, adonde había llegado en 2005, y buscara una casa religiosa adonde recluirse.
Permaneció en la Casa Padre Lamy hasta el martes a la tarde. Ese día, por la mañana, el juez Acosta firmó la orden de detención al no tener la Justicia indicios de cuál era su paradero. Finalmente, no lo detuvieron los policías: el cura se entregó en la Jefatura de Policía de Nogoyá.

El jueves, luego de una audiencia en la que el sacerdote se negó a declarar, fue enviado a la cárcel de Victoria. Este martes, recuperó su libertad, indica Entre Ríos ahora.

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