Crespo.- Fabián Reicenawer, uno de los integrantes la agrupación Crespo Bike Cicloturismo, y promotor de estas actividades, se mostró gratamente sorprendido sobre el auge de las bicicletas. En nuestra ciudad comenzó a notarse un crecimiento en el uso y también la venta de estos rodados en el inicio de la primavera 2016. La demanda de bicicletas sigue creciendo para atender un mercado que tiene como objetivo atender nuevos hábitos deportivos, de salud y disfrutar de la vida al aire libre.

La bicicleta es un desafío en cada pedaleo y nada como avanzar como resultado del propio esfuerzo para ganar confianza en uno mismo. Los cicloturistas son un tanto soñadores y creen que no hay mejor manera para comunicar y hacer llegar un mensaje que desde el ejemplo y la invitación a ser parte de una aventura en un medio de transporte que no contamina. Paso a paso van logrando que su mensaje se propague.

“Esta onda de pedalear pegó mucho en los chicos, se los ve con bicis nuevas, de buena calidad –se alegra el entrevistado-. Siempre hay gente nueva que se suma y a la primera o segunda salida ya se da cuenta que con una bicicleta común no puede ir tan lejos”. Esto trae aparejadas inversiones en rodados de mejor calidad, pero también en indumentaria. “La ropa de ciclismo es fundamental, tener una buena calza con badana que es el acolchado que trae en la entrepierna, es primordial”- explica Fabián. En realidad, esta prenda cumple dos funciones: absorbe la transpiración de la zona, evitando paspaduras e irritaciones y el acolchado hace que el asiento no resulte tan incómodo, absorbiendo vibraciones y permitiendo mitigar en gran parte las molestias que generan las largas distancias.

La ropa adecuada se hace imprescindible para quienes quieren iniciarse en la práctica de esta disciplina.

Precios a todo pedal

Los nuevos adeptos que se suman en busca de nuevas experiencias, actualmente cuentan con una buena cantidad de bicicleterías especializadas, donde pueden obtener asesoramiento para una mejor elección de la bicicleta. También tienen la posibilidad de aprender sobre temas técnicos de mecánica, prestaciones y posiciones de manejo, llegada la hora de comenzar a transpirar la camiseta.

Finalmente, ponerse el casco y salir a rodar, no requiere demasiada inversión.

Una bicicleta rodado 29, que está de moda, arranca en los $ 8.300 y aumenta según el equipamiento que se quiera o el sistema de freno, si es de aro o a disco. La mayoría trae cambios Shimano, cuadro de aluminio y horquilla de suspensión; el mayor o menor precio también depende de la marca.

En el mercado también hay bicicletas con freno a disco hidráulico a partir de los 12 mil pesos.

La indumentaria básica tiene un costo base del orden de los dos mil pesos, sin contar las zapatillas. Hay remeras y musculosas a 500 pesos, algunas muy modernas con cierre y bolsillos para llevar el celular y las llaves; las calzas, algunas con bandas refractarias para la noche, están entre 570 y 650 pesos; los guantes, un accesorio muy importante tanto como elemento de protección en las caídas como de agarre, cuestan $ 400 y las medias de compresión, a las que no se da importancia, pero sin embargo permiten una recuperación más rápida y contribuyen a un mejor rendimiento, cuestan $ 140.

Por otra parte, el precio de los cascos homologados varía en una brecha que arranca en los 400 y 600 pesos, algunos con ajuste regulable en la cabeza; según la calidad que cada uno quiera cada uno.

Estos datos no permiten dudas a quienes quieran sumarse al placer de pedalear y disfrutar del paisaje pueblerino, sólo queda subirse a una bicicleta y empezar a rodar por diferentes caminos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here