Victoria.- El Batuque volvió a coronarse campeón del Encuentro Nacional de Batucadas Pablo Chueco Bidegain. El concurso se llevó a cabo en Gualeguay el 15 de octubre y la comparsa local ganó el primer premio en categoría batucada, al igual que el año pasado. Además, Lilian Doffi, la nueva pasista, obtuvo el tercer puesto en su ámbito.

Para hablar del reciente reconocimiento a nivel nacional y de cómo se preparan para la edición 2018 del carnaval victoriense, Paralelo 32 se contactó con Matías Gregorutti, el director de la batucada, y Lilian Doffi.  Los jóvenes, de veintidós y veintiún años respectivamente, llegan a la redacción con una gran sonrisa y dispuestos a que el diálogo fluya.

Lilian es una mujer simpática y en sus ojos danza el fulgor de una alegría contagiosa. Sin embargo, tiene el temple justo para tolerar las críticas y comentarios desafortunados de los que ya nos han advertido cuantas pasistas hemos entrevistado en este medio. “Yo no vine a reemplazar a nadie”, responde cuando le preguntan si le preocupa ocupar el lugar que antes había sido de Marisol Sánchez, actual pasista de Ara Yevi. Asimismo, aclara que respeta a Marisol y que no pretende “tener el mismo nivel de baile”.

Matías, por su parte, es un muchacho que a pesar de su juventud cuenta con gran experiencia en batucadas. Habla con la serenidad y tranquilidad del que está seguro de lo que dice. En este sentido, opina que para que el carnaval local mejore se necesita un mejor espacio físico o un corsódromo.

—Matías, ¿cómo fue la preparación de coreografías y ritmos para el Encuentro Nacional de Batucadas?

—Primero hacemos los cortes, o sea los ritmos, y después metemos la coreografía de acuerdo a cada uno de los golpes que tenemos. Lo último que hicimos fue la coreografía. Y lo que intentamos fue exagerar un poco para el show visual, porque sabíamos que con todo el ensayo que teníamos, ya mejor no íbamos a tocar, pero al no tener un vestuario exuberante había que exagerar con los pasos. Los pasos son nuestros y los pensamos entre todos.

La batucada está compuesta por treinta y cinco miembros que cuentan con diferentes instrumentos: bases, repiques, casetas, chapas y caixas. Matías es el encargado de dirigir y ordenar todos estos instrumentos para que vibren rítmicamente.

Así las cosas, la pasista debe tener sinergia con la batucada y es importantísimo que haya coordinación entre las partes. A este respecto, Lilian manifestó desde un primer momento que su mayor temor era perjudicar el desempeño de sus compañeros y a que eso se debía su reticencia inicial.

—Lilian, ¿qué sentiste al iniciarte como pasista en este encuentro donde participaron varias delegaciones de trece provincias distintas?

—La verdad que ni lo pienso. En ese momento dije: «Ya fue, que salga como tenga que salir». Soy de las personas que piensan: «al que le guste bien, y al que no también». Me ayuda mucho el apoyo de mi familia, mis viejos y mis hermanos siempre están ahí, firmes. No me pongo a pensar qué va a decir de mí la gente, me han dicho cosas positivas y negativas, pero no me fijo en eso.

Sobre la competencia

La competencia en el carnaval no es algo novedoso. Incluso, a veces se ha ido de control y ha trascendido el circuito o lo artístico. Pero también la competencia es el motor que impulsa a los participantes a dar lo mejor de sí. En esta dicotomía casi insalvable, le preguntamos a cada uno qué opina sobre la competencia en el carnaval.

Matías: —La competencia es necesaria. Uno invierte tiempo, plata y ganas. Me ha pasado tener que faltar a cumpleaños de familiares para ensayar con la batucada y sería injusto que al momento de mostrar todo eso no importe. Entonces, uno llega a la pista y por más que le encanta lo que está haciendo si no hay competencia va sin ganas. El tema de la competencia es lo que más te moviliza.

Lilian: —Estoy de acuerdo con Matías. Por ejemplo, haber obtenido el tercer puesto fue algo que no esperaba y que me gustó mucho. Soy muy competitiva y no soy de quedarme con lo que ya tengo. La competencia te motiva.

El tópico anterior derivó en la conformación del jurado del carnaval local y la opinión al respecto de los jóvenes. Matías remarcó la importancia de que los jueces sepan de carnaval, tengan en claro qué van a evaluar y que sean imparciales a la hora de hacerlo.

—¿Qué hay que mejorar en nuestro carnaval?

Matías: —Falta un espacio físico. Acá hay carnaval los sábados, pero si el viernes hubo tormenta, se suspende por el tema eléctrico y los cables. Si vas a un lugar con corsódromo, quizá llovió el sábado hasta las siete de la tarde, pero se hace el carnaval igual porque están dadas las condiciones para que así sea. En cambio, acá el sábado puede haber un sol radiante pero el carnaval ya está suspendido. Somos la capital provincial de carnaval pero no tenemos un buen lugar para hacer el carnaval.

En relación al público local, tanto Lilian como Matías están de acuerdo en que a veces ocurren situaciones “incómodas” donde la gente no acompaña. “El público de Victoria es más que nada frío, bastante. Cuando vamos a Gualeguay no nos dejan de aplaudir desde principio a fin, acá vos pedís palmas y te miran mal. Eso te tira un poco para atrás porque no podés dar el show que vos querés”, cuenta Matías. Sin embargo, señala que lo anterior no pasa con “todos”, pero que es una realidad que aplica para una gran parte del público victoriense. “Es como jugar de local en tu cancha, meter un gol y que tu gente no lo grite”, remata.

Vos divertite

Tanto Matías Gregorutti como el director general de la comparsa, Cristian Hernández, y el director artístico, Juan Cáceres, estuvieron de acuerdo en que Lilian sea la nueva pasista de batuque que, además, tendría que bailar en el encuentro nacional junto a la comparsa. Lo anterior generó cierta reticencia en Lilian, debido a que no cuenta con formación en ningún tipo de danza. No obstante, esto no le impidió presentarse y obtener el tercer puesto. Actualmente, ella practica junto a Jesica Bruselario, quien la prepara para bailar con ritmo de batucada.

Hubo algo de premonitorio en la llamada que le cambiaría, nunca mejor dicho, el ritmo de vida. La pasista narra: “Cuando me entero de que Marisol se había ido a Ara Yevi me quedó la incógnita de quién sería la nueva pasista. Entonces, veo que me estaba llamando Cortito (por Cristian Hernández, N. d. R.). «Qué raro, corito…», pensé. «No vaya a ser que me quiera de pasista», y me empecé a reír sola. Luego hablamos y me confirmó que me querían de pasista y mi primera reacción fue contestarle que me dejara pensarlo, que al mediodía le contestaba. Después llego a casa, siento a mis viejos y les cuento la propuesta. Ellos se sorprendieron y me dijeron que si tenía ganas le dé para adelante, y me advirtieron que iba a tener que tolerar cosas buenas y malas. Lo primero que le dije a Corto fue que esperaba no perjudicar a los chicos en Gualeguay, pero él simplemente me dijo: «No importa, vos divertite»”.

Y al final de cuentas de eso se trata el carnaval, de divertirse. Lilian y Matías quieren dar lo mejor de sí y aplicarán el mayor tiempo que puedan para competir y divertirse, eso quedó más que claro a lo largo del diálogo. Finalmente, cabe destacar que también participaron del Encuentro Nacional de Batucadas en Gualeguay, Caixande como batucada (3º puesto) y 4.40 como batería (6º puesto). Al encuentro asistieron batucadas y baterías de trece provincias del país y a Caixande le entregaron un cuadro con un homenaje que reza: “A partir de hoy un «Duende» guiará el ritmo de Caixande y de mil tambores. Siempre presente. David Santa Cruz”.

 

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