El 30 de julio se cumplió otro aniversario del fallecimiento del guitarrista, compositor y docente Walter Heinze

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Heinze actuó en todo el país, en Chile, Brasil, Paraguay y Uruguay. En 1989 se presentó en la Maison de l’Amerique Latine, en París, interpretando sus obras originales para guitarra y canciones de autores argentinos. La Radio Latina de París dedicó una emisión a la difusión de sus obras, que han sido grabadas por intérpretes en nuestro país, Europa y los EEUU.

Grabó “Canto de dos ríos, “El canto compartido”, “Guitarra de luz y “De memoria y olvido” en Redondel, Borgeana con Pablo Ascúa y Luis Barbiero auspiciado por la Universidad Nacional de Entre Ríos, y “Después del tiempo” con Pablo Ascúa en Shagrada Medra. Algunas de sus obras para guitarra han sido editadas por Editorial Henry Lemoine, de París; Ediciones Yotolt, de México y Ricordi, de Argentina.

Compuso también música original para teatro (“Juan Moreyra” y “La yegua blanca”) y el cortometraje “El viaje”.

Desde sus cátedras en la Escuela de Música, Danza y Teatro de Paraná y el Instituto Superior de Música de la UNL en Santa Fe, Heinze ha formado numerosos guitarristas que en la actualidad actúan como solistas o integrando grupos en nuestro país y el extranjero, tales como Eduardo Isaac, Hugo Geller, Silvina López, Leopoldo Martí y otros.

Participó en numerosos cursos, seminarios, encuentros, organización de ciclos, etc. dedicados a su especialidad: la Música Argentina. En julio de 1999 fue homenajeado en el ciclo “Maestros del alma” del Centro Cultural San Martín de Buenos Aires y en setiembre participó por segunda vez del festival “Guitarras del Mundo” en Buenos Aires.

Rafaela lo tuvo como destacado artista en numerosas ocasiones: en el Homenaje a Remo Pignoni con quien lo unía una amistad sincera y de mutuo reconocimiento, ofreciendo el espectáculo Borgeana, y junto a Carlos “Negro” Aguirre y al Zurdo Martínez en un concierto dedicado a la obra de Atahualpa Yupanqui, entre otras presentaciones.

Falleció en Paraná, ciudad que lo cobijó hasta su hora final, el 30 de julio de 2005. Sus restos fueron cremados.
Heinze nació en en Crespo en 1943. Fue del Instituto Superior de Müsica de Santa Fe y también de la escuela de Música y Arte Escénico de Paraná.

Su pasión por la guitarra

En una de las entrevistas periodísticas a lo largo de su vida, recordó que el sonido de la guitarra lo cautivó tempranamente “y no habí­a ninguna tradición familiar que avalara ese gusto.

En la década del 50, cuando tení­a cinco o seis años, la radio fue su ventana al mundo. Desde el éter le llegaron los primeros tangos. En la época de oro de las orquestas tí­picas, Pugliese, Troilo y Salgán fueron su compañía cotidiana, tanto que sus tías lo recuerdan entonando los sonidos que escuchaba.

A los ocho descubrió la guitarra de Abel Fleury, guitarrista y compositor de Dolores, provincia de Buenos Aires, que tocaba en vivo en una radio como fondo del recitador criollo Fernando Ochoa. Luego serí­a la guitarra de Eduardo Falú y su sonido entrañable la que motivó al niño a pulsar las seis cuerdas.

A los 15 años, ya cursando el secundario en Paraná, un tí­o polí­tico reparó en ese gusto de Walter y se encargó de buscarle un profesor, que fue Juan José Chaire. “Me instó a estudiar y, terminado el secundario, empecé el Instituto, aunque a mis padres no les convencí­a mucho mi decisión. Lo mismo me pasaba mientras viajaba en la lancha a Santa Fe, junto con la gente que estudiaba profesiones liberales, como abogací­a o ingenierí­a: cuando les decí­a que estudiaba música, me preguntaban “Ah, y qué más” No les cabí­a en la cabeza que uno se pusiera a estudiar música”.

En la casa de altos estudios de la Universidad Nacional del Litoral se encontró con el matrimonio de Graciela Pomponio y Jorge Martí­nez Zárate, creadores de la cátedra de guitarra y artistas de renombre internacional, de quienes fue discí­pulo. Allí­ se recibió de profesor nacional de Música (especialidad Guitarra), y en el Instituto de Jorge Martí­nez Zárate de Profesor Superior en Guitarra, en Rosario, en 1968.

Como parte del movimiento folclórico de los años 60 integró el grupo Los Jangaderos, junto a Abel Schaller, Miguel Martínez, Polo Valentinuz y Horacio Vera.

Admiraba de Atahualpa Yupanqui la profunda sencillez del ví­nculo entre la guitarra y el canto, y el sonido criollo de sus cuerdas, vehí­culos de una honda identidad. Plasmó esta cercaní­a en un homenaje a Atahualpa que compartió con sus coterráneos Miguel “Zurdo” Martínez y Carlos Aguirre.

Su gusto por Borges derivó en Borgeana, un disco de canciones sobre textos del escritor argentino. Hay una biografía póstuma de Walter: “Walter Heinze, una vida, un destino, una guitarra, escrita por Darí­o Aní­bal Miraglio y Ernesto Marcial Herdt, dos alumnos suyos de la Escuela “Constancio Carminio”, publicada en 2008 por Editorial de Entre Ríos.

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