Crespo.- A mediados de 2010, por un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, los docentes de gestión privada debieron dejar compulsivamente la cobertura de la obra social provincial, Iosper.

El fallo

El planteo fue realizado por la obra social privada Osdop, que responde al Sindicato Argentino de Docentes Privados (Sadop), a través de un recurso de inconstitucionalidad entablado contra el decreto Nº 4.427, del año 1972, que había dispuesto la afiliación obligatoria al Iosper de todos los docentes de escuelas privadas. La decisión judicial supuso la salida de la obra social provincial de aproximadamente 4 mil docentes. Pero el fallo no obligaba a los docentes a afiliarse a Osdop, sólo establecía su salida de la obra social provincial y el pase a una obra social nacional. Algunos fueron a Osdop, otros a la obra social de docentes nacionales, Osplad. Otros derivaron a prepagas privadas u otras obras sociales. En Crespo hubo aportantes a la mutual Amupro, por ejemplo.

En el caso de los que optaron por obras sociales como Osdop o prepagas como Amupro, al momento de intentar jubilarse se encontraron que estas entidades no aceptan jubilados. Ya hacia 2012, los primeros docentes que debían jubilarse, dentro de la Caja de Jubilaciones de la Provincia, tuvieron las primeras malas noticias sobre esa cuestión. Entre docentes del sector privado que siguen trabajando está la idea de pasarse a la escuela pública, mientras puedan, para poder acceder a la cobertura de Iosper y mantenerla cuando lleguen a la etapa de jubilación.

Sostenida por el hospital público

En diálogo con Paralelo 32, docentes que están con problemas para jubilarse, contaron su situación. Una docente jubilada, con problemas de salud que implican un largo tratamiento médico, debió optar por hacerse un extenso tratamiento en el Hospital San Martín de Paraná. Siempre tuvo Osplad, “y tuve la mala idea de pasarme a Amupro, cuando Osplad dejó de funcionar y estuvo casi sin prestaciones en Crespo. Amupro no toma jubilados”, aclaró a Paralelo 32. Cuando se jubiló figuró como afiliada a Iosper, pero al hacer el trámite para ser aceptada, se enteró en la obra social provincial que ya no recibían como afiliados pasivos a docentes que estuvieron en otras obras sociales durante su etapa activa.

Aclaró que en el hospital público tuvo la grata sorpresa de recibir el mejor de los tratos y no tuvo que pagar “ni el paracetamol que me recetaron; me atendieron de maravilla, hasta ahora todo está cubierto”.

A pesar que Iosper no la aceptó, en su recibo de jubilación le retienen el aporte a la obra social provincial. “Pero no va a Iosper, lo retiene la Caja de Jubilaciones hasta que alguna obra social me tome, pero no hay ninguna obra social que me acepte”, dijo que le informaron. “Hice el trámite ante Osplad para volver, donde estuve 25 años aportando, y no me aceptaron; volví con un recurso de amparo contra Iosper y lo perdí. Le digo que si pudiera tener una opción, que ese aporte vaya al hospital público”, señaló.

Con dos ACV a cuestas

Otra docente, con edad y antigüedad suficientes para jubilarse, está con sus trámites de jubilación sin avances porque no tiene cobertura de obra social. Ya ha tenido dos episodios de ACV (accidente cerebro vascular) y una hemiplejía, pidió licencia y para el año próximo deberá retornar a las aulas, mientras está paralizado su expediente jubilatorio. Comentó: “Comencé el trámite en marzo y me dijeron en la Caja que debía tener una obra social; cuando salí de Iosper en 2010 por el fallo, yo no quería, porque tenía 18 años de aportes. Entonces, nos inscribieron en Osdop, como quedaba en Paraná por cualquier trámite tenía que ir allá. Después decidí por una mutual en Crespo, y me inscribí en Amupro”, comentó. Ahora, envió notas a Amupro, a Iosper y a Osdop, para tratar de tener una obra social para jubilarse. Buscó un abogado para hacer el recurso de amparo, salió negativo, y encima debe pagar alrededor de 45 mil pesos por el juicio perdido.

Jubilación estancada

Ahora está su jubilación estancada, sin avanzar con la obra social, con una deuda judicial. “Cuando dieron aquel fallo del 2010 cómo no pensaron ‘estas personas van a quedar sin cobertura una vez jubilados, supuestamente ellos son los que saben de leyes”, comentó amargada.

Dijo que en la Caja de Jubilaciones le dieron una lista de otras mutuales, pero al llamarlas le plantearon que deben ser obras sociales del gremio docente. “He averiguado por Osplad, y me dijeron que debo tener tres años de aportes y ahora tienen una edad máxima que anda por los 45 años, yo casi estoy en los 60, menos me quieren tomar. Las prepagas son carísimas, alrededor de 6 mil pesos mensuales; por la edad tampoco me toman. Ahora, le debo al Iosper el juicio y a la fiscalía, nunca más me llamaron, no sé cómo pagar, nadie me dice cuáles son los pasos a seguir. Sinceramente, no sé qué hacer, no le quiero pagar a nadie, porque no tengo por qué pagar para los trámites por jubilarme. Sigo trabajando porque quiero jubilarme trabajando”, comentó la mujer con voz entrecortada por la bronca y la impotencia.

Un tercio del sueldo

Una tercera docente jubilada señaló a Paralelo 32 que le están descontando desde OSDE, prepaga que aceptó hacerle la cobertura de salud, 5.300 pesos por mes, casi un tercio de su haber jubilatorio. Pero, además, le hacen un descuento de 900 pesos que figura para Iosper. Como activa, luego del fallo del 2010 estuvo cubierta por una mutual Ferroviaria que al jubilarse le informó vía nota, que no la aceptaba como pasiva porque sólo aceptan ferroviarios en esa situación. “Quedé automáticamente afuera; yo aportaba a esa ferroviaria que sería una subsidiaria de OSDE; esa carta la anexé a la Caja de Jubilaciones con una nota pidiéndole que me devuelva el aporte que descuenta por Iosper, pero nunca me contestaron nada”, señaló.

Hoy, mantiene la cobertura de OSDE y sigue intentando que le devuelvan el descuento de Iosper en el recibo de jubilación. “Por qué el gobierno no se pone las pilas y dice ‘déjense de embromar, jubilado de la provincia va a Iosper, que es de la provincia’. Y si necesitan, que me den un año entero pagando Iosper y después recién comienzo con la cobertura, por ejemplo”, finalizó la entrevistada.

Qué hacer

De los testimonios obtenidos queda en claro que a partir del fallo de 2010 hay aproximadamente 4 mil docentes entrerrianos jubilados o para jubilarse que enfrentan el peligro de una casi total indefensión en su cobertura de salud. O deben pagar montos muy altos en algunas prepagas que los acepten. Hay personas con mucha angustia, otras que acumulan bronca, y la mayoría deambulando de oficina en oficina, incluidos los estudios jurídicos, buscando una respuesta. Algo deberá hacer el Estado, por ejemplo a partir de alguna iniciativa legislativa que resuelva definitivamente el problema. Un criterio razonable y de sentido común sería que quien trabajó dentro del Estado provincial al jubilarse reciba cobertura de la obra social del Estado provincial. Otra cuestión a revisar es el tema de las obras sociales que reciben activos pero los despiden cuando se jubilan, la etapa más delicada para la salud de cualquier persona.

Por ahora, parece que los que deben decidir no acusan recibo y están ausentes sin aviso.

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