La violencia contra la mujer no es sólo la agresión que termina en un femicidio. A veces nace y se concreta en comportamientos errados, formas de violencia solapada que es difícil de reconocer, sobre todo si se perpetúa en el seno de una relación de pareja.

Cuando los hombres, en las relaciones afectivas, utilizan su poder para herir, castigar y controlar, es violado el derecho de las mujeres y el de los niños de vivir seguros y libres. La idea de fondo contra esta violencia, ya ampliamente compartida a nivel internacional, es la de actuar de modo de que estos comportamientos sean contenidos y reducidos. A esto apunta el “Centro de Hombres que maltratan” (CAM) de Florencia, en Italia, el cual presentó un estudio sobre el tema, según consignó la agencia ANSA.

La siguiente es una lista sobre los comportamientos adoptados en las relaciones con la pareja o con los hijos que deben fungir como señales de alarma, o empujar a un hombre a dirigirse a un centro especializado.

1) Hacer o decir las cosas que luego nos hacen estar mal.

2) Buscar impedir a su propia pareja de hacer algo que quiera hacer (como vestirse de una manera particular, salir con amigas, tener un trabajo o estudiar).

3) Seguir o controlar los movimiento de la pareja (telefoneando o enviando constantemente mensajes en horarios extraños).

4) Provocar miedo en la pareja y/o en los hijos.

5) Ejercer presión en la pareja o en otras mujeres para tener sexo cuando no quieren.

6) Ser celosos y/o acusar a la pareja de prestar mucha atención a otra persona.

7) Golpear, empujar a la pareja o amenazar con hacerlo.

8) Ofender, criticar, hacerla sentir estúpida por sus ideas y también a los hijos.

9) Controlar las finanzas, verificando todos los gastos de la casa y no permitiendo a la pareja un uso personal del dinero.

10) No reconocerse a sí mismo cuando se comporta en un cierto modo.

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