Siendo muy joven es uno de los músicos que tiene una larga trayectoria dentro del ambiente, transitó por muchos de los escenarios importantes. Diego González (27) es uno de los jóvenes acordeonistas que tiene la música del litoral, contó a Paralelo 32 de sus inicios, su participación en distintas formaciones y de sus proyectos.

Victoria sigue siendo una fuente inagotable de músicos de todos los estilos, de todos los géneros que aportan lo suyo, afirman sus convicciones, crean y manifiestan lo que sienten por la música, por sus raíces, por su gente, cada vez que llega ese momento sagrado de interpretar el instrumento elegido. Como en tantos otros casos, la historia de Diego González con la música tiene que ver con esa complicidad que existe entre la infancia, el juego y los deseos de ser, “todo empezó jugando y soñando a ser uno más de los que integran la rueda de músicos que tocaban con mi padre, tengo fotos con apenas 2 o 3 años mezclado entre otros músicos”, narra Diego sobre esos tiempos de juegos e intentos por lograr el mejor sonido.

Cuando tenía 11 años le pidió a su padre que le enseñara a tocar el acordeón, “él no sólo me explicó y enseñó la parte técnica del acordeón sino que también me enseñó a amar, respetar y cuidar esta música que viene de generaciones, porque por el lado de mi mamá, mi abuela tocaba el acordeón, mi tío tocaba el charango y por el lado de mi papá, mi abuelo y mi papá que eligieron éste instrumento y después seguí yo, porque eso creo que la música viene con uno”.

Actualmente integra el grupo Nemopirí en el que son seis integrantes, vienen tocando desde hace varios años y desde hace un año y medio es parte de la etapa solista de Marcos Pereyra. En cuanto a los escenarios, considera que el de Federal es uno de los más importantes, “no tengo dudas de eso, tuve la suerte de ir a Federal –como espectador- desde muy chico, siempre imaginé como podía sentirse un músico en ese lugar y por suerte este año pude estar junto con Marcos y cumplir un sueño, se me cumplió ver el chamamé de Federal desde arriba”, destaca, y agrega “que son sensaciones únicas las que se viven después de desear algo por largo tiempo”.

En cuanto a la ejecución de otros instrumentos, cuenta que también suele tocar guitarra, el bajo, intentó con el piano de muy chico, estudió música, y considera que como músico siempre quiere aprender nuevas cosas, superarse “aprender más, actuación tras actuación siempre intentamos mejorar, con Nemopirí, con mi padre, hemos tratado de tener nuestros propios temas, nuestras propias letras, también nuestra propia música y nuestro propio mensaje. Mantenernos en el tiempo, es otra de las grandes metas que perseguimos”, afirmó, y sostiene que otro de sus objetivos es poder interiorizarse en el tema de la grabación donde le gustaría incursionar más adelante.

Diego González -joven referencia de la música del Litoral-, seguro de lo que hace, siente o quiere, entiende que hay que ser muy prolijo para trabajar, estar muy atento para aprender y desde lo más simple cree que hay que buscar ser lo más profesional posible para mostrar “lo mejor de uno arriba de un escenario, algo que la gente merece”. En relación a la actualidad del folclore piensa que muchas veces hay que adaptarse a nuevas posibilidades para que favorezca a la difusión “de lo nuestro, hay cuestiones que son necesarias para que esto siga, instrumentos que se deben adaptar, formas de tocar que también se deben adaptar”, precisó.

Antes de concluir la nota aseguró que “lo bueno en todo esto es que hay mucha gente joven que ama esta música y lo más interesante todavía es que veo muchísimos chicos que hacen las mismas cosas que yo hacía cuando tenía esa edad, eso es un mensaje de esperanza para todos los que tanto queremos esta música” afirmó, claro y convencido que además de hacer lo que le gusta también tiene un rol comprometido en la difusión de la música que identifica su tierra.

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