Crespo- El Festival del Lago, la propuesta para la inauguración del nuevo anfiteatro y espejo de agua del Parque del Lago, convocará a las familias hoy domingo 11 a partir de las 17:30, a este emblemático espacio que los crespenses adoptaron como propio para sus momentos de esparcimiento y encuentro y los visitantes disfrutan, sobre el acceso Presidente Raúl Ricardo Alfonsín.

Ariel Cuello, el grupo de danzas del Taller de Folclore, La Vuelta, Los del Gualeyán, Grupo Venus y Los Príncipes pondrán clima de fiesta y animarán el baile popular que seguirá a un breve acto de corte de cintas y descubrimiento de placas, con la presencia de funcionarios municipales y las palabras del intendente Darío Schneider. A través del convenio firmado con CABA llegarán Mónica y Néstor Castillo, la pareja campeona de tango Senior 2009 en el mundial de tango de Buenos Aires.

En las inmediaciones habrá una especie de food trucks, a cargo de emprendedores gastronómicos de la ciudad que desde sus carribares ofrecerán distintos productos al público.

Pero la sorpresa más grata se centrará en el lago, cuando el sol empiece a ocultarse. Entonces será el momento cúlmine, el espejo de agua revelará su colosal traje de coloridas y tornadizas luces, combinadas con los inquietos y cristalinos círculos de agua que soltarán las boquillas para dejarlos morir en el lecho mismo que los deja nacer una y otra vez.

Para los crespenses y visitantes aquel parque es muy preciado, es el pulmón verde que les ofrece un solaz cada fin de semana o en cualquier momento de la misma, se suma su embellecimiento a través del recurso del agua, que formará allí un espejo refrescante, colorido por las noches, con el entorno de una vegetación generosa. Sin lugar a dudas podemos imaginarlo como el espectáculo más esperado, volver a tener el lago, el espejo de agua que refresca la mirada.

Una obra de seis millones de pesos

Después de siete años de inexpresión, este importante espacio vuelve a cobrar vida, vuelve a llenarse de agua y a llenar los sentidos de una comunidad que al no tener río tampoco se resistía a perder la majestad del espejo de agua. Se lo vio con agua por última vez a fines de 2009 cuando una campaña a nivel país sobre la gravedad del dengue fue un buen pretexto para abrir la compuerta y dejar que escurriera el agua.

La obra costó seis millones de pesos, es un proyecto iniciado en la gestión del ingeniero Ariel Robles; que tomó a su cargo el intendente Darío Schneider y su gabinete al asumir, con decisión de darle el sitial que le corresponde a este lugar de encuentro familiar y juvenil.

El arquitecto Omar Molteni, secretario de Desarrollo Urbano y Ambiente, junto con el director de Planeamiento y Obras Privadas, Raúl Pittavino, fueron los encargados de poner todas sus energías en terminar la obra. Esta semana, cuando Paralelo 32 los entrevistó, su tiempo estuvo volcado casi exclusivamente a ultimar detalles del anfiteatro, probando y regulando luces, picos de emanación de agua, definiendo la plantación de distintas especies ornamentales, para que el domingo sea un día de sorpresas agradables.

  • ¿Qué hay y qué quedó del proyecto original de remodelación del lago?

Molteni.- Arrancamos con la decisión de terminar la obra importante para la ciudad, que recibimos inconclusa, porque tenemos la decisión de darle el sitial que corresponde al espacio público y lo vinimos demostrando desde la campaña política donde se trabajó en proyectos sobre espacios públicos, con la apropiación de la gente de estos lugares donde se produce  el encuentro de los funcionarios con el vecino.

Cuando dieron las posibilidades, se había saneado la deuda heredada a proveedores, se arrancó con la obra y hubo que replantear lo existente con algunos esquemas y bocetos que se encontraron. La gestión anterior había arrancado con empresas que no conocíamos y lo importante es que ahora terminamos haciéndolo con personal municipal. Hubo detalles en que se continuó con una de esas empresas para cumplir una licitación vigente, pero el grueso de la obra la hizo el personal municipal, que tiene realmente mucho mérito y se le ha dado la importancia y jerarquía que verdaderamente tiene su trabajo.

“Cuando buscamos el proyecto, encontramos simplemente dibujos, nada técnico, después fuimos a la obra, se relevó lo que había, el playón de hormigón. La fuente no estaba terminada, entre la fuente y el anfiteatro había un hueco sin hormigonar, el anfiteatro estaba destrozado y cubierto de pasto, maderas y hierros. Las gradas no eran gradas, era un playón de hormigón, nada más y donde estaba la sala de máquinas había un problema de napas, se inundaba constantemente”- describió el director de Planeamiento y Obras Privadas, arquitecto Pittavino.

Sobre este panorama dijo que “se empezó a buscar las empresas que habían trabajado para saber qué había debajo del hormigón, sólo veíamos boquillas que salían. Se recuperó todo eso y comprobamos que estaba preparado para que sea un espejo de agua transparente, algo muy caro para mantener. Le dimos un giro al proyecto y decidimos hacer algo más natural, sustentable. De hecho se le incorporaron tres tipos de plantas acuáticas y ya se armó un ecosistema, hay ranas y tortugas que vinieron por sí mismas a habitar el lago” – señaló el director de Planeamiento.

“El movimiento del agua que provocan los chorros del lago junto con este ecosistema, además impide la reproducción del mosquito aedes” – acotó Molteni.

Al detallar las acciones Pittavino señaló que “se sacaron los filtros existentes, se levantó nivel de la sala de máquinas y se planteó una idea nueva de lo que queríamos hacer. Hubo que nivelar el lugar donde se construyeron las gradas porque era un playón de hormigón simplemente que no podíamos tocar” – agregó.

Recordó que los trabajos comenzaron en el mes de julio luego de la selección de un plantel de 12 empleados municipales, que en ocasiones llegaron a ser 15, con un capataz a cargo.

“Muchas cosas que habíamos proyectado no coincidían con lo que había. No encontrábamos el centro del anfiteatro, se le buscó la vuelta a uno y en base a éste trabajamos sobre las gradas. En función de cómo estaba sentado el espejo de agua, empezamos a consultar y nos contaron cómo se había trabajado ahí. Ese lugar tiene dos capas de hormigón porque una la habían hecho y estaba fuera de nivel, le pusieron otra arriba, asi que tenemos unos 20 a 30 cm de hormigón en la parte de agua. La fuente no tiene cimientos, estaba apoyada sobre arena y broza, nada más. Cuando hicimos la otra parte de hormigón tratamos de sujetarla”- detalló el arquitecto Pittavino.

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