Aldea María Luisa- Como en otros lugares de la provincia, en Aldea María Luisa hay diez familias que siguen esperando la culminación de sus viviendas, de las cuales son adjudicatarios, pero aún no pueden disponer.

Pertenecen al Programa Federal de Viviendas y Mejoramiento del Hábitat de Pueblos Originarios y Rurales, de la Subsecretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda de la Nación, que distribuía los fondos nacionales a través de la UEPE (Unidad Ejecutora de Programas Especiales).

La gestión anterior del Gobierno Nacional tenía una política que consistía en que las obras habitacionales las hacía a través de un plan federal, que dependía de terceros: podían ser cooperativas de trabajo, universidades o consorcios, como en el caso de María Luisa.

Pero el cambio de gobierno trajo también un cambio en las políticas habitacionales, y en ese contexto es que se genera impaciencia entre las familias que esperan su vivienda, porque notan la paralización absoluta de las obras, estando pendiente, en el caso concreto de esta aldea, por ejemplo, el último desembolso que generaría, así, la posibilidad de desarrollar el último tramo del proyecto, para por fin lograr la culminación y hacer realidad el sueño de la casa propia a los adjudicatarios.

Otros consorcios de la zona también están con problemas similares y con la misma incertidumbre. “Los adjudicatarios tienen la tranquilidad de que se van a terminar, pero hay gente que está de prestada, o alquilando, y ven que pasan los meses y no hay novedades. Eso les genera preocupación, porque son rehenes de la situación y mientras tanto tienen que seguir pagando un alquiler, sin siquiera saber hasta cuándo”, dijo el presidente de la Junta de Gobierno, Luis Pablo Schönfeld, a Paralelo 32.

Pasos a seguir

El jefe comunal confirmó que el sábado 27 de enero tuvieron una reunión con los vecinos perjudicados por la situación, para analizar los pasos a seguir. “Son diez casas que tienen un importante grado de avance, pero les falta la última etapa y, lógicamente, el último desembolso, para la colocación de pisos y los sanitarios, por ejemplo”, dijo.

Schönfeld explicó a este semanario que, a pesar de no ser una responsabilidad directa de la Junta de Gobierno, decidieron encabezar la búsqueda de respuestas, para intentar agilizar los trámites, por lo que ya hicieron contactos en Provincia y Nación, e incluso hubo diálogos con legisladores provinciales de Cambiemos, ya que la idea es plantear acciones concretas para hacerse oír.

La impaciencia y la preocupación son propias de una realidad, que marca que todas las viviendas tienen nombre y apellido, pero sus propietarios aún no pueden habitarlas, y tampoco saben cuándo lo podrán hacer.

Condiciones

Cabe recordar que como condición del programa, previa a la firma del convenio, todas las casas debían tener asignado un beneficiario. Para eso se debía elevar a la subsecretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda de la Nación la documentación probatoria sobre las familias destinatarias de las viviendas, a los efectos de su calificación ante el organismo nacional.

Más allá de las responsabilidades, los gobiernos de turno, lineamientos políticos, acciones y omisiones, el dinero tiene que enviarlo el gobierno nacional, y hasta ahora no lo hizo. “La idea es volver a reunirnos con los adjudicatarios y plantear acciones, porque genera un descontento lógico la paralización de los trabajos y la incertidumbre absoluta que tienen actualmente. Ya llevamos dos años de esto, es mucho tiempo para gente que no quiere y no merece seguir esperando por algo que les corresponde”, planteó el presidente de la Junta.

Mientras tanto, se puede apreciar en las seis casas ubicadas en terrenos públicos y las cuatro que están en terrenos privados, situaciones similares, con material desperdiciado, trabajos hechos que se van deteriorando y familias que, mientras tanto, siguen esperando e intentando no desesperar.

Los beneficiarios de cada grupo habitacional ya saben que fueron seleccionados y que tendrán la posibilidad de un techo propio y digno, ya que cumplieron con todos los requisitos. Pero preocupa la demora, la falta de respuestas y de certezas.

Lógicamente otro tema que inquieta es la necesidad de redefinir los montos, por la suba de los precios, principalmente de los materiales necesarios para terminar lo que se empezó hace mucho tiempo atrás.

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