Las afecciones cardíacas son las causas más frecuentes de muerte entre los deportistas amateurs. El último caso resonante en Entre Ríos fue el de Diego D’Angelo, que perdió la vida el 7 de enero tras descompensarse en el kilómetro ocho de la Maratón de Reyes, en Concordia.

Tres años antes había fallecido Miguel Salvador Fochesato, de 62 años, en la misma competencia. En ninguno de los casos la organización estudios médicos para conocer las condiciones físicas de los corredores.

En las ligas de fútbol libre, de veteranos y otros campeonatos similares, las noticias de muertes por fallas cardíacas son bastante frecuentes y hasta hoy, salvo que por propia voluntad lo pida el organizador, no hay ningún tipo de exigencia al respecto.

“Hay muchos campeonatos de fútbol de veteranos, carreras y maratones que se organizan y creemos necesaria la intervención del Estado a los efectos de brindar no solamente un certificado médico de aptitud sino que también esté acompañado de un electrocardiograma”, dijo a AIM e diputado provincial Gustavo Zavallo (Frente Renovador), autor del proyecto que pretende establecer la obligatoriedad de esos estudios.

“Según nos decía un profesional, en muchos casos permite detectar hasta 10 tipos de muerte súbita. Obviamente que un estudio más riguroso sería una ergometría pero el costo económico es muy superior”, explicó.

En ese sentido, consideró necesario “que al menos exista una concientización para los organizadores, responsables de ligas y maratones. Al menos algún control previo debe haber”.

De aprobarse la iniciativa, el certificado y el electrocardiograma se exigirían, en el caso de los torneos que tienen una continuidad, “año tras año, con cada inscripción que se haga” y, en el caso de las maratones, en cada competencia.

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