** Quise saber si el hombre es conflictivo por naturaleza o de naturaleza pacífica. En otros términos; averiguar si somos genéticamente agresivos y quilomberos o ese comportamiento es el resultado de nuestra evolución.

Así fue como recurrí a mi biblioteca y a la pública, y por último a Google, donde nada es confiable pero muy orientador para las búsquedas. El resultado fue que aprendí lo que ya sabía: Que hay dos bibliotecas opuestas; una para demostrar de somos malos gauchos desde el tiempo de las cavernas; otra que fuimos creados muy pacíficos pero las circunstancias nos asemejaron con las fieras de la jungla.

** Para los que gustan de los ejemplos prácticos; una escuela científica diría, por ejemplo, que Donald Trump y el norcoreano Kim Jong-un son dos imbéciles belicosos en estado genéticamente puro, y la otra que son dos productos de la alta evolución humana.

** Mientras aquellos dos se ocupan de los asuntos superiores de la humanidad, los del patio trasero, yo, tú, vosotros y ellos, para evadirnos de esa realidad que nos tiene al borde del Armagedón atómico, nos mantenemos entretenidos con peleas tribales, tirándonos bombuchas entre cristinistas y macristas, matándonos a palos por un partido de fútbol o atentos a lo que pueda decir Maradona los días que está en condiciones de escupir tres insultos de corrido.

Concentrarse en el huracán     

** ¿A ver si compartimos la misma sensación?

Días pasados, un meteorólogo argentino que trasmitía desde Miami las alternativas del huracán Irma, que se aproximaba, rozó levemente con su vehículo al de un norteamericano que armó un bochinche bárbaro por eso. Un policía que intervino a solicitud del sujeto, trató de explicarle que se concentrase en el huracán y no en un rayoncito en su auto, porque era probable que horas más tarde Irma lo convirtiese en planeador y hasta se llevara prestado el techo de su casa. “Concéntrese en el huracán”, le dijo el señor cana.

** En nuestro país tan generoso donde tenemos millones de hectáreas bajo el agua y nadie transmite esa catástrofe en directo, estamos todo el día ocupados en los vientos cruzados y tormentas preelectorales con miras a octubre. Mientras tanto Trump y el coreano sonriente, aburridos de la playstation, están con ánimo de jugar el game de las ojivas nucleares, del que nadie saldrá ileso.

** No es que tengamos que obsesionarnos con una probable guerra nuclear, pero ¿qué tal si nos concentráramos en los asuntos más grosos en vez de andar a los pellizcones por una banana?

Quien pierde el eje, se calienta por una estupidez publicada en Facebook mientras le resbalan los asuntos existenciales y la trascendencia de su propia vida.

Ni el huevo ni la gallina              

** Así las cosas, leyendo en busca de respuestas sobre la naturaleza original del ser humano, interesado en saber si nació pacífico o agresivo, fui a descubrir que ni el huevo ni la gallina fueron primeros. Gran revelación Gran. Parece ser que un lagarto venenoso violó a un reptil volador hembra, durante el mezozoico, que a consecuencia de aquel tuch and go puso un huevo con dolor, que se incubó abandonado bajo los soles de un desierto libre de basuras y latitas de Coca Cola, naciendo finalmente una gallina ponedora.

** Se terminó la famosa incógnita; se fritó en una sartén la duda metódica de Descartes. Ganó el escepticismo. Se supo que primero fue el lagarto y el reptil volador, en tercer lugar la gallina y cuarto el huevo.

Nada que ver con mi búsqueda, pero tras este hallazgo me di cuenta que sería prudente no buscar más antecedentes sobre los orígenes de la maldad y la bondad de los seres humanos. Algunos genes de lagarto y reptil debemos tener.

** Después de todo ¿a quién le importa si lo que hoy nos pasa es culpa de la desobediencia de Eva o comenzó cuando se descubrió la utilidad del oro, los sabores de las especias exóticas, las banderas, el alambre de púas; o si todo empeoró con las redes sociales?

Allí donde todo comenzó                      

** Lo que está más que confirmado es que a lo largo de la historia no hemos sido pacíficos. Desde Caín y Abel, que lo tenían todo para ellos solos, Caín en vez de correrse un poco más allá en el continente y hacer su propia vida, le metió un fierrazo a su hermano por un quítame de aquí estas pajas.

** En definitiva. Siempre habrá guerras, conflictos… territoriales, económicos, políticos (por la plata), raciales, religiosos, por el fútbol, las carreras de caballos, peleas entre vecinos por la medianera, o por la vecinita más linda del barrio. Y si no fuera por alguna de estas motivaciones se originarán igual, por el estrés de algunos, que los lleva a calentarse con otros en la calle o donde sea, o por un simple exceso de hormonas, falopa o mala crianza.

** Seguramente el Creador formateó en barro o carne a estos chicos Adán y Eva, con la gran ilusión de una obra maestra y perfecta, aunque sabiendo que podía fallar. Enseguida vino la abulia, las dudas, las divagaciones tipo ‘no sos vos, soy yo’. ‘Para ser solo amigos mejor no nos hubiesen horneado’. ‘Me pregunto si me elegiste porque te gusté o porque la otra todavía no fue creada’. ‘Separémonos un tiempo y sabremos si realmente nos amamos, si no, me devolvés la costilla y amigos como siempre…’

Los gamers del mal         

** Hay quien dice que no hubo creación sino simple evolución. Y bueno, póngale que el Creador creó primero una bacteria que por efecto de algunos accidentes atmosféricos evolucionó hasta esto que hoy somos, pero ¡¡¡qué bacteria, señor!!! Para haber evolucionado así, algo especial debió tener.

Mirá que aquella bacteria no se metía con nadie, era pacífica, y fijate en lo que terminó.

Como diría don Leoncio, “cosa contradictoria el ser humano, amigo. Niega que este reloj de puño pueda hacerse a sí mismo sin ayuda de alguien, pero piensa que eso fue posible con el Sistema Solar”.

** Es muy creativo esto de dotar a nuestra especie con la capacidad de pedir perdón y perdonar, volver a confiar, comprender, e insuflarle el don de la esperanza. De no haber sido así, esto sería una jungla aún peor.

** También se dice que somos la única especie animal con raciocinio, pero ahí están Trump y el coreano Jong-un para contradecir esa lógica. Nunca falta un buey corneta, lo malo es que ahora el mundo tiene dos. Póngales un poco más de atención, no sea que un día de éstos, mientras usted discute con su pareja porque trajo bondiola en vez de jamón, estos locos nos infecten con radiaciones atómicas toda la redondez de la tierra.

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