Un grupo de alumnas del 6º año de la Escuela Normal Osvaldo Magnasco, coordinadas por la Profesora y Lic. En Comunicación Social, Paula Feldman, abordaron el intrincado universo de seguridad en la Web y Redes Sociales como tema de la asignatura Comunicación, Educación y Nuevas Tecnologías, y decidieron plantear un taller didáctico-pedagógico, que comenzó en la propia institución para luego trasladarse a otras escuelas de la ciudad.

La innovadora experiencia basada en sus propias preguntas, temores y certezas del uso cotidiano que se hace de estas plataformas, configuró un plan de trabajo donde también se apeló a una encuesta. Para ello, Feldman sumó al equipo de trabajo a la profesora de Matemáticas, Keila Nassiff.

Con datos en mano, bibliografía y conocimiento de las aplicaciones, se trabajó en promover un uso adecuado y seguro de las mismas. En diálogo con Paralelo 32, el grupo integrado por: Rocío Daydé, Agustina Hereñú, Agustina Coronel, Belén Sosa, Aldana Garavano, y Macarena Robay, habló de cómo los jóvenes se involucran, conocen, y son partícipes de los casos más severos de bullying, sexting, grooming, intentando llevar adelante una socialización de sus vidas a través de la pantalla de sus móviles.

“La idea es que fuera un taller desde los jóvenes hacia los jóvenes; y así fuimos armando la presentación”, dijo Feldman.

En el contexto del aula, la charla atraviesa experiencias muy significativas para este trabajo, si bien intentan objetivarse al salirse del comentario como palabras como ‘hacen’, ‘usan’, ‘comentan’ o ‘aceptan’, aparecen afirmaciones fuertes del tipo: “Yo lo viví un poco más de cerca al ciberbullyng, y sé que es ese maltrato”, mencionó Aldana, y añadió: “No todas las personas lo superan, reaccionan de la misma forma o tienen el apoyo de alguien”.

El acoso en sus más variadas formas está presente en cada expresión, tanto entre pares, como entre adultos y menores.

En este apartado, Agustina Hereñú insiste en que: “nunca una persona desconocida va a llegar a nuestras fotos si cuidamos nuestra privacidad. No podemos aceptar a cualquiera que nos envía una solicitud, sino ya estamos ante un problema. Estas cuestiones son las que priorizamos en el taller”.

En esta esta experiencia de alumnos para alumnos, se planteó también el para qué tener una red social, socializando las herramientas que existen para restringir los alcances de quiénes pueden ver lo que hago con amigos, familia, qué pienso sobre tales temas, o dónde voy, estoy, y con quiénes. “Nosotros en Instagram o Snapchat podemos ver la ubicación de cada persona, en cualquier momento del día, y ante esta información disponible, les explicamos a los chicos los riesgos que corren si dejan encendida su ubicación en el celular”, continuó Hereñú.

Los talleres comenzaron en el Ciclo Básico de la escuela Normal, “y esa primera experiencia no resultó de la mejor manera; tal vez por el número de alumnos que hay en cada curso, ya que también estaba la intención de hacer una radio en vivo. Pero sí nos fue mejor por la tarde, con el Ciclo Orientado, donde avanzamos en ambas propuestas”, añadió Feldman.

Fuera de la institución, trasladaron la iniciativa al Colegio del Huerto; Artes Visuales, y la Escuela Comercio (Elsa Capatto de Trucco), donde dictaron el taller para 4º, 5º y 6º año, y en una segunda visita estuvieron también en el Ciclo Básico.

En este último establecimiento se enteraron del taller, y lo pidieron a razón del ciberbullyng del que fue víctima una docente, y los casos que existían entre alumnos. Y es que tanto el Bullying, como el Sexting, o Grooming fueron tratados y desarrollados como temáticas de acoso por los alumnos, para acercar estrategias de cómo evitarlos, priorizando la privacidad.

La dinámica del taller, promovía que los mismos chicos se animaran a contar experiencias propias, y cómo ayudarlos a prevenirlas en un futuro, trabajando la privacidad y el cuidado de los contenidos que difunden. “Notamos que aprendieron un montón”, insistió Hereñú.

Cómo se estructuró el taller

Agustina Coronel explicó cómo fue la metodología para plantear el taller, donde primeramente realizaron encuestas en varias escuelas. “Las preguntas iban desde si conocían lo que era el Ciberbullying, Sexting, Grooming… a si tenían conocimiento de algún caso cercano, o cuidaban su privacidad en las redes sociales”.

Con los resultados trasladados a una planilla de gráficos en Excel, lo presentaban como una introducción del taller, y que mostraban contradicciones que enriquecían el abordaje de la temática. “Por ejemplo, cuando preguntábamos si habían enviado alguna vez material con contenido sexual. Y la mayoría tachaba el casillero del no, sin embargo les explicábamos que un contenido sexual no se limita a la desnudez, sino que busca erotizar a quien la recibe”, continuó Coronel.

Aquí Paula intervino para agregar que se habló mucho de la lectura de quien recibe ese material.

Más adelante, en la temática que atañe a la privacidad, la mayoría de los encuestados respondió que ponía cuidado en preservarla, pero en el análisis de sus respuestas, esta afirmación se caía de plano: “Ya que en otra pregunta les consultábamos si aceptaban a cualquier persona, o conocían a todos sus amigos en Facebook, Instagram, etc. y respondían contradictoriamente que aceptaban a cualquiera, y que no conocían a todos sus contactos”.

Otra contradicción en la privacidad lo representan los like que reciben, porque según comentó Feldman a Paralelo 32, “es una forma encubierta de popularidad, por ello, dejar abierto el perfil (público) les trae más like que mantenerlo en privado”.

Facebook aparece como una red donde la mayoría de los jóvenes tiene a sus familiares, pero no es el lugar donde socializan. Saben que Instagram es de la misma empresa, pero lo que acontece aquí es que no se elige a uno por sobre los demás (salvo la estrepitosa caída de Facebook), sino que en todos hay una huella de sus gustos y preferencias. Información y más información.

Además de talleres para alumnos, también se propició una charla para padres, donde Feldman lamenta que no hayan concurrido más de una decena de interesados. “Es abismal el desconocimiento de la mayoría de los padres sobre qué hacen sus hijos en las redes sociales; a tal punto que algunos piensan que Snapchat es una aplicación y no una red social”.

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