Cuando el amor se licúa

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** Nuestro personaje regresaba al tranco de misión cumplida con rumbo a la ranchada, de donde había salido en busca de algunas provisiones para el mediodía. La curvatura de su espalda se afina por la cuesta y a cada tanto se congela un minuto para el saludo con vecinos del barrio. Uno de esos instantes fue para Adelita, una joven vecina, madre de dos niños, que le está quitando las hojas secas a unos crisantemos del frente.

** —A. Buen día don Leoncio, ¿de compras?

_L. Y sí, no vaya a creer que saqué a pasear la lechuga.

–A. (ríe) Y por lo que trae allí me da que usted es ovolacteovegetariano?
_L. No sé bien de qué se trata y tampoco me hallo con esas cosas, soy más bien asadopastapollano. Ahora vengo de la verdulería y traigo algo de verdura verde para una ensalada, leche y huevos para un postre rico que me hace mi mujer, pero esta es solo para acompañar el almuerzo.
_A.- Ay cómo va a decir ‘mi mujer’ si ella no es de su propiedad. Mi marido creía lo mismo y ahora le estoy pidiendo el divorcio.
_L. Nooo me d… ¿Se mandó alguna macana el hombre?
— No, nada de eso. Es que… no es él, soy yo, ¿me entiende?

** _L. No m’hija, le soy franco no entiendo el funcionamiento del amor moderno, Porque si es usted, el que debería estar queriendo separarse sería él.
A. Es como que teníamos un amor sólido y hoy se ha vuelto líquido. Bueno pero soy yo que no estoy pasando un buen momento y le avisé que me duele decírselo pero me voy de la casa porque necesito despejarme, vivir otras experiencias…

**_L. ¿Se gastó el amor como cuchillo viejo en la piedra gris de tanto afilarlo?
A. Algo de eso. Tal vez no me entendería. Le pregunto a usted que es un hombre sabio, ¿qué hace que una mujer se mantenga siempre enamorada del hombre al que amó al principio, don Leoncio?
_L. Se agradece lo de sabio, pero no sabría decirle m’ hija. Colijo que si un hombre es limpio, educado, seguro de su hombría, y amoroso, una mujer lo amaría siempre, aunque se han perdido matrimonios solo porque él tiene mal aliento o ella huele más a tabaco que a mujer, o por falta de voluntad para soplar el fueguito todos los días.

El jetón cuasi perfecto                

** —A. ¿Y la fidelidad? No mencionó la fidelidad.
_L. Supongo que también cuenta mucho.
A. Usted me pinta al hombre perfecto y nunca se ha encontrado uno todavía. Lo suyo es una idealización, porque en la realidad ese tipo no existe.
_L. Para mi ver, eso que le dije es lo que menos puede hacer un hombre para mantener enamorada a su prenda. Pero a eso le falta mucho para perfecto, el jetón que quiera redondear diez puntos, además de lo que enumeré debería tener buena facha, ser alegre, bueno para el truco, inteligente, audaz, que deja las alpargatas afuera cuando entra al dormitorio…

A. …¡Wiiiii! ¡¿qué tendrán que ver las alpargatas?!..

_L. …No sé qué tendrán que ver, pregúnteselo a mi patrona que es la que tiene esa exigencia para que el amor no se licúe, supongo. Y espere que no terminé… debe ser, sobre todo y antes que nada, amante de Dios.

**–A. Naaaaa. No existe el hombre con todo eso. Tengo una amiga que tenía tres amantes porque decía que cada uno tenía un par de esas virtudes y entre todos hacía uno, jajaja.
_L. Tilingas o algo peor. Pero, a ver, ¿su marido no tiene esas buenas costumbres que mencióné?
A. No, le faltan algunas para aproximarse a eso.
_L. ¿La primera o la última le falta?, ¿es sucio o infiel?
A. Nooo, nada de eso, es fiel y de dos duchas diarias.

_L. ¿Tiene muy mal aliento? En ese caso se arregla dejando de comer provenzal…

A. Jajaja, ¡y dale con eso! No, cuando el amor se opaca no es por olores sino por razones que no son fáciles de identificar, aunque en cuanto a olor, los prefiero perfumaditos.

** _L. Si no la entendí antes; ahora menos.
–A. Déjelo ahí, tampoco quiero atormentarlo con mi problema, pero me quedé pensando en algo. Me parece que usted no conoce a las mujeres, un hombre no puede ser por sobre todo amante de Dios; mire que las mujeres somos muuuy celosas; primero nosotras.

El amor que todo lo puede                    

** _L. Ahora la que no me entiende es usted. El asunto es largo para explicárselo y estoy con los huevos al sol. Bueno, huevos, verduras y leche. Pero le diré algo más. Si a ese amor lo tienen los dos, hablo del amor al Cristo, que es el amor mismo, crece el amor mutuo y ni se les cruza por la cabeza separarse, porque las cosas se hablan en una misma lengua y eso facilita el entendimiento, el perdón, el nuevo juramento. Es un amor que impregna todo en el hogar.

** —A. Upaaaa. Lo conozco del barrio pero no le conocía esa faceta espiritual.
_L. Bebé de pecho soy en esas cosas. Me avivé apenas ayer porque hubo quien me acercó a esa fuente. Usted me llamó sabio y yo no la corregí ¿se dio cuenta? Sé que lo dice porque cree en los evangelios del Martín Fierro donde el diablo sabe más por viejo que por su condición, y se equivoca. La sabiduría viene de Dios. El hombre puede tener la edad que quiera pero si sigue creyendo en sus errores y no se cuestiona nada, solo es un viejo equivocado.

** —A. ¿Y cómo puede una persona saber si está equivocada?

_L. Pa’ mi ver hay dos avisos; cuando la evidencia la agarra a cachetadas o cuando lo que piensa y hace no le está ayudando a ser mejor.

A. Pero supongamos que es terca, o es idiota pero se siente cómoda siendo así.

_L. Ah, en ese caso conserve su derecho a ser idiota pero no moleste, ni estorbe, ni fastidie con sus idioteces.

¿Son o creen que somos?                   

** —A. ¿Lo escuchó al Presidente Macri ayer por la tarde, don Leoncio?

_L. Lo leí hoy de mañana en el diario.

A. En un momento dijo “Si me equivoco doy el paso atrás y lo corrijo. Esto es un proceso y vamos en la dirección correcta, cuando miro para atrás veo que cuando uno hace tantas cosas, comete errores”.

_L. Pa mi, vea, oiga, mire Adelita, mejor que haga menos así no mete la pata tan seguido, o que por lo menos la meta alguna vez a favor de nosotros y no siempre de su papá y sus amigos.

** —A. Lo mataron en las redes sociales por el tema de la plata del Correo Argentino y los 17 pesos menos que les estaba por pagar a los jubilados.

_L. No sabría decirle porque yo la única red que uso es el bolsito tejido con hilo plástico con el que me ve acá, para hacer las compras, pero entiendo de qué me habla. En esas redes sociales todos escupen la caca guardada contra Cristina o Macri, vomitan, se desahogan, y eso les hace bien, porque hasta llegan a soñar que Cristina o Macri los leen, o que puteando contra alguien quizás van a convencer de algo a algunos. Esas redes son muy necesarias.

** —A. ¿Al final en qué quedamos? ¿Son una cloaca o son necesarias?

_L. En mi opinión, que es solo una más, son tan imprescindibles como los inodoros. Imagínese lo que seríamos sin ellos. Todos sabemos que después del vómito o las deposiciones, y perdone la grosería Adelita, nos sentimos mucho mejor.

A. Si, creo que eso hacemos cuando no estamos subiendo fotos familiares o cosas así. No se usa Facebook o Twitter para razonar, más para chicanear, acusar, insultar, relajar, degradar… Es un River Boca interminable.

Oleee, olé, oleee               

_L. Buena comparación la de River-Boca… Facebook y Twitter son las tribunas para el desahogo. Peor sería que millones de personas no tuvieran donde escupir sus odios y rencores, porque podrían volcarlo sobre su gente más querida. Si por algún lado tiene que explotar, mejor por esos canales.

** —A. ¿A usted no le molestó que le pagaran menos por su jubilación?

_L. Todavía no cobré, pero sería difícil darme cuenta porque viene con aumento. Pasó que en vez de aumentarnos 12,95% nos habían calculado 12,85%, no sé si por pícaros o por eso que Cristina le dijo a su jefe de inteligencia. Pero después de todo, reclamé diez años porque me estaban liquidando mal y el año pasado nos arreglaron de golpe todo eso a los jubilados, pagándonos la diferencia. Agradecido.

** _L. La dejo, vecina, que si no voy a llegar con los huevos fritos en este mediodía de verano. Vaya usted a hacer lo suyo y no olvide que estamos solos en la vida.

A. ¿Solos?

_L. ¡Solos! Todo depende de nosotros mismos. No importa si está Cristina, Macri, Perón, Balbín, Alzogaray… los que trabajamos duro, nos esforzamos, ayudamos a educar a nuestros gurises, no dependemos de un gobierno. Se matan y lastiman por ese tema, los que no saben vivir sin la paternidad del Estado.

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