Para la ardua pelea contra el cáncer existen diversas recomendaciones y métodos de prevención. Algunas ligadas a la dieta -consumos, alimentos y nutrientes vitales-, otras referentes a la modificación de hábitos, como evitar el cigarrillo, adoptar ciertos chequeos como parte de la rutina diaria o proteger la piel durante el verano. Y por su puesto, están también las emparentadas a los ejercicios físicos.

Estar activo es bueno para la salud en muchos niveles. Llevar una vida proclive a la actividad física ayuda a mantener el corazón en forma, a controlar el peso corporal y a mejorar de los niveles de presión arterial y azúcar en la sangre. El entrenamiento se relacionó a lo largo del tiempo con beneficios para el cerebro y, también, a un menor riesgo de algunos tipos de cáncer.

Sobre ello se enfocó un grupo de especialistas de la Universidad de Harvard, que puso en marcha una investigación cuánto impacta el ejercicio en la esperanza de vida y específicamente, cómo ayuda para combatir un tumor. La resolución es contundente: con solo caminar 30 minutos diarios es posible aumentar las posibilidades de vencer el cáncer de colon casi a la mitad.

El equipo de especialistas estadounidenses analizó durante siete años a 992 hombres con cáncer de intestino en tercer estadio y extendido a los tejidos cercanos. Esa tercera fase es la segunda forma más avanzada de la enfermedad, lo que significa que es grave y tiene un crecimiento rápido.

Los pacientes que realizaron treinta minutos de actividad física moderada durante cinco días a la semana y comieron de una forma saludable se manifestaron en un 42 por ciento menos propensos a morir y también vivieron más tiempo si el cáncer remitió.

El trabajo se sumó a otro de la Universidad de Tecnología de Queensland en Brisbane, que brindó una resolución similar. En este caso, los expertos evaluaron a 194 mujeres que habían pasado por una cirugía de cáncer de mama. Del total, la mitad de las pacientes tuvo que hacer 180 minutos de actividad moderada a la semana durante al menos ocho meses, aunque muchas siguieron con la práctica tras de ello. El resto, siguió su vida normal. Se examinaron ambos grupos después de ocho años.

Los resultados determinaron que las mujeres que se mantuvieron activas (caminata, quehaceres domésticos, ciclismo ligero, tareas de jardinería) tuvieron 55 por ciento más de probabilidades de vivir durante más tiempo.

Los científicos creen que incluso el ejercicio moderado puede retrasar el crecimiento del tumor o prevenir su regreso al reducir los niveles de hormonas, incluyendo la insulina, que ayuda a las células tumorales a multiplicarse así como el estrógeno en las mujeres, lo que fomenta el desarrollo del cáncer de mama.

Dejar respuesta