Ramírez- Acostumbrados a pedalear por las lomadas de la provincia, transitar campo adentro, atravesar algún arroyo playito, meterse al barro o circular por las rutas, en este caso hubo ciclistas que se animaron a cambiar de paisaje y emprender la travesía que los invitaba a cruzar la Cordillera desde San Martín de Los Andes para llegar hasta Chile.

Un grupo de  entrerrianos se unió a sus pares de Pergamino el 6 de enero y aprovecharon el viaje de 24 horas en colectivo desde la ciudad bonaerense para descansar un poco antes de empezar a rodar por los caminos de montaña.

No hubo cuesta arriba ni viento en contra que les impidiera avanzar. Al entrenamiento previo le sumaron el entusiasmo y la pasión por las dos ruedas que los unió en la aventura. Confirmó Diario Uno que de Paraná fueron Diana Sphan, Andrea Bezzoni y Manuel Taleb. De General Ramírez se sumaron Hugo Horst y su esposa, Gabriela Gordillo. Aldo Fiant, coterráneo, los entrenó durante dos meses a Gabriela y a él, lo que los ayudó en la respiración y la resistencia.

Belleza patagónica

Además de recorrer los 108 kilómetros en total para ir a Chile y volver, hicieron varias excursiones por la zona, disfrutando de la belleza de la región patagónica. Hugo, además, hace unos años sufrió un accidente y usa una prótesis en la pierna izquierda, por lo que para él fue un gran logro. Tanta fue la satisfacción de haber hecho este itinerario, que apenas llegaron a General Ramírez el fin de semana, el matrimonio se puso a planificar un nuevo desafío, confirmando que en julio harán Salta y Jujuy.

En relación al clima que hay en la zona de la cordillera, a la altura de San Martín de los Andes, sostuvieron al matutino provincial que la mayoría de los días estuvo fresco, aclarando que hay sol algunos días, pero que es muy cambiante el clima.

Además de las inclemencias del tiempo habituales en esa región, las dificultades del terreno hicieron más dificultoso aún el recorrido. Es un camino con muchas piedras sueltas, por lo que hay que tener una mayor precaución para que la bicicleta no pierda apoyo.

Hay cierto riesgo, no es un paseo en ese sentido. Hay trepadas, que son demoledoras, y hay que poner el cambio más liviano y subir con paciencia. Después están las bajadas, donde se logran velocidades de unos 75 kilómetros por hora en el ripio, seguramente uno de los momentos de mayor esplendor para los viajeros, por la adrenalina del momento.

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