Crespo- Alejandro Poós, es alumno de 4º año Orientación Electromecánica de la EPNMyS Técnica Nº 35 Técnica “General Don José de San Martín” y participó de la 2° Feria Internacional del Ambiente y 5° Feria Local “EcoCiencia” Concordia 2017, donde obtuvo la máxima distinción por su investigación, logrando el pase para participar el año próximo en la Feria Científica de la Sociedad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología de Guadalajara (México).

El estudiante creó el prototipo Sharp Uno para la medición del nivel de material particulado suspendido en el aire y relacionó su resultado con el Estándar de Calidad Ambiental con el objetivo de brindar una herramienta accesible en términos económicos y de disponibilidad técnica permanente para los municipios.

La investigación

En declaraciones a Paralelo 32 el estudiante, acompañado por la tutora de su investigación, profesora Valeria Viola, dijo que en el afán de indagar cómo estaba el aire de Crespo, hizo una encuesta a los vecinos consultando su parecer respecto de realizar una investigación sobre el tema e indagó a la vez qué era lo que más les molestaba: olores, gases, polvillo. “Armamos gráficas con los resultados y lo que más molestaba era la contaminación con polvillo, lo que nosotros consideramos material particulado porque no se pude definir bien qué es”- explica Alejandro.

Inició una búsqueda de normativas por internet y al no hallar una disposición general para toda la Nación, se basó en los parámetros que establece la ley provincial 6260 de la provincia de Buenos Aires en cuanto a cómo debe estar el aire en una ciudad. “Hay una tabla, en una celda de material particulado, que si uno toma con un sensor calibrado, con su certificado de calidad, en un periodo de 24 horas debe dar como máximo 150 mm por m3”- explica.

  • ¿Y qué encontraste?
  • En realidad el sensor que hice atina a realizar esas mediciones, pero no está certificado con normas de calidad, entonces no puedo comparar directamente con la tabla. Lo que puedo es aseverar si está en promedio con ese nivel, si lo supera o no. Y lo más preciso que puedo realizar es comparar diferentes días, en un mismo lugar, cercanos al centro y alejados del centro. Luego si se logra un certificado de calidad puedo dar con certeza las mediciones.

-¿Qué niveles pudiste detectar con este dispositivo sobre el estado del aire en el centro de la ciudad?

– En el área central de Crespo descubrimos que hay mucho más partículas que en las afueras y que hay mayor cantidad de material particulado durante los días de semana respecto de los fines de semana.

Toma de muestras

En cuanto a la toma de muestras el estudiante explica que “usamos placas de petri en un principio y juntamos unas muestras de polvillo que para los vecinos eran lo más preocupante. Las llevamos al Conicet, Diamante, que dispone de un microscopio electrónico para medir el tamaño, utilizando una metodología similar a la que dice la normativa. Lo analizamos y pudimos ver que el tamaño de lo que hay en el aire promedialmente tiene alrededor de 1,5 a 2 mm, es un aglomerado, en sí no es malo. Es algo promedial y puede ser que en otra muestra el aglomerado sea más chico y ahí si hay problemas. Avanzando con las mediciones, vimos que ese aglomerado más chico se ubica entre 17 y 2 micrómetros. Al ser más chico que el mm, es preocupante, porque nuestro sistema respiratorio puede filtrar sólo partículas mayores a 10 micrómetros. Entonces, cuando este aglomerado se deshace o hay partículas más pequeñas entra por las vías respiratorias y se deposita en la base de nuestros pulmones y cuesta oxigenar el cuerpo; sólo se agrava cuando hay una patología como asma, espasmos, alergias”- detalla sobre la investigación.

Otras muestras tomadas en zonas alejadas del centro permitieron comprobar que hay menor presencia de material particulado en el aire y el material recolectado no es aglomerado.

Prototipo Sharp Uno

Durante la investigación Alejandro Poós se acercó a la Secretaría de Medio Ambiente de la provincia, único organismo que dispone de un elemento de medición electrónico adquirido en Estados Unidos y valuado en el orden de los 2 mil a 2 mil quinientos dólares, más impuestos.

“Lo que hace ese sensor es prácticamente lo mismo que el mío, pero tiene todos sus certificados. Era el dispositivo que necesitábamos para las mediciones, entonces busqué información en internet, pero hay muy poca, todo está en inglés y mucho no detalla”. Así fue como inició la búsqueda para crear un sistema de monitoreo electrónico propio al que denominó Sharp Uno.

  • – ¿Cómo lo fuiste resolviendo?
  • Fui avanzando principalmente con ensayo prueba y error, comunicándome con personas del exterior, hablando por internet, comparando. Compré un sensor, que tiene un haz de luz, cuando más interrumpo el haz de luz más aumenta el voltaje de consumo, nada más. El resto tengo que hacerlo yo. La hoja de datos del sensor tampoco brinda una aplicación que quiero y fue un reto llevar adelante la creación del prototipo, pero lo logré con la ayuda de profesores de electrónica, ingenieros.

Alejandro debió abandonar la idea de reciclar la carcasa de un aparato de teléfono fijo para el sensor y su circuito y diseñar una cajita rectangular de impresión 3 D en plástico para resguardar el circuito, el sensor y un power bank (cargador de celular) que componen el dispositivo de medición.

“Los resultados –agrega la docente- tienen que ver también con ventajas comparativas en cuanto a los costos”. Y el estudiante acota: “el armado total de este sensor me costó 1.900 pesos”.

Gran objetivo

Esta investigación tiene como objetivo central  que el Estado pueda resolver un problema que afecta a todos los municipios y que está presente en todo el país, contar con una mayor cantidad de sensores de medición. “La idea –dice Alejandro- es buscarle el financiamiento de parte del Estado, replicar este sensor y que sea posible que en todos los municipios exista uno”.

“En Europa hay dispositivos similares en el transporte público y permite elevar la información a una base de datos y se puede observar en tiempo real y ver cómo está la calidad del aire en ese momento”- ejemplifica la docente.

“Nuestra idea a futuro, en lo posible no tan lejano, – prosigue el estudiante- es realizar estaciones de mediciones y una base de datos para saber cómo está el aire de la ciudad y en lo posible del resto de la ciudades de la provincia hacer una base de datos, donde quien quiera pueda ingresar y saber al instante la calidad del aire en cada lugar”.

Poós apuesta al perfeccionamiento de su equipo. “Mi objetivo es calibrarlo con otros sensores y agregarle un sistema de captación para que mejore el reflujo de viento y brindar datos más importantes. Además, agregarle un módulo GCM que cumple exactamente la función de un celular, se le coloca un chip, se ejecuta el código y se envía toda la información como archivo de texto, a una página web, a la nube, a un servidor, a un celular; ampliando mucho más el uso de los datos”.

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