Crespo-Un flamante vecino de nuestra ciudad, Samuel Steinle, cosechó en su propiedad rural de El Quebracho (Ramblón) un zapallo de 21,5 kg, producto de la casualidad.

La variedad, de cáscara dura, sobresale entre todas las calabacitas y zapallos que este año produjeron las plantas sembradas para consumo familiar, como ocurre en las áreas rurales donde conviven la agricultura, avicultura y siempre hay lugar para la producción de hortalizas y verduras para tener a mano alimentos frescos.

Son plantas que nacieron de semilla que la familia fue recolectando y arrojando a la tierra, sin ningún otro secreto ni expectativas.

Este gran zapallo, triplica el peso habitual de la variedad y se muestra imponente al resto de la cosecha. “Lo único que pudo haber influido- dice la esposa de Steinle, esbozando una explicación ante el tamaño de la hortaliza- es que la planta creció alrededor de donde habían rollos de pasto”.

El ampuloso producto sigue causando asombro en el entorno familiar y el círculo de conocidos, expuesto como un verdadero trofeo que  espera el momento oportuno para convertirse en saludables y apetitosas realizaciones gastronómicas.

 

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