Victoria.- Tras una primera experiencia en la Planta Asfáltica local, Carlos Steiven (53) tomó el desafío del conducir el Corralón Municipal, repartición que dispone de un numeroso plantel entre jornalizados y planta permanente, para hacer frente a una ciudad en expansión y que demanda cada vez más alumbrado, barrido y limpieza, entre otras tantas acciones que se emprenden desde este lugar con epicentro en María Oberti de Basualdo y 9 de Julio.

Una historia curiosa es la de su apodo ‘Macho’, porque según nos comenta, en su numerosa familia venían sucediéndose varias mujeres y al llegar Carlos se cortó esa racha; ‘Macho’ dijo la partera. Incluso cita como particularidad que tiene hermanos y hermanas mellizos, número que elevó la mesa de comensales a diez, y les enseñó a rebuscárselas desde temprana edad.  Su papá, Juan Carlos, era nacido en Estación Gilbert (Gualeguaychú), y su mamá Ana Dora Ibáñez era salteña, pero los avatares del destino quisieron que se conociesen en la provincia de Buenos Aires, donde verían crecer a la mayoría de sus hijos trabajando para ‘levantar la cosecha’.

Carlos reconoce que trabajó en diversas labores, entre ellas la Municipalidad de Zárate en 1986 donde aprendió en gran medida a operar máquinas viales, labor que había heredado de su padre quien también ejerció como maquinista.

Con ese recurso en su haber, Steiven logró que empresas de reconocida trayectoria como Pérez Companc lo contrataran para operar retroexcavadoras y dragas, obligándolo en más de una oportunidad a trasladarse a distintos puntos del país. La ciudad de Victoria es uno de esos lugares a los que arribó en 1998, casi por casualidad para hacer el refulado de la Costanera, luego el Solar del Victoria y posteriormente desempeñarse en una arenera. Pero desde hace varios años es un ciudadano más que decidió militar en el Frente Cambiemos luego de apoyar en distintos momentos al peronismo y al radicalismo. Los vaivenes de la política no han hecho meya en su apoyo a esta alianza, que tuvo sus altibajos con el referente de origen peronista Roque Ferrari, al punto que hoy Steiven es el máximo referente de una de las reparticiones más numerosas de la Municipalidad, con casi 400 operarios para las distintas secciones: taller mecánico, carpintería, herrería, tornería, luminarias, letristas, pintores, barrido y recolección. El entrevistado reconoce que “lo que más se complica es el barrido, porque cada vez hay más calles asfaltadas: son aproximadamente 500 y tenemos 29 barrenderos (unas 17 cuadras para cada uno, aproximadamente)”, e insiste que esto se irá complejizando aún más a medida que se expandan los barrios. Además que hay barrenderos afectados a otras tareas, “por eso cada tanto realizamos operativos de limpieza en calles donde no hemos llegado en varios días. Este es un tema en que hemos trasladado la inquietud al Intendente y prometió ocuparse a la brevedad”.

Otra de las tareas de las que se hace responsable el personal del Corralón es la toma de pedidos de ramas y pasto que los vecinos dejan en sus veredas. “Los pedidos se toman de lunes a miércoles. Tratamos de canalizar unos 20 por día, que es la capacidad que hoy tenemos para intervenir”.

Sobre este punto, Steiven advierte que cuando se hizo cargo de esta coordinación funcionaba un solo camión volcador, “hoy tenemos en la calle tres recolectores-compactadores; dos volcadores y un tractor con acoplado para los lugares más complicados de acceder, como las calles de tierra”.

En el barrido y recolección, el funcionario resalta la figura de los jornaleros, que en la estructura municipal son los que más deben demostrar su intención de seguir ‘ganándose el puchero’, “y que cuando llueve por varios días ven comprometido seriamente su quincena (cobran por día trabajado- N.R.)”. Como ejemplo, si un jornalero trabajó diez de los 15 días, no llegará a cobrar más de 3.500 pesos.

“Yo nunca fui patrón, siempre fui peón, por eso entiendo lo que estos muchachos deben atravesar para llevar el pan a su casa, y no me pesa decir que los sueldos de un jornalizado son ‘miserables’”

En los vaivenes de la charla, Carlos nos comenta algo curioso respecto de los camiones con compactadora, ya que si hay alguien que debería tener adicional al momento de manipular las bolsas de residuos son los llamados ‘corredores’.  Sin embargo a ese porcentual lo cobra la persona que conduce el vehículo. “Estas son algunas de las cuestiones injustas que les he planteado a los gremios. Siempre en buenos términos, pero entiendo que se necesita una mirada revisionista de estos aspectos de seguridad laboral, porque no puede ser posible que esa persona que percibe un haber mínimo además se exponga a posibles cortes u otro accidente no reciba un plus; nosotros los funcionarios estamos de paso y los planta permanente hacen una carrera dentro de la administración, pero esos muchachos viven al día”.

Sobre las críticas, que siempre están a la orden del día, Steiven añadió: “si me preguntás cuántos andan mal es fácil de decir: son tres o cuatro; ahora la cuestión se complica si tengo que hablar de esos tantos que se dedican y ponen lo mejor de sí cada día”.

Algo más para comentar de los ‘corredores’ es que muchos se resisten a dejar ese puesto por algo menos insalubre como ir a barrer, “ellos mismos te piden que nos los movamos, porque es la única forma que tienen de hacer más días. El que barre, si llueve ‘fuiste’, perdés el jornal, y ese muchacho ya no lleva el puchero a la casa”.

¿Qué pasó con ese reclamo de horas extras, y por qué se cortaron abruptamente en algunos casos?

— Desde Gobierno me llegó la comunicación que se bajaban las horas extras porque había un cupo de treinta horas, pero ese margen en algún momento se alteró y se comenzó a pedir más, llegando a casos de 50 y más. Esto lo hablé con los muchachos de los sábados, que salían a hacer recolección por un total de 6 horas al 100%, pero en realidad hacían entre tres y media o a lo sumo cuatro. No se puede cobrar por algo que no se hace, y por ende más que recortar horas ajustamos el control; esto en empleados de planta es una suma importante, llegando a rozar un doble sueldo en algunos casos.

— ¿Cuando pasó esto tuvo una repercusión en la limpieza de las calles, por ejemplo?

— No, porque se habló y los empleados lo entendieron de buena forma. En el caso de la recolección hay que aclarar que es una ‘tarea’, y no se registra por horario. Por ende si a los operarios les tomó una o cinco horas es indistinto, una vez terminada la tarea la persona se puede retirar.

Es oportuno aclarar que los jornalizados no perciben horas extras, sino que este beneficio está exclusivamente orientado al personal de planta.

_ En las últimas semanas ¿por qué la costanera estaba tan sucia y notablemente sin barrer?

_ Ese no es un sector que incumba al Corralón, allí se desempeña Horacio ‘Picha’ Zapata, y no sé por qué no barren ese tramo de 700 metros desde la Saladita hacia El Solar, donde cuenta con al menos tres personas. Es verdad que está sucio, y en otro sector como es el ex camping, plazas y paseos del borde costero –donde es ponderable la limpieza– está Gustavo ‘Piti’ Cabeza.

— Hay una suerte de mito que circulaba en otras gestiones y que rezaba: donde no se nos votó, no se barre ¿Pasa esto?

_ No, nosotros tenemos órdenes estrictas del Intendente Domingo Maiocco de acudir al servicio de la persona, sin preguntarle si nos votó o no.

Dejar respuesta