Las picadas se han transformado en una costumbre entre los jóvenes motociclistas crespenses y oriundos de aldeas vecinas; y han ido creciendo en los últimos años hasta acentuarse como algo cotidiano, utilizando algunas calles de la ciudad, o corriendo sobre la ruta nacional 12, entre el acceso norte y el ingreso al parque industrial.

Ahora los vecinos comenzaron a expresar su preocupación por una nueva convocatoria a realizar picadas clandestinas por apuestas, que comenzó a circular en las redes sociales invitando a asistir el sábado 30 de diciembre a la medianoche a la zona del acceso Illia, siendo el tramo elegido para correr la ruta nacional 131; una zona que hace tiempo es utilizada por los intrépidos velocistas para mostrar la potencia de sus motocicletas viajando en la oscuridad a alta velocidad recostados sobre el asiento, buscando así mejorar su rendimiento aerodinámico, lo que no implica mayor estabilidad o reacción al momento de tener que realizar alguna maniobra que evite un accidente.

Ahora comienza a realizarse la infaltable pregunta ¿Qué pasa con los controles de la Dirección de Tránsito, o la Policía?, teniendo en cuenta que se ha transformado en una problemática que pone en riesgo, no sólo la vida de los menores, sino también la de los terceros que circulan por la zona.

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