Concentrado de sabores

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Siempre he disfrutado de las frutas y los vegetales deshidratados como si fuese magia de la industria expuesta en cadenas de dietéticas. Que el orejón, que el dátil, que el higo, que la pasa de uva, que el tomate. En los últimos tiempos han aparecido innumerables frutas disecadas, ya no por métodos tradicionales sino por hornos industriales que permiten producir a gran escala. Frutas que ni se nos había ocurrido: mango, frutillas, cerezas y más.

Siempre me decía mi suegra que el tomate se seca al sol. “Mirá qué buenos peritas para dejar unos días ahí afuera, qué buenas olivas negras para hacer a la griega”.

Hasta que un día mi plantación de zapallito redondo dio cosecha récord. No sabíamos qué hacer con tanto zapallito, dale que te dale zapallito en todas las comidas, zapallito en vinagre, zapallito para padres, hermanos y tíos. Para toda la familia. Valga la redundancia con el zapallito, así era nuestra genial temporada. “Es como carne e’perro”, decía nuestro quintero.

Y en una de las cenas, mi suegra me regala una comida nueva: pasta con zapallitos secos. ¿Zapallitos secos? ¿Dónde se venden? Pero cómo, ¿se secan los zapallitos? ¡Ay, qué delicia! ¡Qué dulzura! ¡Son mis zapallitos! ¿Cómo es que no saben a amargo como cuando se hierven? Fue así que me zambulleron en el mundo del secado casero de vegetales. A partir de ahí, a exceso de demanda se aprovechan más adelante en su versión disecada.

¿Cómo se hace? Tiene pocos secretos y mucho sentido común. Cuanto más fina cortes la fruta o la verdura y cuanto menos agua contenga en su estructura, menos tiempo de exposición solar.

Entonces, se corta en rodajas, se ubica en rejillas aptas para alimentos para que circule el aire, y se deja al sol.  Si podés, con un tul encima para evitar la tentación de los insectos. Un día, dos días, tres días… hasta que veas que el vegetal ya está firme y seco. Cada día, cuando baja el sol, lo dejás en lo posible en lugar cerrado. Y si justo llueve o se nubla, le das un toque unos minutos en horno bien a mínimo, cuidando de que no se cocine, simulando la acción del sol.

Es importante que día tras día reciban un suave calor que les permita concentrar sus nutrientes y liberar su humedad. Luego, a envasarlo. En frascos de vidrio, al vacío, en contenedores aptos para alimentos.

¿El resultado? Un producto noble, libre de la contaminación de las grandes fábricas y los almacenes. Un producto que uno mismo sabe de su calidad, porque elige qué deshidratar bajo un proceso natural, y que puede consumirse así como lo queda o rehidratándolo un rato antes. Sabores concentrados, nutrientes intactos, colores intensos.

Ahora que ya sabés cómo deshidratar en tu casa, te paso una receta divina para que disfrutes: Pasta, zucchini e pomodori secchi

Ingredientes:

– 100 gramos de zucchini o zapallito disecado.

– 50 gramos de tomate seco.

– 1 cebolla pequeña picada.

– 2 dientes de ajo en fetas finas.

– 2 cucharadas de aceite de oliva.

– 400 gramos de pasta corta.

– Parmesano rallado.

Preparación:

1) Remojar los vegetales secos.

2) Dorar la cebolla y el ajo en aceite de oliva y agregarle los vegetales escurridos.

3) Cocinar la pasta. Echarle el salteado de vegetales, agregar queso rallado y disfrutar.

 

 

(Por Andrea Jatar, creadora de De la Olla)

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