Victoria.- A mediados del 2010 el matadero frigorífico de nuestra localidad había cesado en sus funciones, el concesionario se había retirado y un grupo de trabajadores se propuso continuar con la actividad. Conformaron la Cooperativa de Trabajo Frigorífico Victoria, la que  con los vaivenes propios de este negocio continúa en actividad. El inmueble es propiedad de la Municipalidad, en consecuencia consiguieron la concesión y comenzaron con la faena.

La responsable del área administrativa, Verónica Chevasco, comentó que la situación es difícil y han tenido que sortear algunos inconvenientes, especialmente para adaptar la planta a las exigencias del SENASA y la AFIP. Deben instalar  un controlador fiscal  y una balanza que tienen un costo muy elevado. Estuvieron parados por este motivo, consiguieron una prórroga, retomaron la faena y actualmente están esperando la entrega de esos dispositivos de control. Comentó que han podido adquirir los mismos gracias a un acuerdo con los matarifes y carniceros a los que se les retribuirá con el servicio de faena.

En forma permanente tienen inspecciones de los organismos sanitarios de la Nación y de la provincia, y según explicó están al día con toda la documentación, que es un tema complicado.  Reconoció que aún tienen pendientes compromisos con el municipio. De todas maneras mantienen un buen diálogo e irán cumpliendo en la medida de las posibilidades.

Con respecto a la cuestión financiera, la cooperativa está pagando el gasto operativo y se reparte un monto para los socios, que no es el que pretenden, pero el objetivo es hacer crecer el nivel de faena. “Queremos mantener la fuente de trabajo” sostuvo Chevasco.

Cuentan con 9 socios y se contrata a cuatro o cinco operarios en función del trabajo del día.

El veterinario responsable del control bromatológico es el Dr. Pablo Seeling, oriundo de Nogoyá.

Estructura

Chevasco reconoció que la estructura ha sufrido el deterioro del tiempo y la actividad que se desarrolla, tienen que reparar algunas cuestiones edilicias, pero destacó el apoyo que han recibido en ese sentido del Intendente Domingo Maiocco, que los viene ayudando en distintos aspectos.

Los corrales se encuentran bien, de las cámaras frigoríficas disponibles, una funciona normalmente y a las otras las deben reparar o comprar nuevos equipos, que tienen un alto costo.

Actualmente se entrega a los carniceros la carne y achuras, mientras que el cuero forma parte de la paga, pero todo esto se está restructurando. Por ahora la grasa no tiene destino, tenían un empresario que retiraba este subproducto pero no cumplió con los pagos y tuvieron que dejar de entregarle.

Las carnicerías que trabajan con la firma son todas de nuestra ciudad, aunque la intención es ampliar el espectro de actividad.

Asesor

Desde hace una semana han incorporado como asesor técnico a Miguel Motta, que estuvo al frente de la planta frigorífica de Nogoya. En diálogo con nuestro Semanario, Motta comentó que se puso en contacto con los socios comprobando que aportaban voluntad y capacidad de trabajo, pero tenían  falencias para llevar adelante el negocio de la faena. “Me propuse ayudarlos en función de lo mucho o poco que uno sabe del negocio, porque me conmovió todo el esfuerzo que realizan. Además  esto lo hago en forma ad honorem”. Periódicamente  se reúne con el personal, planifican el trabajo y son estos últimos los que llegan adelante la tarea, señaló. “Sería similar a una dirección técnica, lo que estoy desarrollando en Victoria”. Agregó que están dando los primeros pasos para mejorar la planta e incrementar la rentabilidad.

“Actualmente el negocio y manejo de una planta ha cambiado mucho en relación a años anteriores y uno tiene que estar en consonancia con esto”. En principio, todo lo relacionado a las planillas que se deben llevar en forma ordenada, cumplir con las exigencias sanitarias -que se van modificando- y gestionar  las habilitaciones. “Es la forma que se debe trabajar y tengo experiencia en ese aspecto”.

Comenzó la tarea de transformar el matadero de Nogoyá a frigorífico, consiguiendo además la habilitación para el tráfico federal. Hace tres años se retiró de la firma después de 4 años de actividad.

Reconoció que hay cosas que se deben reparar y restructurar en la planta local, todo esto tiene  un costo elevado, no obstante Motta está convencido de que, ordenando y planificando la faena, van a mejorar los ingresos y esto les permitirá  hacer todas estas transformaciones.

“Yo les planteo que tienen que tomar conciencia de que se trata de la explotación de una empresa de servicio. Nosotros vendemos servicio”.  Agregó que esto es lo que deben ofrecer a los carniceros de la zona, el objetivo es utilizar la planta para bajarle los costos a estos negocios minoristas. Además, en base a la experiencia, se ha propuesto  orientar al personal y dar directivas sobre la forma de trabajar, cómo mejorar los niveles de rentabilidad y cómo disminuir gastos, entre otros aspectos.

A propósito de esto, comentó que muchas plantas que cambiaron el esquema, en lugar de asistir a los carniceros competían con estos últimos y no les ha ido bien. Lo dice en referencia a muchas plantas que han habilitado la venta al público de carne, entrando en colisión con los expendedores minoristas.

Empresa recuperada

La esta cooperativa se inscribió en 2010 en el plan de empresas que se administraban por autogestión, plan que regenteaba el Ministerio de Trabajo de la Nación. Este último contemplaba una asistencia a esta entidad (sin fines de lucro) y a cada uno de sus asociados, en este último caso recibían un aporte 600 pesos mensuales. Con respecto a la ayuda financiera en el marco de este sistema, les aprobaron un subsidio  de 32 mil pesos para iniciar la actividad.

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