¿Sabías que el 50 por ciento del agua que se usa en una casa no necesita ser potable? A través de un sistema de recolección muy sencillo se puede disminuir el uso del recurso en tareas como el riego o la limpieza.

La recolección de agua de lluvia, ahora en desuso, fue muy empleado por nuestros abuelos, quienes en muchas ocasiones la utilizaban para los escusados, para regar, para lavar los automóviles, o hasta para lavar la ropa.

Recordá que el agua de lluvia no es de nadie, es libre de restricciones y costos, y lo más importante, a las plantas les encanta y vas a poder utilizarla sin necesidad de regar con agua potable de la red. Por lo tanto, tiene sentido recolectar parte de este recurso natural para su uso en nuestros hogares.

¿Cómo hacerlo de manera sencilla?

1. Colocá recipientes en lugares donde no haya árboles o elementos que detengan la caída del agua y la puedan contaminar: puede ser en el techo de tu casa o en el jardín.

2. Aprovechá las pérgolas y canaletas: ubicá recipientes debajo de ellas y recolectá el agua que cae sobre el techo.

3. Conservala en buenas condiciones: almacenala en tanques o recipientes cerrados y mantené los recipientes bajo techo y a la sombra para evitar que el mosquito Aedes aegypti, portador del virus del dengue, acceda y ponga sus huevos.

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