Victoria.- A lo largo del año se ha hablado mucho sobre el uso de la pirotecnia. Ésta puede afectar tanto a los que la usan, ya que pueden salir lesionados, como a personas con autismo y animales. El tema ha sido puesto sobre la mesa de las redes sociales y las campañas no demoraron. Prácticamente no hubo municipalidad que no se interesara en el asunto y por cierto una que trabajó mucho en esta cuestión –que no es tan simple como parece o les gustaría creer a los que tienen mascotas- fue la de Nogoyá.

Durante el fin de semana navideño quedó claro que el uso de fuegos artificiales fue menor en comparación a las navidades pasadas. ¿Fueron efectivas las campañas para concienciar a la población? El veterinario Ernesto Sobrero, de Veterinaria San Francisco, habló con Paralelo 32 al respecto.

—¿Cuáles son los principales cuidados que hay que tener con las mascotas en relación a la pirotecnia?

_El principal cuidado que las familias tienen que tener es el resguardo del animal. No hay que dejarlos en un lugar donde pueda salir corriendo y rompa un vidrio y se corte o meta la cabeza en algún lugar y se quede atrapado. En este año he tenido muchos casos de perros que han querido saltar cercos y se han cortado con las puntas que ahora colocan. Hoy, con el tema de la inseguridad, se están usando cada vez más esas púas, pero los animales no las ven.

“Los perros sienten esa desesperación que vemos porque tienen un oído muy superior al nuestro y todo ese ruido (de explosivos) significa algo nuevo para ellos. Es como si encerráramos a una persona en un pequeño cuarto oscuro y le tiráramos petardos”, explica Sobrero. Además, agrega que, con respecto a la visión, los perros perciben las luces de manera diferente y que eso “los asusta enormemente”.

—Entonces, ¿es recomendable sedar a las mascotas?

_Si el animal se pone muy nervioso y es incontrolable, sí. Lógicamente, todo esto bajo cuidado veterinario ya que hay que constatar previamente que no tenga ninguna patología cardíaca. Siempre es preferible sedarlo a que esté con un malestar.

Sobrero explica que más allá de los casos de animales que se han cortado tras su huida, no ha tenido que tratar mayores complicaciones. Conforme a lo anterior, señala que, a diferencia de los humanos, “son muy raros los casos de perros que presenten ataques cardíacos”. No obstante, aclara: “Hay muchos animales con cierta predisposición a tener convulsiones, los caniches, por ejemplo. Cuando vienen estas épocas, debido a la pirotecnia, las convulsiones se les presentan más seguidas y a veces no hay medicación que pueda cortarlas”.

Sumado a lo anterior, a los perros que están en la calle les toca sufrir la pirotecnia de otra forma. El veterinario menciona que los canes intentan resguardarse inútilmente del ruido y corren de un lado a otro sin orientación. El resultado es que muchas veces terminan chocándose con diferentes cosas. “Si algún vecino ve esto y tiene la amabilidad de encerrar al animal en algún garage, mal no le va a hacer”, pide.

Así las cosas, Sobrero opina que “la prohibición del uso de la pirotecnia debería darse a nivel nacional”. Asimismo, sostiene que los quemados por el uso de fuegos artificiales les generan un costo al gobierno que podría evitarse.

La última recomendación que da el profesional es que, en caso de tener más de un perro en casa con reacciones diferentes a los estrépitos, es conveniente separarlos porque los animales “se copian las conductas”, por lo que podrían potenciarse. Finalmente, dice que el miedo al ruido y las luces tiene que ver más con la raza y la predisposición genética que con el tamaño del mismo. “Generalmente las razas fuertes y de caza tienen menos temor a los ruidos intensos”, concluye.

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