Crespo- Este domingo, 9 de julio, se realizará la 1ª Fiesta de los Butter Klöss, con sopa de gallina y fideos caseros, en el Salón Esperanza de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata. La actividad fue organizada para reunir fondos con destino a un campamento que los jóvenes de la iglesia realizarán en Misiones. Apenas salieron a la venta, las primeras tarjetas se agotaron y hubo necesidad de imprimir mayor cantidad para responder al encendido entusiasmo de quienes añoran reencontrarse con sabores de su infancia.

“Fue más fácil vender tarjetas de $ 250 para esta fiesta que cualquier paquete de fideos que cuesta 20 pesos”- afirmó Santiago Schmidt, integrante del grupo de jóvenes. “Las personas que tienen entre 60 años se alegran porque es como una tradición alemana y les hace revivir recuerdos”- agregó.  Daniela Schenhals, compañera de grupo expresó que esta respuesta anima a pensar en darle continuidad a lo que se plantea como una fiesta. “Es algo original, que llama la atención y por ahora es un éxito”.

Los Butter Klöss

Al frente de la preparación de los platos tradicionales que se servirán en este almuerzo está Marisa Elsesser, secundada por un interesante grupo de colaboradores, entre ellos muchos jóvnes. Con su receta se elaboraron 5.300 Butter Klöss y 150 kg de fideos. Para la sopa y posterior mayonesa de ave fueron faenadas 300 gallinas que donó un productor.

Para Marisa el atractivo de este almuerzo es la reivindicación de un plato que ya no se hace en los hogares alemanes, pero despierta mucha nostalgia. “Preguntamos y nos dicen, mi abuela los hacía. En general nuestras madres no los hacían. Lleva mucho tiempo de dedicación. Es mi caso también es así, mi abuela vivía en Paraná y cuando calculaba que nosotros iríamos, los hacía y ponía en el congelador de la heladera para regalarnos. Para nosotros era una alegría. Después hacíamos la sopa, los fideos y se agregaban los Butter Klöss”.

Los sabores y aromas de la infancia resurgen con los recuerdos y es así como un día ella empezó a buscar la receta para complacer la añoranza de un tío, sin pensar que hoy estaría al frente de esta iniciativa. “Ahora con todo este movimiento hay gente que los está haciendo en su casa”- afirma con la alegría de lo que generan estas ideas.

“Para nosotros –expresa- será como una gran prueba, como una fiesta en honor a nuestros antepasados, es más la nostalgia de un plato tan común, tan sencillo y cómo se disfrutaba. Se juntan muchos recuerdos en esto”.

En cada trozo de masa que moldea, Marisa entiende que “uno los recuerda y le da valor a que ellos hicieron algo por uno. Con poca cantidad de ingredientes, tres o cuatro, hacían la mejor comida y la más rica; muchas veces reciclando sobras”.

El plato se completa con una sopa de gallina, unos 250 litros distribuidos en 4 ollas grandes listas para servir con fideos caseros. “Cuando se habla de sopa de gallina se piensa en una sopa gorda, con mucha grasa, pero ésta no será así –aclara-. Estas gallinas no son de patio, son de jaula y tienen una piel muy fina, no es una sopa que junte enorme grasa”.

Otro manjar de la tradición alemana, los Kuchen Schniede, rebanadas de pan pasadas por mezcla de harina, huevo y leche, fritas, acompañarán la mayonesa de ave. “Era nuestra tradición –dice Marisa- cuando llovía no había pan fresco y se recurría al pan oreado, con esta técnica para reciclar los alimento para no tirar muy presente en la cocina de nuestras abuelas alemanas”.

El menú de la fiesta se completa con chorizo casero, carne de cerdo y ensalada de repollo, para complacer todos los gustos

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