Victoria.- Es una moda en los principales centros turísticos y de playas paradisíacas del mundo, y a este grupo de amigos (integrado por Diego Rodríguez, Agustín e Ignacio Rodríguez, Leandro y Walter Núñez) se les ocurrió hace cuatro años ya replicarlo en las Siete Colinas, con el marco del Riacho Victoria de fondo, sumando fuegos artificiales, batalla de disc jockey (DJ) y por supuesto toda la tecnología drone y ambientación que esté a disposición.

El resultado, todo un éxito que no para de crecer, al punto de reunir no solamente a los jóvenes, sino que varios mayores terminan la festividad bailando y disfrutando del amanecer en la arena.

Para los memoriosos, en los ‘90 los llamados ‘pata-pata’ irrumpían como una suerte de boliche al aire libre, que aprovechando las hermosas noches veraniegas sumaba a la barra de las playitas un par de luces, tragos y buena música. Walter Núñez reconoce que ese espíritu es el que primó en esta apuesta donde a partir de una entrada de 150 pesos, miles de personas llegan de los distintos rincones de la ciudad a finalizar su noche en la playa concesionada. “Generalmente Navidad tiene menor incidencia en las entradas que el Año Nuevo, y cuando arrancamos venían unas dos mil personas, pero ya en los últimos dos años hemos logrado reunir entre 5 mil y 6.500 personas; y confiamos en que ese número siga creciendo porque es una fiesta que la gente hizo suya”, expresa Walter a Paralelo 32.

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