La Justicia sigue demorando las excavaciones previstas en el marco de la causa por la desaparición de la familia Gill. La remoción de tierra iba a ser en noviembre, cuando habían prometido realizar el operativo, pero fuentes cercanas a la investigación ahora aseguran que serían recién en el mes de febrero.

La demora en el giro del dinero necesario para el pago de la máquina que llevaría adelante la excavación es el argumento esgrimido. Si bien ya está definido quién hará el trabajo, la burocracia del Poder Judicial impide que, por el momento, se conozca si bajo la tierra del campo de Alfonso Goette están los cuerpos de los cinco integrantes de la familia Gill, desaparecidos desde 2002.

Según informó Canal Nueve, las excavaciones previstas en el marco del expediente judicial son la consecuencia de la aparición de un nuevo testigo. Se trata de un contratista rural que le relató a Gustavo Acosta, juez a cargo de la causa, que había visto a Mencho Gill, el jefe de la familia, cavando pozos en el campo de Alfonso Goette, para quien trabajaba.

A pesar de la sospecha de que Goette ha sido el responsable de la desaparición de los Gill, aunque nunca se le pudo comprobar nada. Una vez fallecido, el contratista se animó a hablar. Gracias a eso le indicó a la Justicia dos lugares donde lo vio a Gill haciendo las excavaciones. Allí, se llevará adelante el operativo ahora retardado por la falta de los fondos para el pago de la máquina.

El caso

José Rubén “Mencho” Gill, de 56 años en aquel momento; su esposa, Margarita Norma Gallegos, de 26, y sus hijos, María Ofelia, de 12; Osvaldo José, de 9; Sofía Margarita, de 6, y Carlos Daniel, de 2, desaparecieron el 13 de enero de 2002.

La familia completa vivía en La Candelaria, el campo donde el hombre trabajaba como peón rural de Goette. Mecho Gill fue visto con vida por última vez en el velorio de un amigo el 13 de enero de 2002, en Viale.

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