Crespo– El concepto express, del catering de mini pastelería personalizada, algo innovador ya instalado en las grandes ciudades, forma parte de la novedosa oferta gastronómica que promueve en nuestra ciudad la restaurateur Magalí Bustos desde su emprendimiento Âme Sucrêe Pastelería. Sobresalen en este segmento las ideas frescas e innovadoras, que responden a una nueva tendencia de crear diseños gastronómicos con sabores interesantes.

“Lo que hago –comentó a Paralelo 32– es catering personalizado para eventos, puede ser algo que elija el cliente o directamente que me den la oportunidad de armarlo. Lo mío es más una mini pastelería personalizada, ya sea en una vajilla, productos sueltos, individuales, o productos de corte”.

El servicio requiere de mucho tiempo de trabajo en el armado de los detalles en los días previos a las fiestas y el mismo día de la celebración, donde se hace el montaje y emplatado. Una propuesta práctica, vistosa y dinámica, que responde en parte a la tendencia conocida como pastry in a jar, que consiste en servir el postre en un frasco, una pieza que se volvió clave en la vajilla gastronómica, en lugar de un plato o un bowl. El frasco da una presentación más irresistible y resulta más ágil al momento de servir.

“Hoy quien contrata un servicio de catering es porque quiere comodidad, llegar al lugar y que este todo montado, mesa con platitos, servilletas, comestibles, para disfrutar el momento”- cuenta Magalí sobre su emprendimiento iniciado en agosto del año pasado. “Empecé con pedidos chicos y después con eventos grandes, y ahora tengo muchos acontecimientos ya confirmados hasta julio, más relacionados a la pastelería aunque también preparo bocaditos salados cuando los clientes lo demandan”.

Muy entusiasmada con este proyecto novedoso, que lleva adelante en forma independiente, su objetivo es que la gente se anime, conozca lo que es y pruebe algo distinto. “Este servicio ya está instalado en las ciudades grandes, la gente está acostumbrada a que sea así, acá es algo nuevo y para muchos un poco raro porque están acostumbrado a lo tradicional, pero en todos los eventos que tuve hubo una muy buena aceptación”.

Esta nueva forma de producir y presentar mesas dulces más atractivas, no solo permite apreciar mejor los ingredientes que endulzan el frasco, sino que también va en sintonía con la tendencia de las tres R: reducir, reutilizar, reciclar. Y tiene ventajas para el pastelero: es más simple de emplatar, le toma menos tiempo y permite jugar con diferentes texturas y sabores. Desde las delicias más típicas como el cheesecake de frutos rojos, el lemon pie, hasta una mousse de chocolate  y naranja, todo puede caber en un frasco.

Sobre esta tendencia enmarcada en una perfecta ambientación “nosotros notamos que la gente no se amontona como cuando está todo distribuido en la mesa para cortar por porciones y es menor el desperdicio. Hoy los invitados prefieren pasar rápido y llevarse lo que quieren comer. Particularmente soy muy detallista, me gusta que esté todo perfectamente dispuesto y es un proceso que lleva unos 45 minutos de labor”- detalló Magalí.

“El trabajo es mucho –dice la emprendedora- porque no es sólo cocinar, se trata de presupuestar, hacer una nota de pedido, buscar los proveedores, comprar la mercadería y que llegue, después empezar a producir, ver cómo decorar, comprar vajilla, hablar con la diseñadora gráfica, para que haga la cartelería, siempre trabajo con Agustina Bovier –acota-;  en realidad son un conjunto de cosas y detalles a cuidar”.

En cuanto a la ambientación, los estilos son diversos. “Se usa mucho vintage, todo lo que es lo rústico, la onda campestre; pero hay quienes prefieren lo moderno, vidrios, flores, pinturas y demás; es como que va todo de la mano. Todos los diseños son personalizados –comenta- no queremos hacer lo mismo que en otra fiesta, puede ser el mismo tema pero con una presentación diferente, así es como trabajamos porque sentimos que cada cliente debe tener su diseño”.

La entrevistada comenta que “particularmente me gusta mucho ir innovando, crear el arte, probar cosas nuevas, combinar, no quedar siempre en lo mismo, porque en esto todo el tiempo van saliendo cosas nuevas. Aparte es todo un conjunto, el sabor, la textura, los colores y la presentación. Soy muy detallista para que esté todo bien, que los sabores estén bien definidos, que sea rico y esté bien presentado. Si están comiendo un lemon pie que sientan el sabor a limón, o el sabor a frutos rojos y el queso de un cheesecake. Además soy muy exigente con la calidad de los productos que uso, siempre elijo lo mejor”.

Trabajar con una temática concreta es un desafío de estos tiempos donde el especialista en la preparación del catering expone su maestría personalizando con carteles cada producto, donde no debe faltar el detalle de una cintita de color, una sobria decoración de la mesa y el control en cuanto a cómo preparar los alimentos, servirlos de forma atractiva y en su justo punto. La tendencia extra small junto a la versatilidad que permite el vidrio y sus distintos usos, posibilitan presentar una mesa atractiva donde todo luce diferente: alfajores, cookies decoradas, brownies, bretonas, trufas, mini tartaletas, cakepops, espumitas de limón y coco, curd de limón, crocante y frutos rojos, lemón pie descontracturado, la petit crumble de manzana, todo en versiones individuales, hacen al deleite de los paladares en circunstancias especiales.

Restaurateur

Magalí Bustos estudió la carrera de Restaurateur en el Instituto Superior de Hotelería y Restaurateur de Rosario. La carrera tiene tres años y medio de duración, los primeros tres años de cursado y los seis meses posteriores de pasantía, donde se pone en práctica cocina, gestión y administración. “Estamos preparados para administrar un hotel, un restaurante, un bar, hacer inventarios, liquidaciones de sueldo, administrar completamente un emprendimiento gastronómico”- detalló sobre la carrera.

“Me tocó la pasantía en una pastelería gourmet de Rosario y en una hostería de Villa La Angostura (Neuquén). Después me llamaron del City Center de Rosario, que es un complejo de casino, sala de juegos y hotel. En esta empresa estuve cinco años. Primero en la pastelería del hotel Pullman tres años y un poquito más y después para la misma empresa me convocaron para inaugurar en Santa Rosa, La Pampa, otra cadena, el hotel Mercure, donde fui como jefa de pastelería con otra chica, con personal a cargo, y armamos todo desde un comienzo porque cuando llegamos el hotel estaba en obra, ahí estuve un año y medio” –comentó sobre su trayectoria.

Instalada en nuestra ciudad, sueña con un proyecto más ambicioso, en una profesión que ama desde muy niña. “De chiquita –recuerda- mi papá me llevaba a hacer cursos de cocina con María de los Angeles Folmer y cuando terminé el secundario decidí estudiar esto que hago”.

Âme Sucreê

El nombre Âme Sucreê es de origen francés y significa Alma Dulce. “Una amiga de La Pampa, traductora de lengua francesa, siempre me decía que yo tenía algo especial, que la pastelería me comunicaba con la tierra, como que resurgía de cada cosa. Fue así que buscando un nombre para el proyecto, me decía que yo llevo la pastelería en el alma, lo llevo adentro y ahí surgió el nombre” – explicó Magalí.

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