El consumo de vino en el país registra la peor caída en más de dos décadas, según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), donde ya en el mes de junio se advertía que desde 1995 no se observaban estos niveles de consumos, y una caída en las ventas que se profundizó en el semestre registrando además la mayor baja histórica de las exportaciones.

Las dos peores vendimias de los últimos 50 años, sumadas al aumento de costos por la inflación y un mercado interno deprimido fueron la tormenta perfecta para que las ventas de vino cayeran un 9 por ciento el año pasado, y un 5 más en lo que va de este año. Los datos se desprenden del último informe “anticipo de comercialización de vinos y mostos” del Instituto Nacional de Viticultura (INV), que también destaca una caída del 6 por ciento en las exportaciones del sector.

Las bodegas viven el peor año de las últimas dos décadas. Tanto el consumo interno de vino como las exportaciones caen a altas tasas, situación que no se registraba en, al menos, 22 años, desde cuando hay registros sistematizados en el sector, reseñó el diario económico El Cronista.

Además puntualizaron que en la industria vitivinícola la preocupación es grande. La segunda cosecha escasa consecutiva por factores climáticos este año redujo el stock y volvió a elevar los precios de la uva. “Esto se da en un contexto general de alta inflación, que afecta al resto de los insumos, y con una clara caída del poder adquisitivo de los consumidores por paritarias salariales que, en general, se fijaron por debajo del índice de costos”, agrega el reporte que analizó: “Y no ven signos de una posible mejora en el corto plazo” Abril había sido el peor mes del año. El consumo interno se derrumbó un 16,9%, frente a igual mes del año pasado, a 670.107 hectolitros (hl.).

Juan Carlos Pina, de Bodegas de Argentina, analizó: “Hay menos oferta y los precios subieron en un momento en que el bolsillo está sensible”, graficó. “Si bien el gobierno, apenas asumió adecuó la paridad cambiaria, sacó las retenciones y permitió importar con más facilidad insumos, todo eso fue contrarrestado por la inflación y la suba de costos”, destacó. “Por cada botella de vino, el 35 por ciento es el valor del contenido y el resto es el envase, el etiquetado, flete e impuestos”.

En datos publicados en junio, se estimó que el consumo en botella cayó un 17,4%, mientras que en tetra-brik la baja fue de 16,7%, según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).

Entre enero y abril, el consumo interno acumuló así una baja de 13,1% contra igual lapso de 2016, a 2,52 millones de hl., variación negativa que ascendió a -15,2% en el caso de las botellas y se fijó en 12% en el de tetra-brik. Así, con 13,1% de caída general, es el primer cuatrimestre de mayor caída desde al menos 1995; el año que más se acerca, en cuanto a bajas, fue 2004, cuando el consumo interno se redujo 8,7%, según datos del Observatorio Vitivinícola Argentino y la Coviar (Corporación Vitivinícola), en base al INV.

Las ventas al exterior no corrieron mejor suerte y registraron un récord histórico en su caída, ya que los datos previos a este milenio no son comparables, porque la Argentina exportaba muy poco vino, hasta su despegue desde 2003.

“Cae el consumo de todas las bebidas. Pero nuestra situación es muy complicada. Tenemos un segundo año con baja producción, alto costo de la uva y una situación difícil del consumidor. Estamos muy preocupados y trabajamos en planes de competitividad para poder bajar los costos”, había explicado en junio Sergio Villanueva, gerente de la Unión Vitivinícola Argentina (UVA).

“No hubo caídas tan abruptas en más de 20 años por lo menos, en períodos de tiempo tan cortos. Preocupa mucho, esperábamos un rebote este año, pero lamentablemente vemos que aún no encontramos un piso, seguimos cayendo. Trabajamos para encontrar algún mecanismo que aumente la competitividad en el mercado interno; la macroeconomía no está bien, el consumo masivo muy complicado, los consumidores no tienen dinero, está muy difícil. Y también hay que mejorar la competitividad de cara a las exportaciones, es fácil caer pero difícil recuperar mercados”, destacó Carlos Fiochetta, gerente General de Coviar.

 

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