Hasenkamp- Hasenkamp es renombrada por su famoso carnaval, al que asisten no sólo quienes viven en la ciudad, sino también visitantes de diversos lugares, algunos lejanos. Las tradicionales comparsas Malibú y Marumbá son las animadoras de cada noche de sábado; y como viene sucediendo en las últimas ediciones, dijo presente nuevamente Fátima Heinze, de la Asociación Alguien Como Yo FQ. Una de las protagonistas de cada velada carnestolendas, llevando un mensaje de alegría y generando conciencia sobre la importancia de la donación de órganos junto a la comparsa Marumbá.

A la joven oriunda de Viale, vale recordar, a los 8 años le diagnosticaron Fibrosis Quística y en 2014 recibió un trasplante bipulmonar que le permitió mejorar su calidad de vida, convirtiéndose además en la referente más importante de la Asociación de Lucha contra la Fibrosis Quística “Alguien como Yo FQ”.

Comentó a Paralelo 32 que “Llegó enero y con los carnavales, recuerdo como si fuera ayer esa primera vez en la que participé en las carrozas de las comparsas Malibú y Marumbá, tan solo siete meses después de aquel renacimiento. Sólo quería contarle al mundo mi felicidad, agradecer a la gente de Fundación Favaloro y a mi ángel donante por esa oportunidad de vivir. No imaginé jamás estar siete meses después en una carroza llena de plumas y lentejuelas bailando, respirando y riendo sin que me falte el aire”.

Recordó que “Haber llegado a Hasenkamp no fue casualidad. En esas charlas que voy dando por las escuelas, en 2014 en El Pingo me encontré con Teresa Alcoba, una mamá hasenkampense que donó los órganos de su hijo tras un accidente en moto. Ella estaba ahí para contar como su hijo salvó vidas y como ante el dolor pudo dar amor. Y yo estaba para contar como mi ángel me salvó la vida. Las dos caras de la moneda: dar y recibir. Desde ese momento quedamos conectadas y Teresa fue quien habló con la Comisión de carnavales y con cada comparsa y en enero de 2015 viví por primera vez el carnaval, del que ya no me alejé. Vuelvo todos los años. Conocí gente hermosa, bailo celebrando la vida, pero sobre todo mostrando lo que hace posible la donación de órganos, para así seguir concientizando sobre la fibrosis quística y llevando un mensaje esperanzador para quienes aún esperan su soplo de vida”.

Agregó que “Jamás imaginé todo esto y es muy especial para mí recorrer el corsódromo respirando, sonriendo y, sobre todo, agradeciendo a la vida. La idea, siempre, es hablar de la importancia de donar órganos, para seguir marcando una y otra vez que los órganos no van al cielo, se quedan en la tierra y salvan vidas. No es eso una orden, es una súplica”.

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