Victoria.- Si bien todavía desde la Municipalidad se evita mencionarlo con el nuevo camping municipal, en razón que no se permite el acampe en el predio, son notables los esfuerzos del personal por recuperar ese sector de la ciudad con trabajos que involucraron desde la parquización, pintura de bancos, colocación de juegos para niños, plantas, reconstrucción de parrillas, compactación de los caminos internos, entre otras obras.

En este sentido, la semana pasada se inauguraron los nuevos baños (un total de diez cuerpos, cinco para hombres y la misma cantidad para el sector damas) que funcionarán en horario extendido de 12 horas. Luego de ese lapso de tiempo, que coincide con el horario nocturno, se previeron cinco baños químicos más, colocados en inmediaciones a la intervención mencionada. No descartan habilitar también las duchas.

En diálogo con Paralelo 32, el encargado de los trabajos y supervisión general, Gustavo Caveza, enfatizó el trabajo de los distintos empleados que han dedicado empeño y buena voluntad a la tarea, pese a que sigue habiendo inadaptados sociales (o quizás inadaptados políticos) que van a utilizar el predio y luego ‘divierten’ degradando esos avances. “Es una lástima que algunos ciudadanos no valoren esta recuperación y se dediquen a romper o dañar este paseo que con esfuerzo estamos tratando de ofrecer a la ciudad y a quienes nos visitan”, lamenta Caveza.

La policía hace recorridas periódicas, según nos comentó Martín Bustamante, uno de los empleados que se desempeña en el sector de baños y está al cuidado de gran parte de estas reformas, pero el problema ocurre en horarios de la madrugada: “aquí había un total abandono y con muchas horas de trabajo lo hemos puesto nuevamente de pie, lástima que hay grupos de chicos que llegan por la noche a comer algo a la parrilla y luego mal utilizan las instalaciones, dan vueltas sobre el pasto con sus motos para quemarlo; otros se suben a las mesas de cemento y las parten, se roban las canillas, rompen los focos, etcétera”.

Así y todo, el lugar luce muy acogedor y podría estar mejor cada semana, quizás apostando una garita de la policía, o algún que otro puesto de vigilancia permanente, “nosotros no podemos ir y decirles a los que están rompiendo que se detengan, nos exponemos a agresiones… en fin, no se entiende porqué todavía hay personas que van en contra del avance de un lugar”, dijo Pablo Vallejos, otro de los empleados que se acercó mientras realizábamos la entrevista.

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