Crespo.- Las docentes Ana y Silvina Somoza, hermanas, estuvieron en Crespo convocadas por LAPEN (Liga Argentina Pro Evangelización del Niño) en jornadas de capacitación a docentes por la problemática del bullying, acoso que se da en ámbitos escolares. En una entrevista con Paralelo 32, acompañadas por la docente Graciela Florit, de LAPEN, las profesionales visitantes se refirieron al bullying, un tipo de violencia muy común en las escuelas. También hablaron sobre el ciberbullying, que implica un acoso similar, pero a través de redes sociales.

Ana Raquel Somoza (ARS) describió la actividad realizada: “Silvina estuvo dando dos talleres sobre ‘Bullying, no es cosa de chicos’. Y yo di una reunión plenaria sobre el tema ‘Dejando huellas en los niños y las niñas’. Trabajamos tanto bullying como ciberbullying”. Es autora del libro “Bullying no es cosa de chicos”, que se utilizó en las capacitaciones.

Silvina Elizabeth Somoza (SES) agregó: “También estuvimos en Paraná, en una capacitación por los mismos temas para docentes de todos los niveles y de toda la provincia”.

–  ¿De dónde lo de ‘bullying no es cosa de chicos’?

— ARS: El título salió porque, a veces, los adultos decimos ‘es cosa de chicos; ya se les va a pasar’. Y no es cosa de chicos, es algo grave, los adultos debemos involucrarnos y tomar cartas en el asunto para ayudarlos. Porque cuando hay una situación de bullying, los chicos no pueden resolverla por sí mismos. El bullying es acoso escolar. Y el ciberbullying también es el acoso entre compañeros, pero por medio de las redes sociales.

–  Se ha naturalizado en muchas películas, sobre todo las norteamericanas, donde a un estudiante ‘tonto’ le hacen bromas pesadas, o el débil es acechado por el más fuerte. ¿Eso influye?

–ARS: Los medios influyen mucho. La cultura postmoderna ha sido trasladada a Latinoamérica por la televisión y las películas. El problema ya existía, pero ahora se la ha puesto nombre, lo cual es muy bueno porque si sabemos de qué estamos hablando podemos intervenir en forma adecuada.

–  ¿Y de qué estamos hablando?

— ARS: Bullying es todo tipo de acoso, maltrato, abuso, en forma reiterada e intencional, donde un chico ejerce violencia sobre otro frente a un grupo de espectadores, que no actúa, y ante la ausencia o la mala actuación de los adultos, ya sean padres o educadores. Cuando un chico es tomado como víctima, en el fondo está la discriminación. A veces por cuestiones de género, de color, físicas, de situación social. A veces porque son más inteligentes, tienen más recursos económicos, son más lindas o más lindos, son buenos deportistas, o porque los profesores los quieren. Cualquier chico o chica puede ser víctima de bullying. Los acosadores muchas veces no tienen empatía o sufren violencia en la casa. Pero en vez de hablar de las violencias que sufren, se las transmiten a algún chico al que toman de ‘punto’.

–  ¿El acosador puede estar germinando cualquier otro tipo de violencia que termine en el sistema penal?

— ARS: Sí, justamente con el bullying hay que intervenir en forma efectiva y rápida. Cuando los chicos se acostumbran a hacer bullying, es muy probable que, de adultos, hagan mobbing, que es el acoso en el trabajo, o que ejerzan violencia familiar. Y también puede ser lleguen a actuar como delincuentes, porque se acostumbran a la violencia. A veces son violencias o dolores que no fueron resueltos y se expresan de esa manera. Por eso, hay que actuar inmediatamente cuando estamos a tiempo. Lo mejor para evitar el bullying es la prevención.

–  ¿A qué edad se empieza a ver bullying?

— SES: Lamentablemente, ya se empieza a ver en Jardín de Infantes. Algo que debemos tener en cuenta es que el bullying no es una enfermedad. Es una conducta aprendida. Son violencias que se transmiten, por ejemplo, uno las aprende en la casa o en el entorno. Si vamos al Colegio y esas violencias no se detienen a tiempo, se instalan en el grupo. A veces, comienza desde muy chiquititos.

–  ¿La víctima puede transformarse de grande en una persona violenta que devuelva o descargue esa violencia recibida sobre otros?

— ARS: Ha habido casos. Hubo hace unos años un caso muy resonante de un chico que le decían ‘Pantriste’. Lo apodaron así porque era un chico que en la escuela no actuaba, no hablaba, estaba triste. Un día llevó un arma y mató a un compañero. Hace menos tiempo, el caso de ‘Junior’ en Carmen de Patagones. También había sido víctima de bullying. A veces parece que algunos chicos se lo ‘bancan’, pero terminan en violencia. Otras veces se suicidan. La gravedad del bullying es que, al ser una violencia intencional, reiterada, sistemática, que se mantiene en el tiempo, puede terminar en muerte. Es algo muy grave, a menos que los docentes y los padres intervengan.

Intervención de los padres

–  ¿Cómo puede darse cuenta un padre que su hijo es acosador o es víctima de bullying?

— SES: Si son víctimas puede tener características diferentes en su comportamiento. Puede ser que bajen el rendimiento escolar o que se retraigan; que no quieran ir al colegio; que tengan dolor de panza. Empiezan a manifestar cosas que antes no se veían.

Pesadillas, insomnio, ataques de llanto, estrés.

—  ARS: No quieren ir a la escuela, pero tampoco quieren ir a actividades fuera de la escuela, donde están esos compañeros.

–  ¿Cómo se descubre al acosador?

— SES: Es un chico que no tiene empatía, en general, con nadie. Actúa con violencia y no le interesa, no siente… Por eso, a veces tiene palabras despectivas frente a los demás. Con sus hermanos también. Muchas veces son chicos ‘populares’, porque pueden tener un aspecto carismático, más que nada en la adolescencia. Cuando son más chiquitos, desarrollan conductas más físicas: patean, pegan, pelean. De grandes, se puede instalar una violencia más sutil.

Violencia y patología

–  ¿Son patologías que pueden derivar a ataques sexuales graves, por ejemplo?

— ARS: No son patologías. Nosotros distinguimos entre la violencia y las patologías. Puede ser que un chico tenga algún tipo de conducta patológica, pero no quiere decir que las violencias sean patológicas. Nosotras las separamos. Porque las violencias son conductas que cualquier persona desarrolla. Si además es una persona con una patología de base, se le suma. Pero, tenemos que separarlos porque si no, cualquier acto violento lo justificamos a través de la patología y no puede ser justificado bajo ningún modo.

— SES: Pueden entrar en una situación de adicción  por no tener las palabras necesarias para expresar sus sentimientos.

–  En estos temas, a menudo se cae en la cuestión del lenguaje: poder expresar las cosas que nos pasan.

— ARS: Por eso mismo… este (muestra un ejemplar) es el libro ‘Bullying no es cosa de chicos’. Y antes escribí un libro para prevenir la violencia, ‘Juntos y en Paz’. Tiene recursos para enseñarles a los adolescentes, a través de juegos y distintas actividades, que aprendan a expresar lo que les pasa. Esto tiene que ver con la prevención y ayudarles a resolver el bullying. Cuando un chico hace bullying no hay que enfrentarlo; hay que hacerlo reflexionar y preguntarle ‘qué es lo que te está pasando’, ‘cuál es el problema’, ‘qué te duele’, ‘te gustaría que te hicieran eso’, ‘por qué estás actuando de esa manera’. Si enfrentamos al acosador, es peor. Va a ejercer más violencia. Hay que ayudarlo a sentir empatía. Otra cosa muy importante es fortalecer a la víctima. Mostrarle que no hay ningún motivo por el cual merece sufrir bullying ni violencia de ningún tipo; que es de mucho valor; que tiene dignidad y derechos; que todos somos iguales; y que es importante que lo hable. Hay que enseñarles a hablarlo. Y también hay que trabajar con los espectadores porque pueden ser un factor importante rompiendo el bullying. Si los espectadores defienden a la víctima, la acompañan, entonces el que ejerce bullying se queda solo y no tiene el público que necesita.

Los espectadores

–  ¿Qué diferencia hay entre el acosador y los ‘de la tribuna’, que lo incitan a la violencia?

— SES: Los espectadores pueden ser activos o pasivos. Los pasivos son los espectadores indiferentes, no toman partido; los activos son los que, por ahí, impulsan al acosador. A veces, es porque quieren ser populares ellos también y formar parte del grupo de los populares. A veces, están amenazados o tienen miedo que los dejen afuera. Hay que trabajar mucho con los espectadores porque pueden desarticular todo lo que se está dando en el escenario. Si ellos no se pliegan al acosador, se ponen del lado de la víctima y hacen justicia, pueden trabajar para promover el buen trato. Si son promotores del buen trato y hacen justicia se acabó la función, no hay más ‘show’.

Estadísticas

–  ¿Qué datos estadísticos hay sobre el problema?

— ARS: La Argentina es uno de los países de Latinoamérica con más casos, según estudios de la ONU, Unesco y Unicef.

—  SES: Unesco tiene estadísticas de secundarios, cuatro de cada diez chicos de secundaria padecen bullying en América Latina.

— ARS: O fueron testigos de casos, es una estadística muy triste. Realmente es un problema que afecta a todos los países. Argentina, dentro de Latinoamérica, es uno de los países con más bullying y ciberbullying. Porque hay que acordarse que la discriminación está en la base del bullying. En Finlandia había muchos casos de bullying y crearon un programa, KIVA, que se basó en actuar sobre los espectadores. Tuvieron mucho éxito. Por lo que decíamos antes, si se termina el público, el que hace bullying ya no se siente estimulado a ejercerlo. Pero es un problema mundial.

— SES: El trabajo de prevención es el más importante porque trabajás sobre las creencias, sobre la de derechos. El derecho a ser llamado por tu nombre, y no ‘gordito’. El derecho a tener distintas características físicas; el derecho a ser hombre o ser mujer en una posición de igualdad, porque somos todos distintos, pero tenemos igual valor. Trabajando en el lenguaje de los derechos, podemos enseñar nuevas miradas.

–  ¿Qué cosas hay en la cultura argentina que favorecen el bullying?

— ARS: Yo creo que es la discriminación, somos muy discriminadores. También, el machismo, porque toda la violencia de género tiene que ver con la discriminación hacia la mujer.

— SES: Son las reglas del juego del patriarcado, tener dominación sobre otro. Esa es la clave del bullying: uno que quiere dominar al otro. Son los postulados del patriarcado. Eso está en la dicotomía ricos vs. pobres, blancos vs. negros, hombre vs. mujer. Todo lo que nos enfrenta tiene mucho de la cultura del patriarcado.

— ARS: Se trata de romper esos estereotipos de género. Que el hombre ‘debe ser’ violento, ‘tiene que ser macho’. Porque siempre la violencia es ejercida desde el más fuerte hacia el más débil. Hay chicas que hacen bullying también, porque son más fuertes por algún motivo. Pero también hay muchos varones que hacen bullying, por esto del patriarcado.

Quiénes son

Ana Raquel Somoza es profesora en Ciencias de la Educación, especialista en Didáctica, bachiller en Teología y pastora de la Iglesia Cristiana de las Familias de Máximo Paz (Partido de Cañuelas, Provincia de Buenos Aires). Es directora editorial de Fortalecer. Es autora de los libros “El Bullying no es cosa de chicos” y “Juntos y en Paz”.

Silvina Elizabeth Somosa (SES), hermana de Ana, es fonoaudióloga, consultora psicológica, profesora universitaria y educadora cristiana. Docente de la carrera de Fonoaudiología en la Universidad del Museo Social Argentino (UMSA) en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; donde es coordinadora de departamento del área de Voz. También es coordinadora de Programas de Prevención Comunitaria en la Asociación Fortalecer.

Contactos

Fortalecerfamilias.org; facebook.com/fortalecerfamilias.

Fortalecer es una asociación civil que trabaja desde 1995 en la promoción de la salud integral de las personas, familias y comunidades. Su misión es proveer recursos para fortalecer familias y comunidades para que sean contextos sanos que promuevan el desarrollo integral de cada miembro. “Fortalecer es una Asociación Civil con el objetivo de generar espacios donde las familias y comunidades vivan los valores cristianos de solidaridad y paz”, señalaron las entrevistadas.

Más allá de la formación espiritual

–  Como pastores deben capacitarse más allá de lo espiritual, por las demandas de sus comunidades

— ARS: Por eso surgió Fortalecer. Porque la gente venía con tantos problemas que como pastores desde la pastoral no podíamos afrontar. Desde una de las iglesias se creó un centro de orientación familiar, con psicólogos, psicopedagogos, fonoaudiólogos, abogados de familia. Donde yo estoy, Máximo Paz (Partido de Cañuelas, Provincia de Buenos Aires), es una zona de clase baja. Para darse una idea, en 2001 el 70% de la población estaba sin trabajo, según el Censo. Venían a pedir dinero para darle de comer a los hijos. No queríamos dar dinero, entonces pusimos un comedor infantil. Luego pusimos un ropero comunitario. Después decidimos dar a padres y jóvenes capacitación laboral.

– Los religiosos que desarrollan acciones sociales deben tener una formación profesional adicional, no alcanza con que sean licenciados en Teología.

— ARS: No, no alcanza. Porque hay muchos casos de violencia intrafamiliar, de violencia en las escuelas. Como docente he recorrido escuelas y me vienen esas situaciones. Por eso, salieron mis libros. Por el reclamo de alumnas de profesorado, que nos dijeron ‘nos enseñan a enseñar pero no nos enseñan a resolver las situaciones de violencia que hay en las escuelas’. Yo empecé a meterme en esas temáticas porque debemos dar herramientas.

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