Todos los objetos y en especial los almohadones son fundamentales a la hora de decorar: le dan personalidad a los ambientes y, si nos aburrimos, podemos cambiarlos relativamente fácil, no así tal vez un sillón o una mesa.

Antes, estábamos acostumbrados a poner dos o tres almohadones en un sillón, que hicieran juego con la tela de base del mismo y no mucho más. Ahora, la idea es animarse, jugar con diferentes texturas y tamaños, poner mucha cantidad (en especial en espacios grandes), combinándolos con otros materiales y texturas. Hay que animarse a jugar con la decoración y, lo más importante, encontrar un estilo propio que nos permita vivir nuestro hogar como más nos gusta.

Además, para quienes gozan recibiendo gran cantidad de invitados, los almohadones son aliados increíbles porque enseguida se consiguen nuevos asientos y al guardarse no son molestos a la vista o al paso cotidiano. También son muy usados para crear climas y ambientar.

Los almohadones aportan una gran calidez al ambiente. Son perfectos para armarse una base en la que recostarse a leer o descansar.

Por último, para los niños, son especiales para armar distintos escenarios de aventura y para jugar libremente sin peligro de golpearse. Ellos pueden construir castillos o fuertes y hasta hacerse cosquillas a más no poder sin lastimarse.

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