Victoria.- En el SUM del Hospital Salaberry profesionales de la Dirección de Epidemiología de la provincia brindaron una capacitación al personal de distintas reparticiones públicas que trabajan en zonas de posible incidencia de serpientes, principalmente de la especie conocida como Yarará. También se dieron pautas de trabajo en relación al control de ratones portadores de hantavirus.

Analía Corujo médica especialista en toxicología y responsable del Centro de Intoxicaciones de Entre Ríos coordinó la disertación sobre mordeduras de ofidios, “en mi caso hablé de envenenamiento por ataque de yarará, y también se trabajó sobre roedores transmisores de hantavirus y leptorspirosis”.

Corujo planteó algunas pautas ante este escenario de crecida que se mantendrá algunos días más, haciendo hincapié en el desmalezado del perímetro del domicilio, “y si tienen que salir a campo, lo hagan con ropa adecuada: bota de caña alta y pantalones largos. Asimismo, si deben trasladar niños extremen los cuidados en las superficies que recorren, en este sentido son muy útiles los perros centinelas porque advierten la presencia de estas especies”.

Puntualmente con las víboras, la entrevistada manifestó en rueda de prensa que la tendencia no es atacar sino a huir, “por ende debemos evitar acercarnos a ellas para no provocar este contacto, y si se produce no extralimitarse y mantener la calma, porque hay tiempo para hacer bien las cosas. El hospital es centro anti-ponzoñoso así que tiene antivenenos”.

Para aplicar el antiveneno se realiza una evaluación del cuadro, desde el lugar donde se produjo la mordida –cerca de la cabeza es más riesgoso– hasta análisis para luego proceder a medicar a la persona y reiteró que este hospital está preparado para casos leves y moderados, “los severos, es decir cuando la persona tiene shock sistémico, está hipotensa, presenta taquicardia, o edemas importantes, son los únicos que deben derivar a Paraná. Estadísticamente debemos aclarar que son los menos, también porque cerca del 70% de los ataques es en miembros inferiores”.

La tasa de mortalidad, sin tratamiento, se calcula en menos del 10% y con la asistencia médica se reduce al 1%. Ante este desarrollo se le consultó a la profesional si había cambiado el indicador de casos por tantos días de creciente tanto en la Costa del Uruguay como del Paraná: “no tanto como pensábamos, sí debemos no puedo precisarles el número, debemos remarcar que hay durante todo el año, y las víboras están más activas durante el verano”.

Los que viven en la Costa

“Queremos hacer hincapié en lo que está contraindicado, si bien los cuidados son los mismos para todos, nos solemos encontrar con remedios caseros o medidas populares que no hacen más que agravar el cuadro”, entre éstos refirió el torniquete, “porque los envenenamientos son sistémicos, es decir que difunden muy rápido y en cuatro o cinco segundos el veneno ya está en todo el organismo. Al hacer un torniquete no solamente que no detenemos el paso del veneno sino que además asfixiamos el tejido y empeora el cuadro”.

Lo mismo ocurre con las incisiones, “eso de hacer una cruz e intentar succionar el veneno tampoco es efectivo, hay otras formas de neutralizarlo. Por eso también está contraindicado los emplastos o kerosene porque ensucian la zona”.

Sobre el final dijo que el hielo no está indicado en los protocolos pero tampoco presenta efectos negativos, “es anestésico, sí hay que tener cuidado de no generar una quemadura por frío en lugares sensibles. Y siempre tranquilizar a la persona, abrigarla si tuvo en descenso de presión, inmovilizar el miembro para que no circule más rápido el veneno, y trasladarla lo más rápido a un centro asistencial, tranquilos porque hay tiempo no es como en las películas, además si quiere venir tomando líquido eso ayudará, tenemos doce horas para atender una mordedura”.

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