** Me tomaré la libertad de opinar sobre el “tetazo” del 7 de enero. Una opinión más entre tantas, todas positivas, quizás porque no acompañar esa campaña significa calificar inmediatamente como contumaz y anacrónico fósil del paleozoico con mentalidad represora. Es lo que algunas minorías le hacen creer a los que opinan diferente, para condicionar a los que no opinan igual a ellos.

** Vale anticipar, para que no pierdan el tiempo los que piensan distinto y no quieren escuchar opiniones diferentes a las suyas (los tabicados o amurallados), que no me meto en la vida de las mujeres o trans que quieran exponerse con los pechos al aire; solo digo que me gustan las mujeres con pudor (que no es lo mismo que vergüenza), porque el pudor es la salvaguarda de la intimidad. Digo que teniendo la mujer argentina tantos derechos básicos aún por conquistar, atrasa cuando reclama andar en tetas en lugares públicos. Y digo que si para fumar hay ámbitos diferentes (área fumadores y área no fumadores), para andar en tetas habría que legislar de la misma forma.

** Nunca se me cruzó por la cabeza, ni me cruzará, impedirle a una mujer que haga con su cuerpo lo que se le antoja, si gusta mostrar públicamente mucho, poco, nada o todo, va por ella. Es su cuerpo y su reputación. Pero, insisto, me enamoran las que guardan algo de pudor, por encontrarlas más centradas, más equilibradas, porque eligen a quién mostrarle todo y no salen a mostrarlo a las multitudes, obligando a los que no quieren ver.

** Hoy se reclama por el fin de los desfiles de belleza donde las concursantes recorren –porque lo deciden libremente- la pasarela en cola less. Se las quiere impedir por considerar que de ese modo se “cosifica” a la mujer. A contrapelo, mañana se reclama por un destape aún mayor olvidando el argumento de las marchas anteriores.

** Hay libertades que nos llevan a la procacidad y nos esclavizan, pero cada ser humano es libre y “en cada acto de libertad elige un nuevo amo” (lo entrecomillado pertenece a un poema que escribí allá lejos y hace tiempo, titulado Libre Albedrío). Queremos ser libres de andar desnudos y por lo general somos incapaces de librarnos de la esclavitud del cigarrillo, por citar un solo ejemplo.

Siempre iremos por más   

** En todo reclamo de libertad se produce alguna colisión de derechos. En este caso, unas quieren ser libres de caminar sin corpiño por las playas (por ahora solo en playas) y otros quieren ser libres de no presenciar esas actitudes. Las primeras tienen quienes las defiendan (un legislador ya se apresuró en presentar un proyecto de Ley en legislatura de la CABA para permitirlo), los segundos siguen desamparados y de poco les sirve ser mayoría.

** Quizás el próximo reclamo de libertad será para tener sexo en la vereda de cualquier calle y a cualquier hora del día (si los animales pueden hacerlo naturalmente ¿por qué no nosotros?, argumentarán). O quizás los hombres irán por más y saldrán a militar por un “chotazo”, porque ya ganamos una silenciosa batalla anterior, el “panzazo”, que nos hace libres de andar mostrando el ombligo en las playas públicas y hasta en las veredas cuando cortamos el pasto.

** Alguien que está leyendo esto ya pensó: No se puede esperar menos, por la edad del tipo que escribe. La respuesta es que no se trata de edades (después de todo ya fuimos jóvenes antes e hicimos nuestra propia revolución con la bikini y luego la mokini de una sola pieza). Se trata de puntos de vista. En todo caso admito estar en la edad del: “dejá que cada quien haga de su culo un pito y viví tu vida”. Pero hoy elegí opinar en primera persona, a riesgo de quebrar –solo por esta edición- el contrato social que existe entre esta columna mangrullera y el lector, que no la lee para encontrar opiniones (como hoy) sino divagaciones sobre la vida diaria, con algo de sana ironía casi siempre, y alguna intervención de personajes como Don Leoncio.

Cumpliendo con el grato deber         

** Tendríamos que haber empezado por acá: Para los, las y l@s que no están informados sobre este tema, digamos brevemente que el “tetazo” fue promovido por militantes feministas y agrupaciones de la izquierda política. El disparador, siempre necesario para lanzar una cruzada, fue un operativo policial que impidió que tres mujeres hicieran toples en Necochea, el pasado 28 de enero, mientras se hallaban ante un público quizás no interesado en verlas, o la mayoría indiferentes, y algunos que se sintieron agredidos en su moral.

** Lo que hay que reconocer, sí, es que los patrulleros llegaron con más rapidez que cuando ocurre algún hecho delictivo con riesgo de vidas. Si las crónicas no mienten, al lugar arribaron ¡¡¡veinte policías en seis patrulleros!!! para solicitarles a las chicas que se cubrieran el torso y las amenazaron con detenerlas.

** Podrían haberlo hecho con discreción, acercándose dos mujeres policía para invitarlas a deponer su actitud, pero los babosos recibieron un llamado avisando que había tres bellas desacatadas de unos 25 años haciendo topless y sintieron el llamado al deber con tanta fuerza que ahí nomás se vació la comisaría, quedó el telefonista solo mientras los demás salieron en tropel a “poner orden” y, si se ofrecía, colocarles ellos mismos los corpiños en cumplimiento de la ley.

** Si alguien les hubiese avisado que a esas chicas les robaron las mochilas, quizás contestarían que el mar no es su jurisdicción sino de la guardia marina o los vigiladores municipales. Es evidente que fallan los que deben tomar decisiones para resolver estas cuestiones, y en su torpeza disparan reacciones adversas en cadena.

Algo para la intimidad              

** Sería bueno diferenciar la libertad de la ramplonería y ponernos de acuerdo en una libertad organizada. Hay personas a las que les gusta estar desnudas en la playa, mujeres que les gusta el toples, y para eso fueron creadas las playas nudistas, que les resultarán más frendly (amistosas), porque en las otras hay personas que podrían sentirse incómodas entre mujeres desinhibidas y se debe respetar su cultura o principios. Y éstas últimas son mayoría.

** No estamos lejos de que se organicen marchas en defensa de las mayorías incomprendidas. No es equitativo que haya que respetar a los que quieren andar en bolas y faltarles el respeto a los que no quieren ser de la partida. Hallando un equilibrio caben ambos en este loco mundo.

** En semejanza, existen fumadores y no fumadores y estamos aprendiendo que los que quieren intoxicarse van allá y los que no están interesados en ello, acá. Van separados. En eso hemos evolucionado, ¿por qué en lo anterior tenemos que involucionar? Por qué renunciar al pudor que acompaña siempre a la persona, que es natural, y su desaparición comporta una disminución de la personalidad. El pudor es como la salvaguarda de la intimidad, la prueba de que la persona posee intimidad y no existencia meramente pública.

Con burkini es otra cosa         

** Mientras esto sucede, del otro lado del Atlántico las mujeres rebeldes fueron a las playas durante el último verano en burkinis. Vestidas de pies a cabeza y no para ahorrarse la crema protectora sino para protestar contra el alcalde de Cannes (Francia), quien prohibió el uso en las playas y zonas de baño de burkinis, los trajes de baño diseñados para las mujeres musulmanas que cubren todo el cuerpo menos la cara, las manos y los pies.

** Es un original ‘tape’ contra el viejo y poco novedoso ‘destape’, para que el mundo no deje de ser mundo.

Se teme que esta moda también llegue a nuestro país impulsada por el precio de los filtros solares para la piel, que no bajan de los trescientos mangos.

** En definitiva, negociemos para que cada persona sea libre de hacer lo que se le antoje pero en lugares donde no altere el ánimo de otros. Si a usted le gusta la cumbia y quiere ejercer ese derecho, escúchela sin obligar a sus vecinos con el volumen a fondo ¿no es cierto? Disfrute de su perro pero evite que ladre durante toda la siesta de sus vecinos, ¿o no?

** Una sociedad se degrada pero nunca se suicida, dicen los que saben; en consecuencia, las mayorías no olvidarán que normalmente lo bello en el ser humano es lo que viene de la intimidad y trae consigo armonía.

** Chau, hasta la próxima. Un ramo de rosas blancas para las damas sensibles.

Dejar respuesta