Durante el verano, conviene no exponerse al sol cuando los rayos caen con un ángulo de incidencia menor a 45 grados, es decir, cuando la sombra que proyecta un cuerpo humano sobre el suelo es más corta que la altura, aconsejó el médico especialista en Dermatología Alejandro Campos Carlés. “No es que decimos que hay que evitar toda exposición, pero lo que no debemos es ‘rifarnos’ al sol”, dijo.

Esto acontece entre las 10 de la mañana y las 17, y entre esas horas los rayos del sol son potencialmente peligrosos para la piel. “Los que estén expuestos al sol deben protegerse con protectores solares aplicados 30 minutos antes de exponerse y renovados cada dos horas. Los niños pequeños y bebés no deben exponerse al sol de ninguna manera. Es necesario ingerir frutas, verduras y cereales y tomar agua abundante para tener la piel hidratada”, indicó el profesional.

El médico explicó que “los daños que la radiación solar ultravioleta provoca en la piel se acumulan, y a pesar de que no se ven en el inicio, luego aparecen sobre todo en el caso de los adolescentes que en pocos años tienen la piel envejecida.

Sol benéfico, pero con precaución

Aunque el sol es un antidepresivo natural que estimula la producción las hormonas del buen humor (endorfinas) y vehiculiza la síntesis de vitamina D, es también responsable del envejecimiento de la piel, de afecciones oculares severas y de graves quemaduras que, a largo plazo, pueden despertar cánceres

Y aunque los especialistas recomiendan protegerse de la radiación ultravioleta del sol durante todo el año, el cuidado debe reforzarse durante los meses de verano.

La intensidad de la radiación ultravioleta que llega a la Tierra depende de varios factores: época del año, altura, latitud, la presencia de nubes o smog que la reducen relativamente, la situación del agujero de ozono -que este año alcanzó niveles alarmantes, según la Organiación Meteorológica Mundial- y las superficies reflectoras, ya que el agua, la arena y la nieve intensifican por reflejo su acción. “El efecto nocivo de la radiación UV sobre la piel no se percibe de inmediato porque no produce sensación de calor, como la infrarroja. Pero se siente de manera alarmante en el cuerpo”, aseguró Campos Carlés.

El profesional indicó que como beber en exceso, fumar o tener sexo sin cuidarse, exponerse al sol sin cuidados es peligroso. Si una persona se expone a la radiación solar debe tomar precauciones y aplicarse protector solar, que debe ser al menos de factor 15. “La protección que tenemos con un factor 15 es prácticamente la misma que si aplicamos otro con uno más elevado. La curva de protección que fija en un extremo el porcentaje de protección y en el otro el factor de protección –que son dos cosas distintas- a partir del factor 15 se debilita y varía muy poco. La aplicación del protector debe realizarse cada dos o cuatro horas, en lo posible a prueba de agua”, afirmó.

Campos Carlés destacó que el tipo de piel incide: “una persona de piel blanca lechosa (tipo 1) y ojos claros, seguramente descendiente de vascos, alemanes, franceses, ingleses o españoles, tiene que tener la protección máxima y exponerse al sol lo menos posible, pero quien tiene la piel trigueña (tipo 2) no tiene problemas porque su melanina lo protege”.

 

(Fuente: AIM)

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