Directivos y padres de alumnos que asisten a la escuela albergue Nº 95, Santa María, de distrito Chiqueros, Nogoyá, expresaron su satisfacción por la adjudicación de la obra del acceso, que se viene reclamando desde hace 30 años y que adjudicó el gobierno provincial este lunes 19 de marzo.

La obra comprende el enripiado de 7,7 kilómetros desde la ruta Nº 30 hasta la escuela. Esos trabajos demandarán una inversión de 73,47 millones de pesos y serán realizados por la empresa OIC SA. También se prevé la construcción de terraplenes para el alteo del camino y alcantarillas. Como complemento se realizarán dársenas de hormigón armado en el empalme con la ruta Nº 30 y un sector de estacionamiento (playón) frente al establecimiento educativo. Se incorporarán elementos de seguridad como el uso de barandas metálicas para defensa de terraplén y señalización vertical.

Haydee Orlandi, ex directora, quien estuvo a cargo de la institución hasta el 31 de diciembre, volvió a dar impulso a esta obra en 2010. “Este proyecto hace más de 30 años que lo iniciaron otros vecinos y siempre quedó en proyecto.Yo tomé un compromiso cuando me hice cargo de la escuela en el 2010 de hacer realidad esta idea en memoria de todos los que ya habían luchado y habían abandonado la pelea”.

Para la directiva, esto “implica volver a confiar en las autoridades; es decir que si nos dan la palabra, que ésta vuelva a tener valor y que se concrete la obra. Mi desafío es ese, yo cesé como directora el 31 de diciembre, pero sigo acompañándolos hasta que se haga realidad el proyecto del ripio”.

Por su parte, la actual directora, Gabriela Rodríguez, explicó que “si bien son pocos kilómetros de ripio, siete en total, la obra tiene mucho costo. Cuando yo tomé la escuela, al principio yo transportaba los días de lluvia a los chicos, con los riesgos que eso implica en cuanto al tema legal, que no corresponde; pero en caso de necesidad ponía mi camioneta, priorizábamos el tema de la salud. Por suerte nunca sucedió nada, pero también en eso reside la idea de que se haga la obra que se necesita para estar bien”.

Las directivas coincidieron en que a partir de contar con el ripio, que es la vía de acceso no sólo a la escuela sino a la comunidad, también se podrá apuntar al desarrollo productivo. “Nuestra provincia es básicamente rural, agropecuaria, entonces es dar impulso a eso, que los chicos aprendan el trabajo con la tierra, esto será una buena oportunidad”, manifestaron.

Satisfacción de los padres

En tanto, un grupo de padres integrantes de la cooperadora expresaron su alegría por la concreción de esta obra. Al respecto, manifestaron: “Es una obra que hace 30 años que se empezó a reclamar; en 2010 se volvió a insistir y hoy el fruto está. Estamos muy contentos, muy agradecidos; el gobernador nos prometió que nos va a visitar cuando la obra esté en marcha, no antes, para que sea una realidad”.

Otra integrante cuyos hijos asisten a la institución dijo que, “como madre, siento la esperanza de no tener que renegar más los días de lluvia, no sólo por mis hijos, sino por toda la comunidad, porque hay muchos chicos que se trasladan en transporte que no pueden llegar a la escuela; mis hijos pueden ir a caballo, pero los de la ciudad no y quedan internos, con el riesgo de no poderlos sacarlos en caso de alguna enfermedad o accidente, ya que los caminos se ponen intransitables. Como madre de alumnos me siento muy feliz y espero que la obra sea culminada”.

La escuela cuenta en este momento con 27 chicos en primaria, de los cuales 24 están en el internado y tres son de la zona rural; en secundaria hay unos 130 alumnos de Nogoyá, Lucas González y Maciá que no se albergan en el edificio.

Es una escuela albergue, por la mañana desarrolla tareas pedagógicas, a la tarde talleres con profesores de estética y técnicas agropecuarias; y a la tarde el tiempo de hogar, donde realizan distintas actividades.

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