** La mayoría de los funcionarios del gobierno nacional hablan como quien explica las cosas en los claustros universitarios. Se entiende, pero sentimos como que se dirigen a otros. Por lo general no mienten, pero tiran datos sobre logros que no nos llegan. Nos hablan de la enorme confianza que nos tienen los restantes países del mundo, y alguien que vive a la distancia quisiera decirles: -Sabe que pasa, maestro, es que a mi me perdió la confianza el carnicero del barrio y el panadero tampoco me fía.

** Si ahora mismo no explicáramos esta frase; ‘por lo general no mienten’; tampoco sabríamos comunicar en un país dividido entre los que ponen buena voluntad para entender bien y los que necesitan malinterpretar todo para sostener su arsenal de críticas y desgastar.

** Vayamos a un ejemplo. Marcos Peña dijo que los comercios están menos concurridos porque la gente compra on line (por Internet). ¿Verdad o mentira?

Según un informe difundido por la Cámara Argentina de Comercio Electrónico, en 2017, en total se vendieron 96 millones de artículos (en ese rubro) a través de 60 millones de órdenes de compra por un valor de $156.300 millones de pesos. Esto representa un 52% de aumento con respecto a 2016. A esto se habrá referido Peña.

El quid de la cuestión    

** El 49% de todas esas compras fue realizado desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Otro 26% son operaciones realizadas desde el centro (Córdoba, La Pampa y Provincia de Buenos Aires). Suman 75%. Las compras del restante 25% se hicieron desde las restante 20 provincias.

Nosotros vivimos en el Litoral, donde las compras on line realizadas en 2017 desde sus 6 provincias (E. Ríos, Corrientes, Misiones, Santa Fe, Chaco y Formosa) representaron el 7%. Nada.

** No parece que el menor movimiento comercial por estos pagos se deba a las compras por Internet, aunque el dato suena razonable en la Ciudad Autónoma, donde Peña vive. El tema es complejo, porque además el 28% de esas compras perteneció al rubro pasajes y turismo. La indumentaria no deportiva representa un 3% de esas compras, por lo que no deberían estar tan quietos los comercios tradicionales de ese rubro.

** Las estadísticas son traicioneras. Donde hay diez personas que comen un pollo y otras diez que no comen ninguno, el relevamiento de los veinte dará que comen medio pollo cada uno.

Arangu, traé la mosca   

** ¿Qué haría Trump en el país de las libertades si la mitad de los norteamericanos hiciera sus compras on line en China? Primero hablaría mal del Premier chino, luego analizaría la posibilidad de un muro cibernético, después aplicaría un elevadísimo impuesto a esas importaciones. Pero Macri sigue creyendo que Yanquilandia es comercio de fronteras abiertas y sueña el perro con parecerse al león. Cuando cierren las industrias nacionales nuestros funcionarios explicarán académicamente la razón del fenómeno.

** El Ministro Aranguren tiene una fortuna en bonos depositados en un banco fuera del país. No es cash, son bonos y en consecuencia debidamente declarados, y no es un delito tener plata blanca fuera del país, donde además la ganó. Sirve sin embargo para que por las redes sociales lo acusen de delincuente todo el tiempo, cosa que al sujeto parece no hacerle ni cosquillas.

** Cuando Aranguren explicó su situación lo hizo con una terminología que la comprenden muy bien los economistas, no don Leoncio y mucho menos los que no están dispuestos a entenderlo. A uno le vienen ganas de decirle: ¡Escuche tarado!, demuéstrenos que usted confía en su gobierno, traiga esa guita acá aunque pierda unas monedas porque de todos modos no vivirá lo suficiente para gastarla, y de paso le causa menos problemas a su presidente. Res non verba.

Que baje al palo inferior          

** A favor de CEO Aranguren podemos decir que le tocó bailar con la enyesada, porque alguien tenía que poner las tarifas al día. Pero, a ver; en la década discutida estábamos acostumbrados a que nos hicieran cosas feas pero en el medio nos acariciaban y nos hacían creer que éramos lindos. Los actuales nos las hacen también pero sin un mimo distendedor, sin excitarnos un poco, sin crear el climax apropiado.

** Los argentinos que administramos un hogar podemos entender que el país venía gastando mucho más de lo que ingresaba y la provincia de Entre Ríos también. Están ensartados en todas las tarjetas y les deben a parientes y amigos. Algo hay que hacer. Pero entenderemos mejor si se nos explica como si fuéramos alguien a quien le llegó la factura de luz y no le alcanza para garparla, y no como quien cacarea desde el palo superior del gallinero.

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