Crespo.- El lunes 3 de abril se desarrolló la “Jornada con Expertos Municipalistas”, en el complejo polideportivo de Empleados de Comercio ubicado sobre Ruta Nacional Nº 12, frente al acceso norte de Crespo. Uno de los disertantes fue Fabio Quetglas, quien se refirió al tema “Gestión de ciudades, desafíos de los municipios en la actualidad”, ante un grupo de intendentes y funcionarios de comunas administradas por el Frente Cambiemos. Durante una conferencia de prensa previa a su exposición, Quetglas comentó: “Los gobiernos locales están en un proceso de transformación tomando el ciclo democrático, de los últimos 34 años. Han cambiado muchas cosas a nivel sociopolítico. Si uno habla con un chico joven y le dice que hace 34 años no había celulares, estaba muy mal visto que dos personas del mismo sexo caminen de la mano por la calle, o hace 34 años, por ejemplo, en Argentina casi no existía la desocupación, el chico va a pensar que le estamos dando un relato fantástico. A nivel de gobiernos locales el cambio es de la misma dimensión. Hace 34 años las expectativas que había sobre los gobiernos locales eran expectativas relativamente bajas, de una relación de proximidad pequeña. Los 2 mil y pico gobiernos locales argentinos ejecutaban un 1,5% del PBI, hoy ejecutan más del 3%, o sea, es un aumento de más del 100%. Los intendentes se siguen quejando, obviamente, porque tienen un aumento de más que el 100% en sus funciones”.

El experto reconoció que “hay una demanda y una presión en términos de la agenda pública que no estaban hace 30 años, ni se los planteaba en relación a los municipios: convivencialidad, ordenamiento urbano, agenda ambiental, cuestiones de género, desarrollo territorial. Ni hablemos de las problemáticas que llegan por crisis, como las cuestiones de la seguridad, que era algo totalmente ajeno a los gobiernos locales. En todos aquellos lugares donde hubo un hecho de sangre hay una demanda de la sociedad de que el municipio ‘tiene que hacer algo’. Y muchas veces, con ese ‘algo’ no se sabe qué hay que hacer. El intendente no estaba preparado, ni el gobierno local, para ese tipo de desafíos. Eso pone una situación de ‘estrés institucional’ frente a normas que no están preparadas para esa transformación, frente a equipos de gobierno que venían a gobernar sobre alcantarillado público, desagües pluviales y el cementerio, y se encuentran con el desafío del parque industrial, la violencia, etc. En esa transición están los gobiernos locales argentinos, transición que en otros lugares del mundo se dio con alguna anticipación. En algunos municipios, el nivel de demanda es más alto, en otros más bajo; la Argentina no es homogénea en ese sentido”.

Dinamismo económico

–  ¿Cómo están en materia de demandas los municipios entrerrianos?

—  No voy a hablar de lo que no sé, porque no conozco en detalles la realidad entrerriana, pero puedo hacer un correlato: en los lugares donde el dinamismo económico es más alto las demandas sobre los gobiernos locales son mayores. Porque el propio dinamismo económico genera una serie de problemas. Por ejemplo, donde hay parque industrial hay problemas que no existen donde no lo hay. Si hay una crisis con el tipo de cambio, cierran fábricas y hay un problema que no existe donde no está el parque industrial. O los residuos peligrosos no existen donde no está el parque. Y también donde hay más actividad económica hay más excedentes, y donde hay más excedentes no es que la ciudadanía se queda más tranquila, sino que tiene demandas más sofisticadas. Donde hay menos excedentes las demandas son menos sofisticadas: ‘háganme el agua, riéguenme la calle o ilumínenme el barrio’. Donde las personas tienen más recursos económicos: ‘genérenme un centro cultural’, ‘permítanme tener internet de alta calidad’. No es que desaparecen las demandas, sino que cambian. De alguna manera, el tipo de presión que hay sobre los gobiernos locales argentinos es también el reflejo de una Argentina distinta económicamente.

– ¿Pesa más la necesidad de recursos o la de estrategias a la hora de llevar soluciones?

—  La mayoría de los intendentes cree que podría gestionar mejor sus comunidades si tuvieran más recursos. Esa es la mitad de la verdad. Yo podría decir que si tuvieran más recursos tendrían más posibilidades de desaprovecharlos, también. Pero, es verdad que muchos intendentes tienen un problema de gestión por los recursos. Pero la otra mitad de la verdad, la mitad no dicha, y para lo que vale la pena tener un experto, es para decir que el nivel de calificación del gobierno local promedio en Argentina, en calidad de sus datos, calidad de sus cuadros, en la formulación de proyectos, es un tema que no se resuelve teniendo más recursos. Si no sabés generar un proyecto de desagües pluviales, podés tener la plata que tengas, podrás contratar a alguien, pero también te tenés que dar cuenta que necesitás contratarlo. En muchos lugares, hay excedentes económicos, hay un problema de resiliencia frente a las catástrofes  y no contratan a nadie aunque el municipio tienga plata en su cuenta. En Argentina, el nivel de maduración de los gobiernos locales se va a ir dando. Por otra parte, hay lugares donde el intendente dice que no tiene dinero en un mar de riquezas. No voy a dar nombres porque queda mal, pero hay localidades turísticas que están ‘explotando’ de inversión inmobiliaria, pero vos hablás con el intendente y dice que no tiene recursos. Cuando le decís ‘¿pero vos recaudás bien los tributos locales?’ Y cuando te ponés a mirar, recauda el 30%, y no son lugares donde la gente tiene necesidades básicas insatisfechas, sino donde está ‘explotando’ la riqueza. No va a venir Papá Noel y tirarle arriba del escritorio una bolsa de plata. Él también tiene que gobernar, que no es sólo gestionar recursos que te dan otros, es también gestionar vos tu relación presupuestaria con la localidad y con la riqueza. O sea, gobernar no es sólo gastar. Los intendentes que tienen visión construyen legitimidad para poder recaudar y transformar esa visión y la sociedad los avala. La Argentina tiene casos excepcionales en ese sentido. Por ejemplo, en la década del noventa, Elio Aprile, intendente de Mar del Plata, hizo un plebiscito para aumentar los tributos locales contra un programa de 26 obras, y ganó el plebiscito. La gente votó que les aumenten los tributos e hizo las 26 obras. Creían en ese señor. Los intendentes que tienen visión consiguen los recursos.

 La mitad la historia es tener recursos, la otra mitad es tener estrategias y visiones. Hoy por hoy, ¿esa mitad está faltando o existen problemas reales de presupuesto que no alcanzan?

— Si pretendés resolver de modo particularista los problemas, no hay recursos que alcancen ni acá ni en Finlandia ni en ningún lugar. Por ejemplo, si viene una persona y te dice ‘mi hija terminó la secundaria y necesito que me prestes’. Si vos tenés una visión sobre qué actividad económica desarrollar en la zona, cómo ser atractivo, qué inversión hacer, es probable que todas esas personas consigan empleo, y vos no lo resolvés en términos particularistas. Lo resolvés a partir de un programa de desarrollo. Creo que a muchos intendentes no les alcanzan los recursos porque pretenden resolver los problemas uno a uno. Tienen una visión mutualista de la política. No lo digo en términos peyorativos, porque no sé si siempre tienen ‘vocación clientelizable’. Lo que digo es que, de alguna manera, es una perspectiva política muy pobre. Si querés resolver los problemas persona a persona es como llevarle la bolsa de basura a cada vecino que te reclama y no establecer un recorrido del camión para que levante todas las bolsas. A veces parece tan obvio, pero no es así. Un día, alguien se dio cuenta que tenía que tener un recorrido y un horario. Lo mismo pasa respecto de un montón de servicios públicos que deben ser atendidos, no particularistamente. Entonces, muchos intendentes te dicen que no tienen los recursos porque atienden los problemas con una gestión ‘mutualizada’ de la política.

Inseguridad y policías comunitarias

–  Sobre la inseguridad, se plantea a menudo pasar a un sistema de policía municipal donde elegimos el comisario ‘que conocemos’. Hay experiencias de policías comunitarias en Buenos Aires. En el país predomina la policía como institución provincial. ¿Qué ventajas tiene uno u otro esquema?

—  Por ejemplo, si se toma el servicio de salud, se tienen niveles de complejidad. Está la salita de primeros auxilios donde te vacunás y atendés una gripe o una pequeña torcedura. Luego está el hospital de baja complejidad, hasta llegar a los centros de más alta complejidad. En el delito, como en Salud, tenés niveles de complejidad. En teoría, una policía comunitaria para cuestiones de baja complejidad es recomendable, porque hay un nivel de conocimiento territorial que se puede aprovechar. Porqué digo ‘en teoría’. En México, por ejemplo, las policías comunitarias eran las más débiles y fueron las primeras cooptadas por el narco. El punto ahí no es cómo funciona teóricamente, porque además se crea un nuevo cuerpo policial. Mañana, vos creás la policía comunitaria de Crespo. ¿Cómo va a convivir la Policía de Crespo con la de Entre Ríos? Y si la Policía de Entre Ríos tenía ‘cajas’ en Crespo, que es probable, ¿cómo conviven ahora dos fuerzas policiales con competencia, mirándose una a la otra? Creo que en el caso argentino tuvimos cierta ligereza en este tipo de respuestas, por la crisis que se fue extendiendo. Es un servicio de alta sensibilidad y hay que responder a varias cuestiones. ¿Quién lo presta? ¿Cómo lo presta? ¿Cómo se recluta a quienes lo conforman? ¿Cómo se financia? Si va a haber dos cuerpos, o tres… Pensemos que en Argentina, tomando el caso del narco, está la Gendarmería, Prefectura, Policía Federal, Policía Aeroportuaria, las Policías provinciales. ¿Cómo coordinás todo eso?

–  Y en el territorio a menudo piden una fuerza federal para intervenir, por ejemplo contra el narcotráfico, porque la policía local está cooptada…

— Hay gente que te dice, en países muy serios, que no puede ser si el control de la frontera se hace con Gendarmería que en los aeropuertos no esté Gendarmería. ¿Por qué debe haber un cuerpo específico, la Aeroportuaria? ¿Por qué vas a seguir dividiendo cuerpos? No soy un experto en seguridad, pero lo que quiero decir es: no puede ser por una perinola. Si mañana nos damos cuenta que en localidades de menos de 50 mil habitantes, en áreas no conurbadas, una policía comunitaria podría ser mejor, habría que estudiar muy bien el asunto, y ver cómo lo llevamos adelante. Pero no puede ser una perinola. Tiene que ser un razonamiento más lógico. Por otra parte, hay una mala noticia a nivel de gobierno local. Porque si, por ejemplo, Crespo toma la decisión de formar policía comunitaria, e incorpora cinco autos y 50 agentes, para que haya 15 personas por turno con rotaciones y suplencias, se ‘come’ el 20% del presupuesto. ¿Estamos dispuestos a no asfaltar o a no iluminar, para asumir el costo laboral de 50 o 60 efectivos, que tienen que ganar, a plata de hoy, por lo menos tres salarios mínimos? ¿Cuánto va a ganar un señor que porta armas, que está en la esquina y forma parte de una institución pública?

–  Y para no ser cooptado por el narcotráfico, que paga mucho más.

— Exactamente. Entonces, no es una decisión fácil, no es una acción que se pueda improvisar.

Urbanización creciente

–  Hoy se produce el paso a sociedades cada vez más urbanizadas y como consecuencia la política pasa cada vez más por los problemas urbanos.

— Es así, en el año 2007 se produjo por primera vez en la historia de la Humanidad, que más gente vive en zonas urbanas que en entornos rurales. Las ciudades están creciendo por muchos motivos, hay un fenómeno de atracción urbana que es complejo, no es sencillo. La tendencia a corto plazo no muestra signos de aflojar y por lo tanto, estamos gestionando ciudades de una dimensión, de una problemática y con una agenda que nunca tuvimos. Shangai (principal ciudad de China, N. de R.) va a llegar, dentro de poco, a 40 millones de habitantes. El ser humano nunca gobernó ciudades de 40 millones. ¿Cómo se gobierna una ciudad así? Empiezan a aparecer problemas nuevos, que son problemas urbano-territoriales como gestionar las distancias, gestionar la convivencialidad, gestionar los residuos de 40 millones, gestionar la potencialidad de conflictos. Hay una centralidad de la agenda pública frente a este constructo moderno de las sociedades súper urbanas. Yo tengo la expectativa de que a mediano plazo la tendencia, por lo menos se estabilice, que podamos generar la cantidad de bienes públicos suficientes en pequeñas ciudades, de manera tal que las megalópolis no se coman nuestro mundo. Pero, los datos estadísticos hoy dicen que la tendencia es hacia las megalópolis.

–  ¿Esa tendencia puede ser disruptiva del sistema civilizatorio actual?

—  Sí, por supuesto. Porque no sólo no sabemos cómo gobernarla, sino que no sabemos cómo es vivir en esa ciudad de 40 o 50 millones de habitantes.

–  Hoy, por ejemplo, Buenos Aires…

—  Buenos Aires crece a un millón y pico entre censos, Shangai crece en 3 millones…

–  ¿Los problemas de Shangai y Buenos Aires son parecidos o esos dos millones más marcan también diferencias?

— No son problemas parecidos. ¿Por qué? No solo por el número. Buenos Aires fue rica tempranamente y estuvo sobredotada de infraestructura. Recién en los últimos 15 años muestra un agotamiento infraestructural. Por eso, hay diferencias entre Buenos Aires y San Pablo o Buenos Aires y Bogotá. Hoy, si vivís en José León Suárez te tomás un tren y estás en el centro en una hora y cuarto. Por la misma distancia, en San Pablo te tenés que ‘comer’ tres horas. Shangai está viviendo un proceso: está muy sobrepoblada, con enriquecimiento tardío, y está montando sus infraestructuras para el nuevo rango de habitantes, ahora. La sensación es que los porteños en este contexto infraestructural y de ciudad, ya sabemos cómo es vivir, es parecido a cómo vivían nuestros abuelos y nuestros padres. No es tan distinto. En cambio, en Shangai se están acostumbrando ahora. Aparte, nosotros tenemos algunas suertes, como estar al lado de un mar de agua dulce impresionante o estar en una llanura con buenos vientos y no tener el problema del esmog (aire contaminado y denso, N. de R.). La bendición de las condiciones naturales que tenemos en algunas ciudades argentinas, es extraordinaria. Bajo las mismas hipótesis, en Santiago de Chile, con la mitad de habitantes, tienen un gran problema con el esmog. Shangai tuvo varias veces días de licencias por esmog. ¿Cuánto vale un día de 15 millones de personas no trabajando, en Shangai, porque si salen a trabajar se colapsa el sistema sanitario, por los problemas pulmonares?

–  Vale lo mismo que los 15 millones que trabajan en toda la Argentina

— Es impresionante…

Quién es
Fabio Quetglas es abogado recibido en la Universidad de Buenos Aires, con especialización en Gestión de Ciudades y Desarrollo Local por la Universidad de Barcelona, España. Es experto en desarrollo territorial, capacitador del Instituto Nacional de Capacitación Política y docente de posgrado en el Área Estado y Políticas Públicas en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales – Flacso.

Cartas orgánicas

–  En Entre Ríos ninguna municipalidad desarrolló aún su carta orgánica. Queda la sospecha que no se sabe qué incluir. ¿O falta pensar más el Estado Municipal y sus políticas de largo plazo?

—  Lo raro (sonríe) es que no hayan copiado las cartas orgánicas de provincias vecinas, que es el tic más fácil de hacer. Porque en las provincias donde hay cartas orgánicas, están todas clonadas. No son tan creativos, tampoco. ¿En qué año se habilitó la posibilidad?

–  En la reforma de la constitución provincial de 2008, hace casi diez años.

—  No sé si diez años, pero siempre hace falta un período de maduración. Seguramente cuando arranque la primera y vean qué institutos y cosas interesantes se pueden poner, lo van a copiar, por el ‘efecto manada’ que se produce.

Zonas grises

– Salvo el sistema de partidos en Buenos Aires y algunas provincias, en Argentina predominan las ‘zonas grises’ donde no hay ejidos municipales. Siempre se plantea ocupar esas zonas. Aparte de los presupuestos, ¿qué otros problemas aparecerían si se ampliaran los ejidos hasta cubrir las zonas grises?

—  Hay dos grandes escuelas en esto. Estamos los positivistas, que creemos que el Estado es una construcción humana, un hecho jurídico político que define qué es el Estado y cuáles son sus competencias. De otro lado, están los iusnaturalistas que plantean que la ciudad llega hasta donde llegan los servicios porque hasta ahí llega la complejidad comunitaria. Los dos sistemas tienen ventajas y desventajas, para no decir que uno es bueno y el otro es malo. Lo bueno sería explotar las ventajas de cada uno. Si mañana la provincia de Entre Ríos pasa a un sistema de municipio-partido, como en Buenos Aires, tiene que saber que eso tiene un montón de problemitas. Inclusive para el intendente, que va a tener que atender un caserío de cuatro casas que le queda a 15 kilómetros, porque ahora sí va a ser su jurisdicción. Por mi experiencia, que es una experiencia argentina porque el 99% de mi trabajo y mi recorrido es argentino, estoy más a favor del municipio-partido, que esté municipalizado todo el territorio. Pero no he hecho un estudio.

Tendencias contemporáneas

Quetglas considera que en el mundo actual se desarrollan 10 tendencias dominantes.

  • Proceso de urbanización intensiva: la agenda pública es crecientemente agenda urbana;
  • Las personas se mueven y migran cada vez más;
  • Hay transición energética y hacia nuevos materiales;
  • Se está pasando de la economía industrial a la economía del conocimiento;
  • Las políticas públicas están viviendo un doble nivel de cuestionamiento, técnico y democrático a la vez;
  • La conflictividad social va mutando, no es recurrente, es episódica, no tiene legitimación activa, el público no es espectador sino auditor;
  • Nuevas tendencias organizacionales posibilitadas por la tecnología.
  • Problemas que antes no eran públicos, ahora lo son;
  • Agotamiento del concepto de planificación, la gente ya no cree en los planes.

• Se vive una revolución de las expectativas.

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