La Unión Industrial de Entre Ríos (UIER) recibió este miércoles 8 de agosto al mediodía a Jorge González, presidente de Enersa, y su equipo técnico, quienes detallaron en qué consiste el nuevo incremento del servicio eléctrico que afecta a los establecimientos de la provincia. Ante planteos concretos de los industriales dadas las situaciones críticas derivadas de un mercado recesivo, se comprometieron a realizar las gestiones necesarias para morigerar la medida.

Durante el encuentro, se plantearon las problemáticas de cada sector y se trabajó conjuntamente para mitigar y/o eliminar los componentes no energéticos que integran la factura de energía. Además, los industriales y González coincidieron en señalar los efectos negativos que ha producido el anuncio de tarifas.

González explicó que el aumento de los precios mayoristas de la energía alcanza hasta el 64 por ciento y la medida rige desde el 1° de agosto pasado. Además, sostuvo que fue fijado en la Disposición 75/2018 de la Subsecretaría de Energía Eléctrica de la Nación. Al respecto, reconoció que el sector más impactado es el industrial, a quienes se les incrementará la factura entre un 25 y un 50 por ciento, conforme su escala de consumo.

El titular de la empresa provincial de energía señaló que por el marco regulatorio nacional, tanto Enersa como las 18 cooperativas eléctricas con jurisdicción en Entre Ríos están obligados a trasladarlos a los usuarios, por lo que no tienen injerencia. Incluso, acotó que tuvieron que solicitar información a la Nación para conocer los detalles.

“Nos encontramos con esa sorpresa ingrata, de que se toma esta decisión de los precios mayoristas de la energía que se empiezan a aplicar a partir del 1 de agosto. Los grandes usuarios industriales van a recibir a fin de mes la factura con los incrementos que tradujo la Nación en el precio mayorista”, expresó.

Los representantes de la UIER hicieron saber que la medida representa una fuerte suba de costos, que se suma a la delicada situación que vive el sector. “La preocupación del sector industrial es muy grande. Evidentemente estamos viviendo una época que demás está decir es muy difícil, con un nivel de actividad en caída, y todo lo que son incrementos de costos anunciados de un día para otro nos pone realmente en situación bastante complicada”, analizó Guillermo Muller.

Por su parte, Antonio Caramagna apostó por el “diálogo sano, sereno y profundo, con un fundamental sentido social” para encontrar soluciones. De todos modos, resaltó que “la empresa Enersa debe ser transmisora hacia los poderes que correspondan de toda la gran preocupación que tenemos”.

Al respecto, consideró que “Cuando uno llega al punto donde el mercado se va degradando y la recesión se produce, las empresas empiezan una secuencia de manual: adelantan vacaciones, luego se comienza a suspender gente y luego vienen los despidos. Ninguna medida que termine liquidando puestos de trabajo”.

En esta línea, también advirtió: “Estamos tratando de reaccionar a semejante información. Valoramos que hayamos sido convocados, pero debe entenderse que la variable de ajuste no puede ser jamás la pérdida de puestos de trabajo, ni siquiera la suspensión. Esto debe ser tratado como principio de esfuerzo compartido. Nosotros estamos haciendo nuestro esfuerzo, pero los mercados se están perdiendo y ese es el costo mayor. El precio de ese costo es personal despedido”.

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