El término “grooming” proviene del verbo inglés “groom” que tiene que ver con las conductas de acicalamiento, de preparación, que ejerce el autor sobre la víctima.

En términos vulgares sería el “engatusamiento” que lleva adelante una persona adulta para ganarse la confianza de los chicos utilizando diversas técnicas, tácticas, por lo general de seducción, de provocación, de engaño, de inducción, logrando empatía a través de lo que se denominaría como la “Ingeniería Social” es decir, un estudio exhaustivo de los distintos perfiles en redes sociales de los chicos que le permita la obtención de información para acceder más fácilmente y así lograr su objetivo.

La palabra “grooming” es un anglicismo, el cual traducido al castellano puede definirse como el “acoso sexual virtual” a niños, niñas y adolescentes. En la actualidad, es un flagelo invisibilizado por la sociedad, donde aproximadamente el 70% de los argentinos desconocen su significado.

En noviembre de 2013 la Cámara de Senadores aprobó la Ley N° 26.9043, que incluyó bajo el título correspondiente a los “Delitos contra la integridad sexual” un artículo en el Código Penal que criminaliza el grooming. El texto aprobado dispone:

‘Artículo 131: Será penado con prisión de seis (6) meses a cuatro (4) años el que, por medio de comunicaciones electrónicas, telecomunicaciones o cualquier otra tecnología de transmisión de datos, contactare a una persona menor de edad, con el propósito de cometer cualquier delito contra la integridad sexual de la misma.’

El debate más profundo, que como sociedad nos debemos dar, tiene que ver con la edad en la que involucramos a nuestros hijos en redes sociales y les damos esa responsabilidad, dado que la franja etaria más vulnerable que se observa en casos de grooming comprende las edades de entre 12 y 14 años -más allá de que el grado de vulnerabilidad difiere de acuerdo a las edades- donde 8 de cada 10 víctimas son nenas, lo que derriba también un imaginario que haga alusión a una cuestión de género.

Podemos apreciar que hoy los chicos, que son “nativos digitales”, tienen incorporada la comprensión, la destreza y la utilización de Internet -y en particular las redes sociales y otros medios- muy por encima que la de sus padres y otros adultos, pero carecen de percepción de los riesgos a los que están expuestos, los cuales los lleva a exponerse como huérfanos digitales; por lo cual el principal desafío hoy pasa por enfrentar el mundo adulto a las nuevas tecnologías, y convertirlos en “inmigrantes digitales” que adopten un mayor compromiso y habilidades del manejo de los dispositivos y el uso de las redes sociales, para así poder brindarles a los chicos el acompañamiento y la conciencia de los peligros por los que atraviesan a diario.

Sin dudas la construcción de una ciudadanía digital segura, es responsabilidad y compromiso de todos.

Algunos consejos para prevenir el Grooming:

Ser victima de grooming puede traer consecuencias fatales, sin embargo, tomar acciones concretas de seguridad mientras navegamos por Internet es la forma más sencilla de ayudarnos a prevenir esta situación.

  • No proporcionar, o hacer fácilmente accesible a extraños, imágenes o información personal que pueda ser utilizada para otros fines.
  • Preservar la seguridad y confidencialidad de cuentas de usuario y contraseñas, así como la del propio ordenador.
  • No ceder ante el chantaje bajo ninguna circunstancia, puesto que ello supone aumentar la posición de fuerza del groomer.
  • No dudes en pedir ayuda si te encuentras ante una situación nueva y delicada que conlleva gran estrés emocional. Contar con el apoyo de una persona adulta de confianza es fundamental.
  • Analizar en qué delitos o irregularidades ha incurrido el acosador y cuáles pueden ser probadas para denunciar el abuso.
  • Buscar y recopilar las pruebas de la actividad delictiva: capturas de pantalla, conversaciones, mensajes y todo aquello que pueda demostrar las acciones del groomer o dar pistas sobre su paradero o modo de actuar.
  • Formular una denuncia con un adecuado análisis de la situación y elementos de prueba que ayuden a la investigación.

Además, es conveniente que, como adultos:

  • Controlemos y supervisemos el acceso de los niños a Internet.
  • Concienticemos a los menores sobre los peligros que existen en la Red.
  • Mantengamos un diálogo abierto entre padres e hijos para crear un ambiente de confianza.
  • Instalemos un antivirus o software de control parental en el ordenador que utiliza el menor para protegerlo ante una situación no prevista.

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