El bullying o acoso escolar es causante directo de más de 200 muertes, ya sea por homicidio o por inducción al suicidio cada año. Es decir, se lleva la vida de niños y jóvenes en todas partes del mundo. En el mismo lapso está probado que enferma a miles de estudiantes que en general abandonan sus estudios o los sobrellevan con angustia y cansancio, como si de una cotidiana tortura se tratase.

La mayoría de las veces los padres y profesores son los últimos en enterarse de lo que les ocurre a los chicos. La vergüenza o el miedo a las represalias son los principales motivos.

El bullying es un enemigo silencioso que se nutre de tres venenos:

– la soledad

– la tristeza

– el miedo

Cómo detectar el bullying

Indicios

Como padres debemos estar atentos a:

Cambios en el comportamiento del niño. Cambios de humor.

Tristeza, llantos o irritabilidad.

Pesadillas, cambios en el sueño y /o en el apetito.

Dolores somáticos, dolores de cabeza, de estómago, vómitos.

Pierde o se deterioran sus pertenencias escolares o personales, anteojos, mochila, pantalones rotos, pérdida de la cartuchera, etc. de forma frecuente.

Aparece con golpes, hematomas o rasguños, dice que tiene frecuentes caídas o accidentes.

No quiere salir, ni se relaciona con sus compañeros

No acude a excursiones, visitas, etc, del colegio.

Quiere ir acompañado a la entrada y salida

Se niega o protesta para ir al colegio.

Indicios.

Como educadores atentos a:

La relación de los alumnos y alumnas en los pasillos y en el patio. En el recreo. No olvidemos que los peores momentos se sufren cuando los profesores no están presentes.

Las “pintadas” en las puertas de baños y paredes (Qué nombres aparecen habitualmente).

La no participación habitual en salidas del grupo.

Darle importancia a las risas o abucheos repetidos en clase contra determinados alumnos o alumnas.

Estar atentos a aquellos alumnos que sean diferentes. Por su forma de ser o aspecto físico.

Se queja de forma insistente de ser insultado. Agredido. Burlado…

Si comenta que le roban sus cosas en el colegio, o si cada día explica que pierde su material escolar. Les faltan materiales. Libros. Con frecuencia

Investigar los cambios inexplicables de estados de ánimo. Tristeza. Aislamiento personal del alumno o alumna. La aparición de comportamientos no habituales. Cambios en su actitud: se muestra triste. Poco comunicativo. Lágrimas o depresión sin motivo aparente

Escasas o nulas relaciones con los compañeros/compañeras.

Evidencias físicas de violencia y de difícil explicación, moratones. Rasguños o cortaduras cuyo origen el niño no alcanza a explicar, ropa rasgada o estropeada. Objetos dañados o que no aparecen.

Quejas somáticas constantes del alumno. Dolores de cabeza, de estómago o de otro tipo cuya causa no está clara.

Accesos de rabia extraño

Variaciones del rendimiento escolar. Con pérdida de concentración, Aumento del fracaso

Quejas de los padres que dicen que no quiere ir al colegio.

  • No olvidemos estos consejos que pueden ayudar a los protagonistas de este drama, y no olvidemos que son las víctimas en primer lugar, pero también los acosadores y espectadores que necesitarán ayuda urgente.

Consejos prácticos que los chicos espectadores deben saber:

  • ¿Sabías que si alguien que esté presenciando una agresividad dice «¡Basta ya!», en la mitad de los casos se termina la agresividad? Eso es difícil de hacer, pero es importante tratar. Estar ahí parado y no hacer nada es aprobar la agresividad. Eso te iguala al agresor mismo.
  • Decirle al agresor que pare, Por ejemplo: «¡para, ya está bien!». «¡Eso no es gracioso!». «¿Te gustaría que alguien te hiciera lo mismo?» Haz que el agresor sepa que lo que está haciendo es estúpido y malo.
  • Si sentis que no podes decir nada, ándate del sitio para decírselo al adulto más cercano, Hace que vaya a ayudar, ¡Eso no es acusar!
  • Si ves a alguien que sufre una y otra vez las agresiones de otros, sea esa persona tu amigo, hermano o compañera de clase, podes hacer mucho para terminar esa situación.
  • Si el colegio tiene un programa de informe de agresiones, como una línea de teléfono especial o un «buzón de agresores», o un email, úsalo.
  • Haz que la víctima so lo cuente a sus padres o a un maestro. Ofrecete a ir con ella si eso le ayuda.
  • Si el acosado no quiere hablar con nadie, podes ofrecerte a hablar con alguien en su nombre.
  • Involucra tanta gente como puedas, incluso a otros amigos o compañeros de clase, a padres, maestros, orientador o director. No uses la violencia contra los agresores, ni trates de vengarte por tu cuenta. Es posible que por hablar o ayudar a alguien, hayas hecho que el agresor quiera agredirte también a vos.

Algunos consejos de urgencia para las víctimas

Ignora al agresor, como si no lo oyeras, ni siquiera lo mires.

No llores, ni te enfades, ni muestres que te afecta, Eso es lo que el agresor pretende, no le des esa satisfacción. Aun si te sientes verdaderamente mal, no dejes que se te note. Más tarde podrás hablar o escribir sobre tus reacciones.

Responde al agresor con tranquilidad y firmeza. Decile, por ejemplo: «¡no!» «Eso es lo que vos pensas.»

Si podes, trata de ironizar o tratar con humor lo que te diga. Por ejemplo. «¡Qué pantalones más ridículos!» y vos dices «¡Gracias! Me alegra que te hayas dado cuenta.»

Aléjate o corre si es necesario, si crees que puede haber peligro. Aléjate de la situación. Anda a un sitio donde haya un adulto.

Si eres una víctima permanente de los agresores, «lo más importante» que tenes que hacer es: hablar con un adulto.

Comenza con tus padres. Eso no es «acusar». Es pedir ayuda a las personas que te quieren cuando de verdad las necesitas. Hace que tus padres lo hablen con alguien del colegio, no con los padres del agresor

Si sentís que no les podes contar a tus padres, o que tus padres no te apoyan de la manera que necesitas, habla con otro adulto en quien confíes: un maestro, el director, el orientador. Si no queres hablar del tema con nadie a solas, lleva un amigo, hermano. Te ayudará mucho llevar a alguien que haya visto cuando te agreden.

Hace que al adulto le quede claro que esa situación te afecta profundamente. Especialmente si sos víctima de «agresiones verbales», porque muchos adultos no consideran graves las agresiones verbales. La realidad es que esta clase de agresiones es la que más puede hacer daño.

Si sentís que no podes decirle a nadie, trata de escribir una carta contando lo que te sucede. Dásela a un adulto en quien confíes y guarda una copia para vos.

Y siempre recorda:

Vos no tenes la culpa de ser agredido.

Vos no tenes que hacer frente a esta situación sólo

Recordá que no sos el del problema. Es el agresor el que tiene el problema.

Trata a los demás como queres que te traten a vos. Ayuda al que lo necesite, y cuando vos necesites ayuda, alguien te va a ayudar.

Es fundamental que entre todos tratemos de hacer prevención, manejando toda la información que podamos, y sobretodo transmitiendo esa información tanto en la familia como en la escuela.

No debemos olvidar que el “acosador de hoy puede ser el maltratador de mañana” y que nuestra obligación como padres, profesores y profesionales es evitar que la violencia germine en nuestros niños.

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